El verdadero reto del ñame con el que no ha podido MinAgricultura

septiembre 19 de 2017

La investigadora Angela J. Lederach ofrece un contexto completo sobre la crisis del ñame, explica por qué estaba 'cantada' y hace un recuento de la falta de soluciones de entidades como el Ministerio de Agricultura.

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| Desde mediados de 2017, miles de bultos se encuentran represados en la Alta Montaña debido a la sobreproducción de ñame. Así se ve una de las fincas | Por: Twitter: @apelaez1 / Elmer Arrieta Herrera


Por: Angie Lederach
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El 7 de septiembre de 2017, como consecuencia de la falta de una respuesta gubernamental que resolviera de forma efectiva los problemas derivados de la imposibilidad de comercializar la sobreproducción del ñame de los Montes de María, los campesinos de esta región recurrieron a YouTube en un último ruego para vender los cientos de miles de bultos de ñame que se están pudriendo desde hace más de 3 meses. El video se volvió viral y luego fue recogido por Daniel Samper Ospina, quien amplió el interés en este tema visitando a los youtubers.

Esa misma semana, un grupo de líderes campesinos de la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar se sentó en la sexta ronda de negociaciones con las instituciones departamentales y nacionales. Fue un intento por resolver esta crisis que pone en riesgo la economía local de los 15 municipios que conforman los Montes de María, gravemente afectada tras los desplazamientos masivos causados por el conflicto armado a finales de los 90 y principios de la década del 2000.
 

Mientras el video de YouTube desencadenó el “ñametón” y mostró la voluntad de la sociedad civil, las negociaciones con el Ministerio de Agricultura evidenciaron la persistente falta de voluntad política por parte del Estado. La irresponsabilidad del Ministerio de Agricultura quedó plasmada en una entrevista pública con RCN el pasado 12 de septiembre de 2017.
 

Objeto de una presión cada vez mayor por su incapacidad de responder a la crisis, el ministro de esta cartera, Aurelio Iragorri aseveró:
 

 “Venimos apoyando a los productores...se logró hacer una exportación del producto para descongestionar la cantidad de ñame que hay en el país y algunos productores incluyeron dentro de la exportación un ñame que ya estaba podrido.”


La crisis del ñame, explicó, fue la culpa de la “informalidad del sector rural” – o, en otras palabras, a la falta de conocimiento de los campesinos sobre comercialización. La discriminación continua en contra del campesinado, encarnada en las declaraciones de Iragorri, genera preocupaciones significativas. Sus palabras representan no solo la falta de voluntad política para invertir en las economías propias de las comunidades rurales y campesinas, sino que pone de manifiesto los retos de construir una paz estable y duradera en Colombia.
 

El ñametón, Cartagena, 14 de septiembre 2017. 


Para entender por qué esta declaración evidencia la reproducción sistemática de prácticas violentas del Estado, y que siembran desconfianza en la zona rural, se debe usar un lente analítico para ver más allá del momento actual. Como académica, acompañando a Sembrando Semillas de Paz - una organización local con un enfoque de construcción de paz en los Montes de María - he presenciado en forma directa durante meses (de hecho, años) las negociaciones que han culminado en la crisis actual del ñame.
 

 ¿QUÉ DESENCADENÓ LA SUPERPRODUCCIÓN DEL ÑAME? 

Para situar la crisis actual dentro de un contexto más amplio hay que remontarse a 2012.

En ese año, líderes campesinos de la Alta Montaña retomaron un proceso comunitario de reconciliación en medio del conflicto armado. “Construimos el posconflicto y empezamos a implementar la paz antes de que los acuerdos se firmaran”, explica Aroldo Canoles, el coordinador principal del Proceso Pacífico de Reconciliación e Integración de la Alta Montaña. Trabajaron por encima de las barreras invisibles de la violencia que arrasó la región y empezaron un proceso de diálogo con una preocupación compartida por las 52 comunidades de la zona alta de El Carmen: la muerte del aguacate.

