¿Polarización?

septiembre 07 de 2017

"En un momento dado estuvimos a centímetros de lograr un acuerdo con el expresidente Álvaro Uribe y su sector”. ¿Por qué no se logró?.

imagen

| Con motivo del proceso de paz con las Farc, las élites dominantes se dividieron. Por eso, solo una parte de colombianos celebramos el hecho histórico inédito de la firma de los acuerdos. | Por: SEMANA


Por: Rafael Ballén
Rafael_Ballen

Colombia ha estado gobernada desde el primer día de su independencia por un hilo conductor aferrado a tres verbos: excluir-reprimir- exterminar.

El verbo más arraigado en el alma de las élites que han gobernando, es excluir: de la tenencia de la tierra, de la educación, del trabajo, de la cultura, de la vivienda, de la participación política, del ingreso nacional y de todos los derechos fundamentales.

Si las clases populares y medias reclaman sus derechos legítimos, viene el segundo verbo: reprimir. Se les judicializa, encarcela y tortura.

Pero si aun levantan su voz, se les extermina para siempre. Así, se han borrado de la faz de la tierra todas las disidencias, no solo las individuales, sino las colectivas: comunidades y pueblos enteros, sus sueños políticos y culturales han sido exterminados.

Con motivo del proceso de paz con las Farc, las élites dominantes se dividieron. Por eso, solo una parte de colombianos celebramos el hecho histórico inédito de la firma de los acuerdos.

La facción de las élites más conservadurista, ultramontana y excluyente, está muerta de odio contra los disidentes, a quienes ayer les cerraron todas las vías legales, obligándolos a empuñar las armas para defender sus vidas, familias y bienes, y hoy han tenido el valor de dejarlas, para luchar solo con la fuerza de las palabras.

Ese desafecto con el proceso y con los acuerdos de paz de una parte de las élites, ha sido calificado por los medios de comunicación, los partidos políticos y hasta por el presidente Santos como una “polarización” de la sociedad.

Esa apreciación es falsa. No es cierto que en Colombia exista hoy una polarización. Aquí no hay dos bandos que se quieran matar. Lo que sucede es que la facción de las élites desafecta a la paz, a base de mentiras, consejas y falacias —que algunos llaman posverdad o verdad líquida—, radicaliza sus posiciones para dividir la sociedad y obtener réditos políticos: volver “trizas” los acuerdos de paz si llega al poder en 2018, es apenas un ejemplo de sus posiciones radicales.

Ahora bien, esa posición radical, partidaria de la guerra, no es de hoy. Obedece a la negación secular de la historia. Desde cuando Andrés Pastrana inició conversaciones con las Farc, el entonces candidato presidencial, Álvaro Uribe Vélez, negó la existencia de un conflicto armado en Colombia: “Aquí lo que hay es una democracia amenazada por una banda narcoterrorista”, dijo. Desde entonces no ha cambiado su discurso. Con esa narrativa ha arrastrado a una parte significativa de colombianos.

¿Por qué no acepta la realidad? Porque no le conviene políticamente. A esa conclusión llegó el Alto Comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, quien nos cuenta que, una vez que en el plebiscito de octubre de 2016 ganó el “No”, se encerraron durante toda una semana a estudiar las sesenta modificaciones, que esa facción radical quería introducirle a los acuerdos de paz. Que de esos 60 puntos formulados por los voceros del “No”, el Gobierno aceptó 58. Su testimonio final no deja duda: “En un momento dado estuvimos a centímetros de lograr un acuerdo con el expresidente Álvaro Uribe y su sector”.

¿Por qué no se logró? Según Jaramillo, porque si Uribe acepta el acuerdo sería darle la victoria plena a Santos, perdiendo el líder del Centro Democrático un capital político demasiado alto, que le haría falta en las elecciones de 2018.
 


RAFAEL BALLÉN M.@Rafael_Ballen 


Carmen de Carupa (Cundinamarca), 1942.  Doctor en Derecho Público de la Universidad de Zaragoza (España) Profesor investigador y escritor. . Autor de más de dos docena de libros y numerosos ensayos, en temas de ciencia política, filosofía, sociología jurídica e historia. Se destacan estos libros: Ilegitimidad del Estado; Los males de la guerra: Colombia 1988-2008; Platón: vigencia de su pensamiento político; Corrupción: los otros bandidos, y Estructura del Estado.


Las opiniones de los columnistas en este espacio son responsabilidad estricta de sus autores y no representan necesariamente la posición editorial de SEMANA RURAL. 


¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.





¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.