Estas son las regiones con la mejor y la peor agua de Colombia

diciembre 13 de 2017

Aunque el país es una de las potencias mundiales en ríos, lagunas y otros cuerpos de agua, existe la amenaza de la contaminación proveniente de la minería, las industrias y hasta los desechos domésticos. En varias regiones comenzaron luchas por defender el líquido..

Estas son las regiones con la mejor y la peor agua de Colombia

| Un joven campesino bebe agua de un riachuelo de Sumapaz, el páramo más grande del mundo. | Por: José Puentes Ramos / SEMANA RURAL


Por: José Puentes Ramos
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Es evidente el potencial que tiene Colombia en recursos hídricos. De acuerdo con la Encuesta Nacional del Agua 2014, del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que es el estudio más reciente sobre este tema, el país tiene un rendimiento hídrico (es decir, la cantidad de líquido que pasa sobre una cuenca) que supera seis veces el promedio mundial.

Además, cuenta con reservas de agua subterránea —acumulada por la lluvia o los páramos— que cubren el 74 % del territorio nacional. A pesar de las cifras positivas, en las regiones ha surgido una preocupación por la protección de este recurso natural en los últimos años. En octubre pasado, por ejemplo, los habitantes de Bucaramanga marcharon contra la minería en cercanías de Santurbán, el ecosistema que surte de agua a la capital santandereana.

En la zona del Sumapaz, donde queda el páramo más grande del mundo, las organizaciones campesinas han frenado en varias oportunidades la construcción de hidroeléctricas que podrían alterar los ríos del sector.
 

  smiley | Alto de Cajitas, en el corregimiento de San Juan de Sumapaz - José Darío Puentes / SEMANA RURAL


La contaminación en las aguas del país afecta a cerca de 17.500.000 personas, localizadas en 110 municipios de las áreas Magdalena-Cauca (que cubre 19 departamentos) y el Caribe, según la Encuesta Nacional del Agua. Cada año caen a los ríos, quebradas, lagunas y otras fuentes hídricas unas 756.945 toneladas de materia orgánica biodegradable, mientras que 918.670 toneladas de sustancias químicas son vertidas.

“El 80 % de esas cargas son aportadas por cerca de 50 municipios y principalmente por áreas urbanas de gran población, como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Ahora, si analizamos desde el punto de vista de la carga de químicos vertidos, los que más contribuyen son la industria y el sector doméstico. Afecta a ríos como el Bogotá, el Sumapaz, el Lebrija —en Santander— y otros que desembocan en el mar Caribe”, explica Nelson Omar Vargas, subdirector de Hidrología del Ideam.
 

Para Saulo Usma, director del Programa de Agua Dulce de la organización WWF, la preocupación en las regiones obedece al desabastecimiento que a futuro puede generar la contaminación. “Los proyectos mineros afectarán los nacimientos de agua. La gente ahora se está preguntando, ¿de dónde la vamos a sacar? Todos ya entendieron que es un recurso vital”.

De hecho, el mercurio que es usado en la extracción de minerales provocó daños irreparables en 80 ríos del país, según lo informa un estudio de 2016 de la Universidad Externado. El Ideam calcula que 205 toneladas de este químico son derramadas cada año. 

 

smiley | Comunidades indígenas de La Guajira |  FOTO: Daniel Reina Romero / REVISTA SEMANA


OTRAS LUCHAS POR EL AGUA
 

Sonsón (Antioquia): A mediados del pasado octubre, en este municipio del oriente antioqueño se realizó el IX Festival del Agua, con el interés de defender el recurso hídrico que es amenazado por la minería y los megaproyectos de infraestructura. Actualmente, en la región hay 54 licencias para levantar hidroeléctricas sobre vertientes que dan al río Cauca y el Magdalena. Además, cuenta con un páramo —el de Sonsón— que fue delimitado en 2016. Es un ecosistema frágil y allí se ha encontrado una nueva especie de frailejón.

Ibagué (Tolima): El río Coello abastece a esta ciudad y a municipios aledaños como Cajamarca, donde el pasado marzo fue frenado un proyecto de minería en este pueblo por medio de una consulta popular. Una empresa pretendía explorar un yacimiento de oro, lo que habría provocado la contaminación de las aguas y los suelos de la cuenca con químicos. Este afluente abastece a unos 800.000 habitantes del departamento, lo que representa el seis por ciento de la población.
 