En 2013, más de 1.000 campesinos caminaron de la Alta Montaña a San Jacinto para exigir al Estado Colombiano una respuesta frente a la muerte de los bosques de aguacate de esta región, fundamentales para la vida económica, social, cultural y ecológica en sus comunidades. Como resultado de esta manifestación, el Gobierno Nacional concertó 91 acuerdos para implementar acciones que garantizaran los derechos fundamentales de las comunidades. Paralelamente, se inició un proceso de reparación colectiva por el daño del conflicto armado en la zona.
 

CAMINATA PACÍFICA EN LA ALTA MONTAÑA (2013) | Foto: por Anna Vogt


 LA MUERTE DEL AGUACATE 

En la construcción de los acuerdos, el Ministerio de Agricultura rechazó la propuesta principal de los líderes: un subsidio por la pérdida masiva del aguacate. La cartera señaló que no era factible y ofreció a cambio proyectos productivos para reemplazar el aguacate. Hay dos aspectos principales para entender la crisis actual:

Primero, a pesar de que un grupo de campesinos solicitó apoyo desde 1997 para impedir la propagación del hongo que mataba el aguacate, el Estado solo respondió hasta 2008, cuando el ICA llegó a la región para elaborar un estudio. Sin embargo, en 2009, más del 70% de los árboles de aguacate se secó y desde entonces ha muerto más del 90% de los palos de aguacate, que supera un área de 7,000 hectáreas.  

Y segundo: en lugar de proporcionar el subsidio solicitado por los campesinos para 'resembrar' los bosques de aguacate, el Ministerio de Agricultura llevó como contrapropuesta a la pérdida económica de esta fruta los proyectos productivos que incluían la promoción de la siembra de ñame.
 

LA MUERTE DEL AGUACATE

LA MUERTE DEL AGUACATE


La situación es mucho más compleja que la que presenta el Ministerio de Agricultura: la superproducción del ñame no demuestra una falta de conocimiento del campesinado, sino todo lo contrario. Demuestra una capacidad tremenda para reponerse tras el desplazamiento forzado y un retorno débilmente atendido por el Sistema Nacional de Atención, Asistencia y Reparación a Víctimas del conflicto Armado.

 

«La superproducción del ñame no demuestra falta de conocimiento del campesinado, sino una capacidad tremenda para reponerse»


Los campesinos de la Alta Montaña aceptaron estos proyectos productivos alternativos, suministraron la mano de obra, cultivaron el ñame y produjeron una cosecha abundante. Enfocarse en la sobreproducción es no reconocer el verdadero fracaso: la falta de una política pública agraria que garantice la comercialización de los productos del campesinado.

Como habían hecho dos décadas antes con la muerte del aguacate, los campesinos de la Alta Montaña fueron los primeros en dar la alarma de la crisis que se venía, y aportaron propuestas constructivas para evitar la pérdida del ñame.
 

Marcela Madrid V / Especial para Semana Rural



El 10 de mayo 2017, durante una mesa de seguimiento sobre los 91 acuerdos firmados en 2013, alertaron al Alto Consejero de la Presidencia para las Regiones y al Ministerio de Agricultura, así como a la institucionalidad departamental y municipal: 

Le propusieron al Gobierno Nacional que comprara 100,000 bultos del ñame para, por ejemplo, incluirlo en la alimentación escolar de los colegios de la costa Caribe, donde el ñame se come con frecuencia y es un sello de identidad cultural. O enviarlo a La Guajira, para atender la crisis humanitaria de los indígenas Wayuu. O a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización de las FARC, o a las bases del ejército y batallones. Había tanto ñame que despidieron a las entidades nacionales con regalos del tubérculo para llevar de regreso a Bogotá.

 

MESA DE SEGUIMIENTO PARA LOS 91 ACUERDOS. EL CARMEN DE BOLÍVAR, MAYO DE 2017


La mesa de seguimiento, sin embargo, no resultó en acciones concretas. Tan sólo se acordó otra reunión en Bogotá el 23 de mayo, donde los líderes expresaron la necesidad grave y urgente de una respuesta a esta crisis por parte de las entidades presentes: la Corporación colombiana de investigación agropecuaria - CORPOICA, Instituto Colombiano Agropecuario - ICA, Agencia Nacional de Tierras - ANT, Agencia de Desarrollo Rural – ADS, y el Ministerio de Agricultura.

