¿Qué posibilidades políticas tienen las Farc en Urabá?

octubre 15 de 2017

Históricamente, Urabá ha tenido una fuerte influencia liberal y una inclinación por partidos políticos de izquierda. ¿Se verá eso en las próximas elecciones?.

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| A mediados de siglo XX, Urabá se convirtió en un refugio para campesinos con tendencia liberal que, liderados por el Partido Comunista (PC) y el Partido Comunista Leninista (PCML), ocupaban terrenos baldíos en busca de tranquilidad | Por: SEMANA RURAL


Por: Alejandra Machado
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Volver a las alcaldías de Mutatá, Chigorodó, Apartadó, Turbo, Unguía, Riosucio, Murindó o Acandí, tener la fuerza política para subir hasta siete alcaldes en un mismo periodo o lograr que más de la mitad de un concejo municipal sea de izquierda, como lo hizo en su momento la Unión Patriótica (UP), son objetivos que -por lo menos en los próximos años- parecen difíciles de alcanzar para la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido político de las Farc.

Jhon Fredy Bedoya, docente de Instituto de estudios políticos de la Universidad de Antioquia, dice que será difícil para la izquierda “volver a recuperar esas viejas masas sociales” que existían en la región, más si se tiene en cuenta que “desde los 90 para acá hay por lo menos otras dos generaciones que ya pueden votar y que seguramente tendrán otras opciones políticas”.

Bedoya cree que la base social de Farc estará en los excombatientes -que ya tengan cédula-, milicianos, e incluso en algunos territorios donde las Farc estaban presentes. Por esa razón es probable que logren ganar “cargos pequeños como los concejales. Pero para estructurar un partido político con alcance nacional deberán trabajar mucho más”, advierte el académico.


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“Sabemos que no es fácil, pero tenemos la certeza de que muchos sectores van a apoyar esta nueva iniciativa”

 

Las palabras son de Félix Antonio Muñoz, también conocido como ‘Pastor Alape’, miembro de la dirección del partido Farc. Para el exguerrillero, en Urabá tienen todavía “mucho acomulado” político y una base social en los sectores que han estado marginados.
 

Jorge Restrepo, quien fue presidente regional de la Unión Patriótica (el partido legal que, en 1985, nació de las propuestas políticas de varios grupos guerrilleros) confía en que, aunque “los campesinos creen en las Farc”, reconquistar todos los espacios políticos que se tenían anteriormente será difícil. “Estos espacios nosotros ya los hemos perdido y los han ganado otros”, reconoce.
 

smiley | Jorge Restrepo, presidente regional de la UP, confía en que con una coalición de centro izquierda se pueda comenzar a ganar terreno en la región. Foto: Alejandra Machado 



Las banderas políticas tampoco parecen estar muy claras en Urabá, explica Restrepo: “un alcalde se monta es por una alianza entre partidos, aquí la gente se mueve es mirando a una persona”. Pone como ejemplo al actual alcalde de Apartadó, Eliecer Arteaga, que fue militante del Ejército Popular de Liberación (EPL) y para lanzarse tuvo el aval del Partido de la U.
 

Mario Agudelo también fue alcalde de Apartadó y exmilitante del EPL, para él “hablar de partidos es una cosa muy incierta. Las camisetas se cambian y se ponen de acuerdo con las circunstancias. Ya no se ven colectivos como los de la UP, PC, PCML o EPL”. Insiste en que “en el corto plazo es difícil llegar a una alcaldía”, sobre todo por que las cifras de imagen desfavorable de las Farc en el país alcanzan más del 80 por ciento.

Con el fin de lograr una mayor fuerza política en la región, ´Pastro Alape’ dice que el nuevo partido de las Farc está dispuesto a establecer “una amplia convergencia de fuerzas políticas que le apuestan a la paz y a la construcción de un nuevo país. Es una convergencia que tiene que ir mucho más allá de los linderos de la izquierda”.   
 

La histórica izquierda en Urabá

Desde sus inicios, Urabá tuvo una fuerte influencia liberal y una inclinación por partidos políticos de izquierda. Para poder entender cómo la izquierda pasó de ser el poder político de la región a una historia que algunos cuentan en voz baja, hay que hurgar en el pasado y en heridas que aún no sanan. Justo ahora, cuando nace el nuevo partido político de las Farc, los antiguos líderes de izquierda creen que esa fuerza del pasado se puede recuperar.
 

 1960's 

Urabá era una zona de colonización campesina y agroindustrial. En medio de la violencia bipartidista entre Liberales y Conservadores, este territorio se convirtió en un refugio para campesinos con tendencia liberal que, liderados por el Partido Comunista (PC) y el Partido Comunista Leninista (PCML), ocupaban terrenos baldíos en busca de tranquilidad.     

Mario Agudelo explica que esa simpatía por la izquierda se fundamentaba en que “había un rechazo hacia el poder institucional” por la presencia insuficiente del Estado. “La gente veía con buenos ojos las ideas de izquierda, aunque no conocieran de cerca la ideología”, porque “el trabajo sindical permitió una evolución en la condición de vida y los derechos de los trabajadores bananeros”.


 

 1980's 

Esa colonización “abonó el terreno” para que el Partido Liberal y movimientos de izquierda como la Unión Patriótica (UP) y Esperanza Paz y Libertad (el EPL después de la desmovilización parcial), que surgieron luego de dos procesos de paz, en 1985 y 1991, ganaran fácilmente la simpatía de muchos campesinos y se convirtieran en la potencia política de la región.
 

