octubre 15 de 2017

Oferta ambiental del posconflicto

Por: Margarita Pacheco

El posconflicto representa una oportunidad de recuperar la ciencia para la ciudadanía, fuera de la academia, de las aulas y laboratorios. Socializar el conocimiento debe ser parte de la estrategia de capacitación y reincorporación de excombatientes y comunidades locales para que sean parte activa de la conservación frente a la deforestación. Esto ya está sucediendo en varios municipios y provincias donde entidades públicas e iniciativas privadas están adelantando el análisis de su patrimonio natural, identificando qué hay y en el estado en que se encuentra. En este enfoque de investigación-acción participativa, interactúan comunidades y expertos, se aprende haciendo y se intercambian conocimientos de los unos y los otros.

Capacitar en el estudio de la oferta ambiental de cada región es la base para generar nuevos oficios, mercados verdes, programas de turismo de naturaleza y paisaje, emprendimientos para jóvenes campesinos y excombatientes, conocedores del medio rural. Esta oferta ambiental suma horizontes a la implementación del punto 1 del Acuerdo Final de Paz, que la Corte Constitucional acaba de reconocer en el Acto Legislativo 02 de 2017 al brindar estabilidad y seguridad jurídica a la Reforma Rural Integral. Con este acto se permitirá seguir cambiando el atraso rural por eco-aldeas atractivas para jóvenes familias campesinas educadas y conectadas con su tierra y con el planeta.

El blindaje también se sostiene con compromisos adquiridos entre el Estado y la cooperación internacional, en especial con la Unión Europea, los gobiernos de Noruega y Alemania y Naciones Unidas. Las estrategias de aprovechamiento de la oferta ambiental del posconflicto deberán desarrollarse a la misma velocidad que los “Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación”. Es allí donde el estudio de la oferta ambiental es más qué oportuna.

Uno de los grupos ciudadanos que podría contribuir al estudio de esta oferta es la del “gremio” de ornitólogos, observadores de aves y mariposas. Esos grupos, con binóculo en mano y teleobjetivo, podrían constituirse en pares para la formación de guías locales, guardaparques, colaboradores locales en la investigación científica, enseñar el uso de cartografía para controlar cambios en usos del suelo y sistematizar la información sobre especies endémicas y migratorias de su territorio.

 

POR: MARGARITA PACHECO


Las opiniones de los columnistas en este espacio son responsabilidad estricta de sus autores y no representan necesariamente la posición editorial de SEMANA RURAL.


 

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