La lucha por informar desde las zonas silenciadas de Colombia

octubre 17 de 2017

Es el momento estelar de los medios locales. En un país en posconflicto estos son los llamados no solo a divulgar el acuerdo de paz, sino a ayudar a comprender la transición de la guerra a la paz. Pero sus condiciones son muy, muy precarias..

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| La FLIP determinó que al menos 1'700.000 colombianos viven en zonas que no tienen medios locales | Por: SEMANA RURAL


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

La noche del sábado 7 de octubre la comunidad indígena Páez, del resguardo Coconuco, municipio de Puracé, a 30 kilómetros de Popayán, bloqueó el ingreso a la empresa turística Termales Aguatibia con un saldo trágico para esta. Los participantes de esta vía de hecho alegaban que estaban en su derecho de defender así un acuerdo de 2013 con el Gobierno nacional relacionado con la compra y entrega de esos predios, pero los ánimos se enardecieron con la presencia de Escuadrón móvil antidisturbios ESMAD y en  hechos, aún por determinar, murió por un impacto de arma de fuego Efigenia Vásquez Astudillo, indígena de 31 años de la vereda San Bartolo, madre de dos pequeños hijos y periodista de la emisora comunitaria Renacer, quien cubría las noticias locales para diez comunidades del centro del Cauca.

 

“Ella estaba ahí, en la mitad, porque hay que darle a conocer a la comunidad la información para que no la reciba tergiversada de los medios o de la misma fuerza pública”.
- Ismeldo Avirama Hernández, gobernador de este resguardo -


Para esta comunidad, dice Hernández, Renacer es el único medio confiable. Cada resguardo tiene un comunicador que se encarga de los contenidos de la emisora.

El resguardo Coconuco se quedó sin comunicadora y con dos niños huérfanos en un departamento que conoce el valor de la comunicación y lo ha usado. Con uno solo de sus llamados, sus medios logran movilizar a cientos de indígenas que acuden a la cita sin asomo de duda de que se trata de una causa común que hay que defender.
 


Las zonas de silencio

Tras mapear la mitad de los municipios del país (509 de 1.122) y revisar qué tan suficiente es la información local que producen, la Fundación para la Libertad de Prensa –FLIP- encontró que apenas 74 municipios de los estudiados tienen suficientes medios dedicados a la producción de información local; 148 no cuentan con los suficientes medios locales y en 287 municipios no existen medios de comunicación que produzcan noticias locales. La FLIP los llama zonas de silencio. Y en estas, según sus cálculos, al menos un millón 700 mil colombianos viven en lugares donde no hay medios de comunicación locales.   

Así que, en este contexto, las radios comunitarias son el principal medio de comunicación del país, muy limitado por el alcance de su frecuencia, pues mientras una emisora del ejército, que es de carácter público, tiene un alcance de hasta dos kilovatios de potencia, el de una emisora comunitaria no supera los 250 vatios.
 

“La preocupación de la radio comunitaria no es ni cobertura, ni sintonía, sino incidencia de los procesos sociales de su comunidad”
- Fernando Tibaduiza, gerente del Proyecto Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia, financiado por la Unión Europea -
 


 


La FLIP determinó que al menos 1'700.000 colombianos viven en zonas que no tienen medios locales
 


Fuente: Cartografías de la información - Centro de estudios de la Flip


En total, existen 634 emisoras comunitarias registradas por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones –MINTIC-, con licencias de concesión que se renuevan cada diez años. Aún está pendiente la convocatoria de licencias para un 40 % del territorio nacional, el que aún no cuenta con emisoras comunitarias.

Precisamente, la cercanía con la gente del común es donde está todo su valor. Pobladores de veredas y corregimientos se enteran de los asuntos públicos y sociales de su municipio de forma privilegiada por esta vía, pues aunque ven televisión y escuchan radio, “el periodismo en Colombia es muy citadino, suele estar arriba y al lado del poder y es cuestionable su utilidad para algunas ciudadanías” -considera Pedro Vaca, director Ejecutivo de la FLIP- por lo que sus preocupaciones diarias no se ven reflejadas en las agendas mediáticas.

