El lío de los peajes que trasnochan a los habitantes de Urabá

septiembre 11 de 2017

La entrada en operación de las casetas de cobro en la Transversal de las Américas inquieta a los habitantes de los municipios de esta región, que prevén un aumento en su costo de vida. .

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| La puesta en marcha de tres casetas de peaje en el trayecto que va desde Chigorodó hasta Necoclí, despertó la preocupación de la comunidad. | Por: Daniel López Rodríguez


Por: Carolina Arteta
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La autopista Transversal de las Américas es tal vez una de las vías más esperadas del país. Desde el anuncio de su construcción, en 2015, los habitantes de los ocho municipios del Urabá antioqueño que ella atraviesa han sido testigos de la ejecución de un proyecto que, por su magnitud, no tiene precedentes en la zona.

Sin embargo, la entrada en operación de tres casetas de peaje en el trayecto que va desde Chigorodó hasta Necoclí, de unos 95 kilómetros aproximadamente, ha despertado la inconformidad de la comunidad. El proyecto tendrá dos peajes: Cirilo, entre Necoclí y el corregimiento El Dos (con caseta en ambos sentidos) y otro con casetas ubicadas en dos sitios: Río Grande, entre Currulao y Apartadó —que solo se pagará en sentido sur-norte— y entre Chigorodó y Carepa — que solo se pagará en sentido norte-sur.

La preocupación de la gente de la región es que los peajes afectarán la economía de una población acostumbrada a desplazarse todos los días entre un municipio y otro. Héctor Iván Cossio, transportador de la zona, afirma que el costo de un pasaje entre Apartadó y Turbo incrementará en 30 %, porque los transportadores les trasladarán el costo del peaje a los usuarios.
 

Y esto no va a pasar solo con los pasajes, sino que el que vende arroz, aceite y toda clase de productos terminará por cobrarle el costo del peaje a los usuarios

 

¿Cómo se decidió dónde ubicar los peajes? Desde la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) explican que el número y la ubicación de los peajes se determinaron desde la estructuración del proyecto en 2010, y luego se precisaron a través de estudios técnicos y sociales. “El recaudo es necesario para financiar el proyecto MAR 2 hasta Necoclí durante los próximos 25 años, que beneficiará a la zona”, aclara la ANI.

 

Lo que más preocupa a los habitantes de esta región es que la puesta en marcha de estos peajes afecte la economía de quienes realizan desplazamientos diarios. | Foto: Daniel López Rodríguez.

Cambios en la ubicación

Desde enero, el Gobierno nacional, las administraciones locales, representantes de la comunidad y la Gobernación de Antioquia instalaron mesas de diálogo para alcanzar un consenso sobre el tema de los peajes. A finales de junio, los alcaldes de la región llegaron a un acuerdo para reubicar el peaje de Río Grande a 300 metros del sitio en donde fue construido, con el fin de que los camiones que transiten desde y hacia el embarcadero del corregimiento de Nueva Colonia paguen peaje, otorgaron el beneficio de una tarifa social.

Según el acuerdo, los peajes debían entrar en operación a partir del 15 de agosto. Sin embargo, de acuerdo con la ANI, hasta ahora se realizan pruebas técnicas y actividades pedagógicas que no implican el cobro de los peajes. Las pruebas se realizarán en ambos sentidos de la vía.

Emélides Muñoz, secretario de gobierno de la Alcaldía de Turbo, explica que los alcaldes locales tuvieron que aceptar la ubicación actual de los peajes para no desperdiciar los recursos que ya se invirtieron en su construcción.


Como ya venía tan avanzado el tema, había que buscar una solución. Como dicen los abogados, es mejor un mal arreglo que un buen pleito


Pero los representantes de la comunidad afirman que no reconocen lo pactado durante aquella reunión en la que no participaron. Según manifestaron a SEMANA RURAL, están de acuerdo con la instalación de peajes, pero proponen reubicarlos fuera del eje bananero para que quienes los que paguen sean los que entren y salgan de Urabá.
 

Pedimos que los peajes se ubiquen en zonas de frontera: el de Río Grande, en la salida de Chigorodó hacia Medellín; y después de Turbo

                                              Iván Acevedo, dueño de una distribuidora de alimentos y representante de los comerciantes

Por eso, mientras entran en funcionamiento dichos peajes, en la zona avanzan las negociaciones. Dicen que prefieren dialogar antes que tomar vías de hecho, como ha sucedido en varias partes del país. Lo que quieren es que se cumpla la visión de los fundadores antioqueños de la primera mitad del siglo pasado, aquellos que veían en el Urabá el futuro de Antioquia.
 

TARIFA DIFERENCIAL

Algunos vehículos matriculados en los municipios de Turbo, Necoclí, Apartadó, Carepa o Chigorodó podrán acceder a una tarifa diferencial o ‘social’. Los beneficiados solo pagarían la mitad del costo de los peajes; 2.100 pesos los automóviles —camperos y camionetas— (categoría I) y 3.100 pesos los buses y busetas (categoría II).

En total, habrá 453 cupos para la categoría I y 45 para la categoría II. Esto, teniendo en cuenta que las motos no pagarán peaje. Sin embargo, varios representantes de la zona señalan que el número de beneficiados es muy bajo y que son pocos los automóviles o busetas matriculadas en el Urabá.

¿QUÉ DICEN LOS URABAENSES?


“El sostenimiento de esa vía la vamos a pagar es la gente del común de la región. Es importante aclarar que no estoy en contra de los peajes, lo que no estoy de acuerdo es la ubicación”. 

Cindy Juliet Tamayo Torres, docente orientador. Turbo

 

“Yo le compro el pescado a pescadores artesanales de Necoclí. Traer una nevera con 20 kilos de pescado vale hoy 6.000 pesos, pero cuando pongan los peajes va costar 10.000. Eso son 60.000 pesos diarios que me va tocar pagar de más”. 

Jorge Morales Barrera, comerciante de pescado. Apartadó.

 

“Vivo en corregimiento El Totumo de Necoclí. Viajo tres veces a la semana para ir a estudiar. El pasaje El Totumo-Apartadó vale 12.000 pesos, pero por ser estudiante me cobran 10.000 pesos. Ya los buseteros dicen que cuando implementen los peajes, no lo podrán rebajar”. 

Yuli Andrea Gómez Ayarza, estudiante de la Universidad de Antioquia, sede Apartadó. Necoclí.

 

“La mayoría de la fruta se la compro a los campesinos de la región. Ellos traen en carros 300 o 400 kilos de mango, papaya o limón y les tocará pagar hasta dos peajes; eso significa un aumento de 200 pesos por kilo, mientras una tractomula viene con 30.000 kilos de Medellín solo aumentará un peso por kilo. Esos peajes van a perjudicar al campesino y al pequeño comerciante como yo”. 

 José Fernando Castaño Valencia, comerciante. Plaza de Mercado de Apartadó.

 

-Con la colaboración de Juan Arturo Gómez-

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