 

¿Cómo va la calidad del agua en Colombia?
En general, Colombia tiene un nivel de riesgo bajo de contaminación en los indicadores. Sin embargo, hay zonas donde el recurso ya es inviable sanitariamente.

 

En la vereda San José de Las Hermosas, en Chaparral (Tolima), los campesinos tienen que arrojar los desechos en pozos porque no cuentan con alcantarillado. Esa agua contaminada puede filtrarse en el suelo y terminar en los riachuelos que los surte de agua para cocinar o regar los cultivos.

En Yopal (Casanare), Buenaventura (Valle del Cauca) y Santa Marta (Magdalena) tienen problemas con el sistema de acueducto. Son ciudades donde sus habitantes han salido a marchar exigiendo una mejor calidad en el servicio.

Estos son algunos casos que se presentan en el país. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud —INS—, que se encarga de hacerle seguimiento a la calidad del agua, cinco departamentos presentan nivel de riesgo bajo, mientras que hay tres con nivel medio y uno con riesgo alto. Esto quiere decir que nueve regiones tienen problemas con el líquido para el consumo humano.
 

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Las Hermosas está ubicado al norte de la cadena montañosa de los Andes y cubre zonas de los departamentos del Tolima y el Valle del Cauca.
| Foto: Julián Burgos


“En estos departamentos, cuando se tomaron las muestras para el análisis, los controles de calidad de agua no son buenos. Pese que el país es rico en recursos hídricos, las áreas geográficas de las regiones tienen notables diferencias. Hay zonas muy vulnerables en sequía y otras en inundación. Las cuencas y acueductos no están bien distribuidos. Por ejemplo, en casos como La Guajira o ciertos municipios que se inundan o donde la sequía es muy fuerte se requiere de intervención.”

Mauricio Beltrán, exdirector de Redes de Salud Pública del INS.



El departamento que muestra alto riesgo es Nariño, donde municipios como Guachucal presentan indicadores bajos en el Índice de Calidad de Riesgo para Calidad del Agua —IRCA—, que mide las características físicas y químicas para determinar si el agua se puede consumir o no. El INS toma muestras de las fuentes hídricas de los pueblos y las analiza.

Magdalena, Caldas y el archipiélago de San Andrés presentan riesgo medio. Poblaciones como Nueva Granada y Tenerife tiene agua no apta para el consumo. En el caso de las islas de San Andrés y Providencia, el problema es la escasez de reservas del líquido potabilizado, la falta de lluvias y la sobrepoblación. En Caldas, el municipio de Supía quedó ubicado en riesgo alto en el IRCA.

 

smiley | Comunidades indígenas de La Guajira, uno de los departamentos más críticos en el acceso al agua |  FOTO: Daniel Reina Romero / REVISTA SEMANA


Cesar, Santander, Boyacá, Cundinamarca y Bogotá presentan un nivel bajo. Si bien hacen parte de los departamentos de la cuenca Magdalena-Cauca (el río Bogotá desemboca allí a la altura de Girardot), en estas regiones existen plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que ayuda a reducir los niveles de contaminación. Solo en Bogotá, por ejemplo, son depositados 600 toneladas de desechos orgánicos cada día, que provienen de industrias y casas.


CONSULTE AQUÍ EL INFORME COMPLETO CON EL LISTADO DE TODOS LOS MUNICIPIOS

Saulo Usma, quien ha estudiado las condiciones hídricas del país, señala que se puede mejorar la calidad del agua si existe más información y controles por parte de las entidades ambientales y de salud pública. “Hay varias regiones grandes del país que no cuentan con esa información. Cuánta agua, cuánto sedimento y el nivel de contaminación. Hay otras áreas donde tenemos información, pero no nos dice cuál es la calidad fisicoquímica. Es clave ver eso. En la Amazonía y la Orinoquía, que tienen importantes fuentes hídricas, se desconoce la situación”.


El investigador también agrega que es urgente tomar medidas para que los habitantes de las grandes ciudades y las industrias dejen de contaminar los ríos, pues como dice el subdirector de hidrología el Ideam: “Los ríos se convirtieron en una extensión de los alcantarillados”.
 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.