Así se están definiendo los próximos 10 años del campo en Colombia

octubre 21 de 2017

En mayo del 2018 deben estar listos los programas que sacarán de la marginalidad a las 16 zonas más golpeadas del país ¿Estará el próximo gobierno dispuesto a asumirlos?.

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| El diseño de los PDET implica la concertación con comunidades de por lo menos 11.000 veredas, pues están orientados a las poblaciones rurales y no a las cabeceras municipales | Por: Diana Rey Melo. Revista Semana


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

El acuerdo de paz de La Habana se propuso transformar los territorios más afectados por el conflicto, y por eso le dedicó más de 30 páginas del punto uno a la reforma rural integral. Aunque se sabe que esto tomará décadas, el propio acuerdo tasa en 10 años el tiempo para implementar esta reforma que puede significar el mayor cambio social de nuestro tiempo.

El alma de esta reforma son los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial –PDET- a cargo de la recién creada Agencia de Renovación del Territorio (ART). Los 16 PDET se planearán en subregiones que comparten varias características:


  1   Fueron duramente golpeadas por la guerra.

  2   Tienen los peores índices de pobreza y de desarrollo humano.

  3   Hay una gran debilidad institucional

  4   En ellas existen fuertes economías ilícitas. También son afectadas por minas antipersonal y, en la práctica, en estos territorios están ubicadas las zonas veredales hoy de reincorporación.

Se señalan en este mapa:
 


Por los antecedentes, son lugares donde si no se actúa rápido, el conflicto se puede reciclar. Y eso es lo que ha hecho que estos programas sean considerados una prioridad, a tal punto que se espera que en mayo del año entrante estén diseñados y listos para ser ejecutados. Así, Santos le dejaría al nuevo gobierno la siguiente fase. Sin embargo, el proceso de estos meses no será nada fácil.

El diseño de los PDET implica la concertación con comunidades de por lo menos 11.000 veredas, pues están orientados a las poblaciones rurales y no a las cabeceras municipales. Para el fin de semana pasado, el proceso había arrancado en 30 de los 170 municipios contemplados, en un primer nivel que es el de las preasambleas.

Se estima que las preasambleas tendrán que hacerse en 1.630 núcleos veredales, y se irá escalando a otros niveles para que participen autoridades locales y sectores como la empresa privada. Hay que destacar que es la primera vez que el Estado colombiano hace un ejercicio de participación tan ambicioso, por lo que lograrlo en ocho meses será todo un reto.

 

smiley | Juan Francisco Contreras, un campesino de 70 años, asistió a la preasamblea en el corregimiento de Conejo luego de viajar cerca de cinco horas desde su vereda, Las Bendiciones. FOTO: Carolina Arteta /Semana Rural


 DESAFÍOS CON 'D' MAYÚSCULA 

La ruta creada para construir los planes es compleja, y desde ya se asoman las dificultades. “Los ejercicios de preparación que hemos hecho muestran que en una sola jornada no se alcanza a entender todo el procedimiento ni la magnitud de las decisiones que se están tomando”, afirma Irina Junieles, investigadora de la organización Dejusticia, quien ha participado de reuniones en los Montes de María y la serranía del Perijá, organizadas por asociaciones campesinas previas a las convocatorias de la ART. “El tiempo es poco cuando vamos a trabajar con comunidades campesinas con las que hay que comenzar por vencer la desconfianza frente al Estado”, añade.

En cuanto a las relaciones entre sector privado, entes territoriales y organizaciones sociales, la tarea tampoco es fácil. Mariana Escobar, directora de la ART, reconoce las fricciones de este diálogo entre personas y sectores con intereses muy distintos. “Está claro que hay muchas diferencias y tensiones. Muchas de estas han sido las fuentes de violencia durante décadas en sus municipios. Pero hay que entender que el PDET es un espacio de construcción en el cual, ojalá, se puedan empezar a acercar actores y a llegar a acuerdos fundamentales”, sostiene.

En este contexto, es necesario que la ART cuente con un equipo que conozca el territorio e intuya por dónde se puede ir transformando para que desactive las causas que originaron el conflicto armado, con la participación de todos los actores. Al final, en el éxito de las convocatorias está gran parte de la legitimidad de este proceso en las regiones, en las que es clave reconstruir la confianza entre el Estado y las comunidades de la periferia.

 

 

 LA APUESTA POR CONSTRUIR DESDE LAS VEREDAS 

 

La seguridad de los participantes y blindar a los PDET de la politiquería también se avizoran como retos importantes. En especial porque las zonas de estos programas coinciden con las de la circunscripción electoral especial para la Cámara de Representantes, que se acordó en el punto de participación en política del acuerdo de paz. Estas curules, pensadas por primera vez para darles representación al sector rural y a las víctimas, reactivarán los liderazgos locales, por lo que pueden conllevar a riesgos si se tiene en cuenta que han sido asesinados 51 líderes sociales entre enero y junio de 2017, según la organización Somos Defensores.

