La tremenda desventaja de ser un pequeño minero en Colombia

septiembre 19 de 2017

El paro en Segovia y Remedios, nordeste de Antioquia, evidenció las dificultades para formalizar a los mineros artesanales en lugares donde existe gran minería..

imagen

| Colombia tiene 114 millones de hectáreas, de las cuales 5 están tituladas para la actividad minera. | Por: Manuela Franco


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Desde hace 20 años Yarley Marín explota su mina al lado de otros 600 socios y trabajadores de la Asociación Mutual de Mineros El Cogote, en el casco urbano de Segovia. Él cumple con la seguridad social de sus trabajadores, responde por las regalías que exige el Estado y paga sus impuestos, incluido el de renta. Sin embargo, Marín es uno de los 15 mil mineros a mediana escala de este municipio y de su vecino Remedios, del nordeste antioqueño, considerados como ‘ilegales’.

El Estado colombiano viene realizando una titánica tarea por regular la explotación de oro en todos sus niveles, pero por el prolongado paro de agosto en estos dos municipios, no pareciera que su esfuerzo esté arrojando los resultados esperados.

Colombia tiene 114 millones de hectáreas de las cuales 5 están tituladas para la actividad minera. Aunque este 3,8 % del territorio nacional parece muy pequeño, es significativo para la economía del país, pues, con este porcentaje, Colombia es el quinto productor de oro en América Latina, el segundo en ferroníquel y el primero en carbón y esmeraldas de la región.  

Si la actividad es tan rentable, ¿por qué entonces los pobladores de regiones como Segovia y Remedios se vuelcan a las calles, incluso a costa de la muerte de sus gentes (en el último paro murieron Hernán Tobón de 17 años, Brandon Ochoa de 18, Alexis Acevedo de 42)? La respuesta parece estar en el hecho mismo de ser pequeños y medianos mineros.


 

smiley

Colombia tiene 114 millones de hectáreas, de las cuales 5 estás tituladas para la minería. | Foto: Camilo Yepes.


De entrada, las condiciones para ellos legalizarse y formalizarse son desventajosas con respecto al modelo de negocio, no porque el modelo sea malo, sino porque los títulos ya fueron cedidos por el Estado a grandes empresas, incluso varios de estos ¡a perpetuidad!

Entonces, aunque buena parte de estos mineros buscan cumplir con las normas ambientales, de higiene y de seguridad social para obtener beneficios de ley, les falta ostentar categoría de legales. “Lo único que no tenemos es el título… la procedencia”, asegura Marín. Y nada menos que el título es el que les da carácter de legal o ilegal.

Así las cosas, lo que les queda es negociar con los titulares de la explotación la forma en que ellos también puedan hacerlo sin título. Y este trato ya no es con el Estado, sino con el sector privado, que tiene dos modalidades para dejarlos usufructuar su título: contratos de operación y de formalización.

El primero les permite a los pequeños mineros trabajar con la licencia ambiental y la documentación legal de la gran empresa (varias de estas multinacionales). Pero esta vía tiene su costo. El segundo, le da al minero mayor independencia y margen de ganancia, pero el minero entra a ser supervisado por el Estado, pues corre por su cuenta el plan de manejo ambiental y de obras, de seguridad industrial, etc. “Los mineros logramos que la multinacional aceptara contratos de mínimo cinco años, cuando lo que proponía inicialmente era apenas de un año”, dice el minero segoviano y se declara tranquilo porque esto le garantiza en algo asumir una explotación costosa, que empieza a producir 3 y 4 años después.
 

15.000 mineros de Segovia y Remedios trabajan en explotación a mediana escala. | Foto: Manuela Franco.

Hay otros asuntos que escapan a la supervisión del Estado relacionados con la cadena extractiva del oro. Estas actividades le dan trabajo a un número mayor e indeterminado de población. Por ejemplo, los lugares donde se procesa el oro y se separa de la roca, conocidos como beneficiaderos o entable. O los lugares donde se trabaja la roca que se desecha y en los que las mujeres rasgan vestigios de oro sobre desechos en los que presumiblemente no lo hay. Por este oficio reciben el nombre de chatarreras.

Junto a los pequeños y medianos mineros, estos trabajadores juegan un papel fundamental, pero en las grandes ligas estos procesos son asumidos con alta tecnología y eliminando prácticas como el cuestionado uso del mercurio; aunque ya hay mineros informales (sin título) que no trabajan con estos elementos. 