En las elecciones para el periodo de 1986-1988, en Apartadó, por ejemplo, el Partido Liberal obtuvo 2.454 votos, el liberal 423 y otros partidos como la UP y el Frente Popular, 3.069 votos. Lo que permitió que el concejo municipal quedara dividido en tres liberales, un conservador y cuatro más con tendencia de izquierda.

Cada que llegaba la época electoral esa fuerza se veía evidenciada. En 1986, Alba Lucía López fue la primera alcaldesa de la UP elegida con el apoyo de un brazo político legal del EPL llamado Frente Popular. Cuando era el gobernador de Antioquia quien elegía los alcaldes, dentro de tres candidatos que el partido con mayor votación le enviara. “La gente creía en ese modelo porque beneficiaba a los campesinos”, dice Jorge Restrepo.


 

 1990's 

Tanto en 1990 como en 1998, la UP y el EPL conformaron una coalición para ganar la alcaldía de Apartadó. En 1998, con Ramón Castillo y en 1990 con José Antonio López Bula.

Ambos movimientos políticos tenían como base una fuerza popular ya organizada en los sindicatos, la UP con Sintrabanana y el EPL con Sintagro, y reunían a cerca del 60 por ciento de la fuerza laboral en la región. Organizados podían parar en buena parte la producción del banano.

En 1992, la UP logró ganar las alcaldías de Apartadó, Chigorodó y Turbo. La alcaldía de Carepa quedó en manos del Partido Liberal. Y hasta el 2000 el EPL tuvo representantes en cuatro alcaldías del eje bananero, mientras que la UP lo logró en tres.  


 

 2010's 

Un termómetro actual que puede dar cuenta del panoráma político de las próximas elecciones en Urabá es el plebiscito de 2016. Se dio una división particular en el departamento de Antioquia entre el Sí y el No. El SÍ ganó en los municipios de Turbo, Apartadó, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá, Arboletes, Mutatá, Chigorodó, Murindo y Vigía del Fuerte. El No solo ganó en Carepa, con el 53%.

Fuente: Registraduría Nacional


 

smiley | Felipe Cavadia, desmovilizado del EPL, asegura que el rechazo que aún existe en la población civil hacia las Farc y la pérdida de líderes representativos de izquierda reduce las opciones políticas del nuevo partido. Foto: Alejandra Machado


Entre balas y votos

Según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), entre 1990 y 2004, la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes del Urabá antioqueño era superior a la tasa nacional. En 1996 llegó a estar por encima de 300, por cada 100 mil habitantes, este era el panorama en el que gobernaba la izquierda.


Portada de EL TIEMPO / Rutas del conflicto


Esa violencia obedecía, por un lado, a que las Farc catalogaron la desmovilización del EPL como una traición a la lucha armada y comenzaron a asesinar a los excombatientes que vivían en zonas controladas por las Farc, a orquestar masacres y perseguir a los simpatizantes de esos “traidores”.

Y en 1992, bajo el lema de defenderse, un grupo de disidentes se alzó en armas y conformó los llamados Comandos Populares, que terminaron por convertirse en la base para la creación de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y que, aliados con los paramilitares dieron paso a lo que hoy se conoce como el exterminio contra la UP.


“Nunca pudimos lograr que las Farc pararan los ataques contra ellos, ni ellos que dejaran de atacarnos. Eso nos costó como 4.000 vidas a la UP, entre líderes, simpatizantes y amigos”
- Jorge Restrepo -

 

Además, Agudelo ha recopilado registros de 18 masacres perpetradas por las Farc en contra del Epl y 732 homicidios, entre líderes y simpatizantes, cometidos por todos los actores armados presentes en la zona.
 


El "estigma" de la izquierda

La fuerza política se desgastó con la guerra. “Hablar de la UP implicaba una sentencia en su contra, todavía hay gente con miedos latentes”, asegura Esneda López, una líder de la UP que vio morir a su esposo por defender sus ideales y que en la actualidad es amenazada de esta manera.

 

Este mismo año, en municipios como San José de Urabá, ha crecido la tensión pues desde que empezó la desmovilización del quinto frente de la guerrilla, el llamado Clan del Golfo (que también se identifica como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, ACG) ha avanzado hacia el pueblo al punto de dejar graffittis mensajes de advertencia como los que se veían hace algunos años. En total, fueron 24 casas pintadas.
 



El asesinato de los dirigentes también generó temor en los líderes para postularse a un cargo político, “los grandes cuadros no se reemplazan fácilmente, y el instinto de conservación vale más. Hay quienes querían estar en el partido (EPL) pero no ser muy visibles”, menciona Agudelo.

Añade, además, que los crímenes cometidos por las Farc recayeron sobre la UP, “pasaron de ser un apoyo para los sindicalistas a guerrilleros que mataban gente inocente”. Su imagen política decayó sin importar cuántas veces los líderes de la UP manifestaran que estaban en contra del accionar de las Farc, y esa fuerza política que un día tuvo pasó a ser algo de lo que poco se habla en la actualidad.


“Trataron de acabar con el nombre de la Unión Patriótica, después de eso no se volvió a mentar (...) si usted le pregunta a un joven qué es la UP no va a saber, si le pregunta a un viejo le va a decir que sí, pero susurrando, calladito”.


Para Restrepo, el daño más grande que les dejó la violencia fue el olvido.

 

 

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El presidente regional de la Unión Patriótica y un exguerrillero del EPL hablan del pasado de la izquierda en Urabá.

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.