El otro gran desafío es que los PDET no se queden en el papel. La Agencia de Renovación del Territorio afirma que el presupuesto todavía está en construcción, lo que tiene inquietos a alcaldes y gobernadores de las subregiones.

Este año se asignaron 160.000 millones para la primera fase, es decir, la participativa, y algunas acciones tempranas. Y el Ministerio de Hacienda anunció que de los 129 billones de pesos previstos para la implementación de la totalidad del acuerdo final, en los próximos 15 años en el marco fiscal de mediano plazo, 110 corresponderán a la reforma rural integral.
 

Sin embargo, allí entra todo, incluido el Fondo de Tierras de 3 millones de hectáreas, que se presume será lo más costoso. Solo en mayo, cuando termine la fase participativa, se sabrá cuánto costará cada PDET, de acuerdo con las condiciones de cada zona. El gran interrogante es si el próximo gobierno le dará prioridad a este punto, y si garantizará que se haga realidad.


 

smiley | Deimer Amaya toma nota de las propuestas de su comunidad en la mesa de reactivación económica y producción agropeacuaria, en Conejo, La Guajira.

FOTO: Carolina Arteta / SEMANA RURAL

 ASÍ ES UNA PREASAMBLEA 


A unos cuarenta minutos de camino desde la carretera que va de Saravena a Fortul, por una vía destapada que se mantiene en buen estado gracias al peaje comunitario, se llega a Caño Seco. Este fue el punto de encuentro para realizar la primera preasamblea PDET de Saravena en Arauca.

Ochenta y ocho campesinos acudieron al salón comunal del caserío donde se inició la reunión que marcó el comienzo de lo que se espera que sea la transformación del territorio araucano. La mecánica fue sencilla: una exposición de la misión de la ART, de los PDET y una dinámica para conocer a los asistentes. Este fue el preámbulo de la actividad central. Los participantes se distribuyeron de acuerdo con los ocho pilares que conforman los PDET.

En Conejo, un corregimiento en el sur de La Guajira, en el norte del país se desarrolló un encuentro parecido. En ese caso, 65 campesinos se reunieron en la Institución Educativa Agropecuaria Rural de Conejo. Luciano Guerra, un agricultor de 57 años que preside la Junta de Acción Comunal de su vereda, Las Marimondas, fue uno de los primeros en llegar. “Tengo seis años de estar detrás de la necesidad más grande que tenemos: el agua. En la vereda hay 28 fincas y apenas hay dos baterías sanitarias, dijo.

En Saravena, la mesa más concurrida fue la de infraestructura y adecuación de tierras. La razón: en casi todos los grupos se pidió la pavimentación de su vía de acceso. Para llegar más fácilmente, al colegio, al puesto de salud (aún sin médico) o para poder sacar sus productos al mercado. Lo esperan con tanto entusiasmo que Sonia Osorio, profesora del lugar desde hace 22 años, aseguró “que al menos nos den la carretera, así no nos den nada más”.

Al finalizar, eligieron los representantes que tendrán la misión de defender sus propuestas en la etapa municipal y volverán para sellar el pacto comunitario entre todos. Entre ellos Javier Pabón, quien dijo espera que de verdad se les ayude o de nada sirve invertir en estas reuniones. “Las necesidades siguen siendo las mismas de siempre, porque se las llevan y nunca nos ayudan”, reclamó y con razón.

 

  FARC NO SE QUIEREN QUEDAR POR FUERA 

A finales de agosto, los PDET fueron lanzados de forma oficial por el Gobierno nacional. A los pocos días, la delegación de las Farc en la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la implementación del Acuerdo Final (Csivi) emitió un comunicado en el que cuestinó al Gobierno por adelantar los PDET sin contar con su participación. “Nosotros desde hace rato hemos querido hablar con la ART para que busquemos una mesa de con el fin de definir la metodología”, dice Nolverto Velásquez, un excombatiente que asistió a la asamblea en Conejo, La Guajira.

Sin embargo, desde la ART afirman que el decreto por medio del cual se creó los PDET –y que establece que es responsabilidad del gobierno a través de la ART coordinar este proceso– fue aprobado por la Csivi, y reiteran que las mujeres y hombres que pertenecieron a las Farc están invitados a participar de las asambleas veredales como ciudadanos dentro de su proceso de reincorporación.


*Coordinación editorial: Carolina Arteta y Bibiana Mercado

Con reportería de: Leilin Candela y José Darío Puentes

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.