En este panorama el Estado entra a cumplir una descomunal pero limitada tarea, en la que traza una ruta para formalizar la actividad y acompañar a los mineros en los procesos que les exige la ley para no cerrarles la mina. En la actualidad, la Dirección de Formalización del Ministerio de Minas trabaja con 10.042 unidades en las que laboran 35.034 mineros. Según datos de esta cartera, 55.000 unidades no tienen título. El proceso de formalización se hace cuando hay título.

Teniendo en cuenta que la producción de oro en el país aumentaría en un 39 % con el inicio de operaciones en los proyectos Buriticá, Gramalote San Ramón y Cisneros, que obtuvieron sus licencias ambientales entre 2015 y 2016, y que el cese de la violencia armada en la otra Colombia está creando una gran expectativa por lo que pueda haber allí, sería bueno atender esta cruda realidad para no dejar por fuera del desarrollo a las comunidades históricamente asentadas en estos territorios.


Las buenas causas
 

Apenas el 15 % de la producción de oro en el país la aporta la actividad formal, es decir, aquella que cuenta con un título de extracción y es regulada por el Estado. Mientras tanto, el otro 85 % lo extraen actores que no tienen título, explica Óscar Iván Pérez, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación.

En medio de un panorama que puede resultar desesperanzador para los mineros, el Estado e iniciativas de carácter privado –financiadas con recursos internacionales- intentar reducir la brecha entre estos y la actividad que se desarrolla atendiendo las exigencias legales.

En Antioquia, principal productor de oro del país cuenta con la única Secretaría de Minas como entidad minera delegada. Desde allí se apoyan las cuatro mesas mineras en las que están los actores de la minería local y se espera que al finalizar el año hayan sido aprobados 40 subcontratos de formalización de esta actividad. 

 

Colombia es el quinto productor de oro y el primero en carbón en América Latina. | Foto: Camilo Yepes.

Desde el sector privado, Oro Legal, con recursos de Usaid, también promueven iniciativas que buscan acompañar a los mineros en los procesos de legalización y formalización. En esta línea, apoya la formalización de 220 unidades de producción, rehabilitación de 11.500 hectáreas degradadas y producción de ocho toneladas de oro en Antioquia y Chocó.

Por su parte, Somos Tesoro apoya a los pequeños mineros en su proceso hacia la formalización, pues en la minería formal hay mejores condiciones y mayor control para evitar esta problemática que padecen 5 mil niños entre los 5 y 17 años, ubicados en un 80% en Antioquia y Boyacá, según datos del Sistema de información que identifica, registra y caracteriza el trabajo infantil del Ministerio de Trabajo –Siriti-.

Esta estrategia de Fondo Acción, Alianza por una Minería Responsable, Fundación Mi Sangre y Pact World también previene el trabajo infantil y adelanta también un trabajo con docentes para fortalecer las herramientas lúdicas y artísticas y así evitar la deserción escolar, además capacitan a los funcionarios que tienen a cargo controlar el trabajo infantil en herramientas para ejercer mejor su labor. Este programa trabaja con 13 mil niños y hasta ahora ha logrado que 700 de ellos abandonen esta actividad.

La voz de los titulares

Cuando la multinacional Gran Colombia Gold empezó sus operaciones en Segovia en el 2013 encontró 195 minas en el área a esta titulada. Hasta el momento, a través de la iniciativa de Encadenamiento Productivo de la Pequeña Minería ha logrado firmar 36 contratos de operación y formalizado a más de 2.500 pequeños mineros. La iniciativa acompaña la creación de empresas formales a través de contratos de operación firmados tras un acuerdo de voluntades entre el titular y el minero para la explotación de un área determinada.  “Creemos en inversiones sociales que generen un impacto positivo a largo plazo en la sociedad. Para lograrlo alineamos nuestras iniciativas con las necesidades de las comunidades donde operamos”, le aseguró José Ignacio Noguera, vicepresidente de Gran Colombia Gold, a Publicaciones Semana en su especial ‘Colombia vale oro’.
 

 

*Coordinación editorial: Bibiana Mercado y Yénifer Aristizábal 

Con la colaboración de Astrid Elena Villegas.
Incluye datos y fotografías contenidos en la revista Colombia Vale Oro

 

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.





¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario


Te puede interesar






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.