 

“Nos ven con otros ojos”

 

Es más, se sienten desdibujados por la prensa nacional. “Nos ven con otros ojos”, manifiesta Germán Sánchez, líder social y productivo de la región del Nudo de Paramillo, quien siente que su región ha sido conocida “tristemente” por “lo negativo y lo malo”. Por eso, organizaciones sociales de esta región del norte del país impulsaron la creación del periódico El Nudo, de 24 páginas y que circula en 15 municipios.

Son pequeños oasis en medio de la inundación de programación musical en la que están inmersos los diales, la forma en que las emisoras se vienen ‘protegiendo’ de contextos muy adversos y muy difíciles con cara de muerte en zonas con baja institucionalidad y afectadas por la violencia.

 

“En los últimos 25 años han asesinado a 11 periodistas de Buenaventura y no hay nadie pagando por estos delitos”
- Adriana Miotta, periodista de la emisora Voces del Pacífico -

 

El grado de impunidad es del 99 por ciento en relación con la muerte de periodistas y comunicadores. Desde 1977 han sido asesinados 153 periodistas y por esos delitos solo han sido condenados 4 autores intelectuales y 27 autores materiales.

En esta precaria situación de la prensa local, los territorios y sus pobladores están llamados a constituirse en ciudadanos bien informados. ¡Qué reto!
 

 

¿Cómo se implementará el Acuerdo de Paz en relación con los medios locales?

El acuerdo contempla la asignación de 20 emisoras FM de interés público para que sean destinadas a hacer pedagogía de paz y permitir informar sobre toda la implementación sobre todo en zonas afectadas por el conflicto. La RTVC será la entidad administradora de estas frecuencias. Hubo muchísima desinformación poco antes del plebiscito (2 de octubre de 2016) que generó alarma en los concesionarios de radio comunitaria que pensaban que se iba a asignar licencias o frecuencias de comunicación comunitaria a las FARC y que esto implicaría cerrarlas aprovechando algunos problemas técnicos, legales o administrativos de acuerdo a los criterios de MINTIC.
 

¿Qué demandan entonces las radios comunitarias para su debido funcionamiento?

Que no se generen bloqueos burocráticos, sanciones y requisitos técnicos extremos, pago de derechos a Sayco y Acinpro. Esto presiona a las emisoras para que pierdan su independencia porque necesiten alianzas con sectores públicos o privados para operar.

De lo que puede vivir una emisora es de la participación de las comunidades, y estas deben tener el micrófono abierto para acceder, pero si la emisora tiene tantos requisitos y cuentas por pagar va a necesitar cobrar esos espacios. El poder adquisitivo de pueblos y veredas es muy limitado.


 

Lo que impulsó este movimiento radiofónico fue el hecho de llevar ‘el maestro al hogar’ en más de 900 municipios colombianos. | Por: Cortesía: Banco de la República


 

De Radio Sutatenza a Escuelas Digitales 

El 28 de septiembre de 1947, la poderosa voz de un locutor-profesor irrumpió en una de las frecuencias radiales colombianas para darse a la tarea de enseñar a leer y a escribir a los radioyentes del oriente de Boyacá. Con esa vocación nació Radio Sutantenza, que encontró en doña Concha Sastoque, docente con 71 años de experiencia, la mujer ícono que mostró a otras cómo combinar las labores del hogar con otros oficios.

Este modelo socioeducativo, impulsado por monseñor José Joaquín Salcedo y Acción Cultural Popular (ACPO), representó una revolución para la radio colombiana -que la impulsó como una poderosa herramienta pedagógica- y para el propio sistema educativo, que vio cómo campesinos desescolarizados avanzaban en su aprendizaje lecto-escritor al reunirse alrededor del transistor de alguna vivienda vecina para apoyarse unos a otros en sus tareas.


El impacto cultural de este proyecto fue tan potente que logró atravesar las fronteras para llegar a los hogares de toda Colombia, e incluso, de Latinoamérica.

La revolución cultural que despertó Radio Sutatenza es recordada como el origen de una transformación de la vida rural en Colombia, pues también fortaleció el liderazgo, la asociatividad y el emprendimiento. Recogiendo este legado, desde 2012, ACPO puso en marcha el programa de Escuelas Digitales Campesinas, que fomenta el liderazgo campesino con procesos de educación, formación y capacitación a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. En la actualidad, de este programa se benefician más de 20 mil habitantes rurales de 8 departamentos del país.
 


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POR: Bibiana Mercado y Yenifer Aristizábal
 

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