Así se desprende de la intervención de Ciro Canoles:
 

“…en nuestra zona tenemos una cantidad de ñame diamante y si este ñame no lo logramos a vender tenemos que botarlo o echarlo a las vacas… El ñame va pa’bajo… 12.000 pesos al bulto y el pasaje vale 14.000 mil, entonces no hay precio. Por esto, nuestra propuesta al gobierno es que nos compre este ñame.”
 

De nuevo, el Ministerio de Agricultura no contestó con acciones concretas, sino que acordó otra ronda de reuniones, esta vez en los Montes de María. En definitiva, entre mayo y septiembre los líderes participaron en 6 reuniones de negociaciones con las autoridades locales, departamentales y nacionales (viajaron a Bogotá, Cartagena y el casco urbano de El Carmen de Bolívar), en un esfuerzo por evitar – o disminuir – las pérdidas económicas de la crisis. En lugar de organizar marchas como la de 2013, los líderes apostaron por el diálogo con el gobierno.
 

Pilas del ñame de la Alta Montaña. | Foto: Elmer Arrieta Herrera


En agosto, el Ministerio de Agricultura por fin respondió con un enlace para exportar el ñame a través de la empresa privada, Market Foods. A finales de ese mes, Market Foods llegó a la Alta Montaña y clasificó el ñame para exportar. Se llevó 1.160 bultos por un valor total de 35 millones de pesos, pero no dejó ningún adelanto en el pago a los campesinos, ni tampoco un aporte para trasladar los bultos desde las veredas.

Unas semanas después, Market Foods les informó a los campesinos que el ñame había sido destruido porque no era adecuado para la exportación y que no habría ninguna compensación por los bultos exportados. En los siguientes días muchos, con tristeza en sus voces, me dijeron “nos robaron". Lamentablemente, experiencias como esa también desestabilizan el liderazgo adentro de sus comunidades y dañan sus procesos de la recuperación del tejido social.

La indiferencia frente a las alertas tempranas de los líderes sobre la crisis y la respuesta lenta e inadecuada de las entidades hacia los pequeños productores replican el abandono histórico del Estado en los territorios. Se repite la falta de respuesta del Ministerio de Agricultura, primero con el aguacate en medio del conflicto armado y ahora con el ñame en pleno proceso de paz.

Mientras la implementación de la Reforma Rural Integral en el marco de los acuerdos arranca en los territorios, la crisis del ñame plantea preocupaciones significativas. El discurso del Ministerio y la crisis actual reflejan prácticas del Estado que siguen profundizando – en vez de sanar – la desconfianza en la institucionalidad, presente en los territorios debido a décadas de abandono.

Además, la respuesta inadecuada y ofensiva de las entidades nacionales debilita a las autoridades locales que gestionaron el proceso del diálogo con el gobierno nacional.

En Colombia, la paz estable y duradera se basa en una confianza renovada entre la sociedad civil y el Estado, en la voluntad y capacidad de la institucionalidad para cumplir con sus compromisos, en el fortalecimiento de los mecanismos de participación y en la posibilidad de que la vida florezca en las zonas rurales de Colombia. Una reflexión crítica y constructiva acerca de esta crisis puede transformar los ciclos de violencia y abandono estatal.

Hay chispas de esperanza en esta historia: la capacidad de los productores de pequeña escala de convertir  programas de semilla en cosechas abundantes; la disposición de líderes sociales a dar los primeros pasos y confiar en un proceso de diálogo con el Estado; la iniciativa de ciudadanos por toda Colombia en respuesta a un video de YouTube que se volvió viral; y las posibilidades que existen cuando se articulan la sociedad civil, las autoridades locales y el sector privado por una causa común.
 

smiley | Los productores cuentan que, en la actualidad, solo hay 30 jeeps en la Alta Montaña transportando cultivos de ñame y de otras cosechas. En el 2016 había más de 150. | Foto: Marcela Madrid V.


