Rock, dinosaurios y cerveza en uno de los mejores bares de Apartadó

septiembre 26 de 2017

La obra del artista Borman Robledo tiene continuación en manos de Willy, su hermano, quien lo homenajea en el Robledo Museo Bar de Apartadó..

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| Desde el 2011, Willy ha realizado obras en homenaje a su hermano Borman, en especial dinosaurios a escala | Por: Laura Montoya Carvajal


Por: Laura Montoya C.
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Para poner un principio, Willy Robledo recuerda que, cuando niños, todos sus hermanos iban al río Chigorodó a rescatar troncos y palos que bajaban con la corriente, que luego el mayor de todos tallaba con buena mano y los convertía en personas o inocentes armas para jugar mientras llegaba diciembre.

Si Borman no hubiera sido un caminante curioso de playas, riberas, pastos y selvas; y Willy su acompañante y cómplice para ver cómo los troncos de los árboles caían con ‘toda esa angustia’ por la tala, su trabajo artístico no habría tenido semilla ni fruto.

Borman nació con eso, cuenta su hermano Willy. Aún muy joven, el artista tomó sus primeras fotos del daño ambiental de la zona e hizo bocetos y pinturas del puerto, las gentes y sus carencias. Cuando murió, en 2003, estaba retocando una pintura sobre la violencia.

 

smiley | Hoy se pueden encontrar obras de Borman Robledo en el Museo de la Universidad de Antioquia de Medellín. Foto: Cortesía familia Robledo.


Willy se paraba descalzo a escuchar la música que ingenieros extranjeros de Uniban ponían en su barrio de infancia. Ellos le contaban lo que pasaba en el mundo y cómo el rock en inglés, que ya sonaba en su casa, atacaba los problemas sociales. Ahí se originó la pasión de Willy por esa música, la que hoy suena en en el Robledo Museo Bar de Apartadó, el establecimiento del que es dueño y que creó como homenaje a la obra de su hermano.

Las pinturas de Borman cuelgan de las paredes del local, también más de doce esculturas de dinosaurios en madera que instaló, unas más grandes que una persona y otras a escala, expuestas en urnas de vidrio.

 


“Borman y yo nos fuimos para Girardota (Antioquia) a estudiar el colegio y otros hermanos se quedaron aquí”, cuenta Willy. Una vez allá, Borman comenzó a dibujar y pudo aprender acuarela del maestro Ramón Vásquez, en 1987. Más adelante, entre el 91 y el 93, hizo estudios en el Museo El Castillo y en Bellas Artes, en Medellín.

Las esculturas de dinosaurios las comenzó después de recoger madera de las playas de Urabá y, emulando sus huesos, la acomodaba para hacer una alegoría gigante de los fósiles. Las piezas no las tallaba, sino que buscaba que naturalmente encajaran en las formas de los reptiles. El pintor, escultor y muralista expuso en Medellín en el planetario, el Palacio de Cultura y otros lugares de la ciudad; en Girardota, Envigado, Bogotá, Turbo, Apartadó y en la sección de Ciencias Naturales del Museo de la Universidad de Antioquia, donde aún hoy hay expuestas obras suyas.
 

smiley  | Desde el 2011 Willy ha realizado 6 esculturas, más que todo de dinosaurios a escala. Foto: Laura Montoya


Willy ya había montado el bar Woodstock en Chigorodó, pero luego de la muerte de Borman decidió abrir el bar del barrio Nuevo Apartadó. “En ese entonces pensé que con la exposición suya era suficiente y me metí de lleno en la restauración de sus obras”, recuerda Willy. Pero la restauración no fue suficiente, en 2011 la gente llegaba triste al bar contándole cómo talaban y quemaban árboles, e incluso le llevaban palos, animándolo a hacer nuevas esculturas. “Pensé: la obra está teniendo vida de nuevo”.

Las esculturas también se están usando con fines educativos: la corporación Lunita Viajera las lleva a bibliotecas e instituciones educativas de la subregión para desarrollar conciencia ambiental a través del arte.

“El punto de inicio es encontrar una pieza fundamental, que es la que da la inspiración de trabajar”, explica Willy. Esta debe estar quemada o marcada por la tala: “la pieza la saco de los residuos del árbol caído, no arranco pedacitos sino que espero a que queden únicos en el suelo, cuando la madera ya haya dado su vida”.
 

smiley | A Willy también le gusta usar guadua “para hacerle un homenaje a Chigorodó, porque eso significa el nombre del pueblo (río de guadua, en embera)”. Foto: Laura Montoya Carvajal.


«En el mar la madera está limpia y esculpida
después de salir al Golfo por los ríos»


-Willy Robledo-

 

Las demás piezas las busca en el mar o en las arboledas, dependiendo de lo que necesite para la escultura. En Turbo busca las semillas de mangle, con las que hace generalmente las costillas de los reptiles. En Mutatá, por ejemplo, busca semillas, hongos, espinas y ramas.

Ahora, una de las urgencias de Willy es comenzar la restauración de la obra de su hermano, que ya empieza a verse afectada por el tiempo. Y claro, buscar otras formas de difusión. 

 

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