Es importante resaltar la visión a largo plazo y las propuestas concretas que las comunidades campesinas tienen para la transformación del campo: 

Se requiere avanzar en la formalización de los predios para que los campesinos puedan ser certificados en buenas prácticas agrícolas (BPA), capacitar a los jóvenes rurales para proveer una asistencia técnica instalada y permanente en sus propias veredas, tener clara la estrategia de comercialización, mejorar las vías terciarias, fortalecer de las asociaciones agropecuarias campesinas, crear centros de acopio, construir proyectos productivos participativos que incorporen el conocimiento de las comunidades campesinas. El florecimiento de la economía campesina demanda que los planes y acciones no se enfoquen exclusivamente en la producción.

 

Hay que fortalecer las instituciones estatales. En particular, hay que evitar los frecuentes cambios de funcionarios para no debilitar ni borrar la memoria institucional capaz de cumplir compromisos. Curiosamente, soluciones como estas, incluida una política agraria adecuada, están presentes en el texto del acuerdo de paz. Sin embargo, como nos ha recordado frecuentemente John Paul Lederach, profesor de construcción de paz internacional del Instituto Kroc:
 

«La calidad de un acuerdo no es ni más ni menos que la calidad de su implementación»


 ¿QUÉ NOS DEJA EL 'ÑAMETÓN'? 

En los Montes de María, ha dejado a muchos con la gran pregunta: ¿quedarán los acuerdos en el papel o llegarán a la práctica? El ñameton, organizado por los procesos sociales, organizaciones de base, y productores pequeños, en conjunto con la Gobernación de Bolívar, el sector privado y los medios de comunicación, nos muestra cómo se está construyendo paz desde los territorios.

El ñameton ejemplifica cómo un mercado directo para pequeños productores también puede fortalecer los lazos entre el campo y la ciudad, construir confianza y solidaridad. Iniciativas como el ñameton, que promueven una cultura de compra directa con los productores, deben tener continuidad. 

Sin duda, el reto del ñame también es el reto de construir una paz estable y duradera.


 


POR: ÁNGELA J. LEDERACH

Es Candidata Doctoral de los Estudios de Paz y Antropología en la Universidad de Notre Dame. Su investigación está enfocada en la construcción de paz territorial en procesos sociales de base. En ella ha cumplido más que dos años acumulados de investigación del campo en los Montes de María. Actualmente vive en El Carmen de Bolívar. Ángela es becario de USAID y de Fullbright con la Universidad de Cartagena.

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Fernando Delgado septiembre 20 de 2017

Hola, Gracias por esta valiosa perspectiva de proceso, de como y porque se fue llegando a una critica situacion. Es inaceptable que MinAgricultura y demas entidades del sector no hayn aatendido las alertas tempranas. Sin embargo, tal como lo describes la capacidad de resiliencia de estas personas en este territorio es sumamente alentadora. Ahora es tiempo de ser mas exigentes con la produccion de nuestros alimentos, y de como llegan de los centros de produccion a los centros de consumo.

Enrique Torres septiembre 24 de 2017

Una gran parte de la responsabilidad la tiene la academia y los centros de investigación. La razón: Investigan en la tecnología pero rara vez en su comercialización. Paece que estos temas no tienen la complejidad de la que se creen merecedores. Las investigaciones tecnológicas, al menos en estos casos, deben partir del consumo a la ciencia y no al contrario por que se vuelve un tema forense (ñametón). No es casualidad que el mismo comportamiento se vea en otros casos.

Gustavo Zuñiga septiembre 25 de 2017

LO EL AGUACATE FUE PRODUCTO DE FUMIGACIONES AÉREAS CON EL PRETEXTO DE PODER UBICAR A LA GUERRILLA , PERO O CREO QUE HAYA MUERTO EL 90% DE LOS ARBOLES, PORQUE AQUÍ SE COME BUEN AGUACATE CARMERO 2 VECES POR AÑO. EN CUANTO AL ÑAME SE DEBE INFORMAR QUE HUBO UNA SOBRE SIEMBRA YA QUE LOS COMERCIANTES QUE NUNCA HABÍAN SEMBRADO EN SU AFÁN MERCANTIL SEMBRARON EN GRANDES CANTIDADES Y MUCHAS OTRAS PERSONAS - NI COMERCIANTES NI CAMPESINOS- TAMBIÉN SEMBRARON PORQUE LA COSECHA DEL AÑO ANTERIOR FUE MUY PRODUCTIVA . LA AMBICIÓN ROMPIÓ EL SACO

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.