Las madres que revivieron la industria del camarón en Tumaco

agosto 02 de 2017

Desde hace dos años, una camaronera y una asociación compuesta por 145 mujeres cabeza de hogar de Tumaco trabajan juntas para desarrollar un proyecto de innovación. Así funciona la alianza con la que quieren cambiar el estigma de la región..

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| Son 145 madres cabezas de hogar quienes integran este proyecto. | Por: Archivo particular


Por: Carolina Arteta
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En 2006 la empresa en la que trabajaba Luis Alberto Rosas cerró sus puertas en Tumaco a causa de un virus que arrasó con el cultivo de camarón que tenía instalado en la zona. De 52 empleados, Luis Alberto fue el último en salir. Al poco tiempo decidió volver y hacerse cargo de las instalaciones que habían dejado atrás: una planta de procesamiento, un laboratorio de larvicultura y una finca de cultivo y engorde. En ese entonces, las más de 100 mujeres que se dedicaban a transformar el camarón en la planta –es decir, a descabezar, pelar y limpiar el animal– se convirtieron en sus primeras aliadas.

 

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La mayoría de las mujeres que trabajan en la asociación cargan con un pasado en común. Casi todas tuvieron que abandonar sus tierras a causa de la guerra que se desató hace más de 20 años entre guerrilleros y paramilitares por el control de este pedazo del departamento de Nariño.
| Video: Tumako Fish

“Nosotros vimos morir una empresa. Vimos lo agonizante que es que el lugar de donde uno ha obtenido el sustento para solventar los gastos del hogar se acabe. Es una cosa horrible, uno cree que se le acaba el mundo”, dice Luis Alberto.

Hoy, cuenta que esa crisis le dio la oportunidad de crear Tumako Fish, la empresa que fundó en 2012 junto con dos socios que se dedicaban a comercializar en el interior del país el camarón que salía de este puerto del Pacífico. Pero también le permitió acercarse a las 145 mujeres cabeza de hogar que aceptaron trabajar con él desde el comienzo, cuando la plata apenas le alcanzaba para comprar la materia prima. A ellas les propuso hace dos años que se asociaran para crear Asmudepaz, la Asociación de mujeres semillas de paz, perlas del Pacífico. 


La mayoría de las mujeres que trabaja en la asociación carga con un pasado en común. Casi todas tuvieron que abandonar sus tierras a causa de la guerra que se desató hace más de 20 años entre guerrilleros y paramilitares por el control de este pedazo del departamento de Nariño. En Tumaco, cuatro de cada diez personas son víctimas del conflicto armado. Es decir, en una población de 204.000 habitantes, al menos 88.000 están registrados en la Unidad de Víctimas.

Quienes no sufrieron el conflicto en carne propia conviven con las 16.960 hectáreas de coca que hay distribuidas a lo largo de sus 3.778 kilómetros de extensión. Según el más reciente reporte de Naciones Unidas, hasta junio del año pasado este municipio ocupaba el primer lugar en hectáreas de coca cultivadas en todo el país.

“La violencia y los hijos lo obligan a uno a salir adelante como más pueda”, dice Ivani Plaza, actual vocal de Asmudepaz. Cuenta que en 2008 tuvo que salir de su vereda Peña Colorada para instalarse definitivamente en Tumaco con sus tres hijos. Desde entonces empezó a trabajar con Luis Alberto como peladora en la planta de procesamiento. Acerca del comienzo de Asmudepaz, recuerda que lo más duro fue convencer a las mujeres que dejaran de trabajar como independientes. Combatir la falta de confianza, dice ella. 

“Lo más difícil fue entrar en conciliación porque unas querían, y otras no, pero al final llegamos a un consenso”, afirma Ivani. Hoy cuenta que entre las ventajas de haberse asociado están haber ingresado al sistema de seguridad social, y contar con un seguro frente a riesgos laborales. Pero aclara que, sobre todo, lo más gratificante ha sido poder crecer como empresarias. “Aprender cómo llevar una empresa y ayudar a las demás personas a salir adelante”, dice.

Desde 2015 ambas organizaciones trabajan juntas y son socias en el primer proyecto de innovación en la cadena de producción del camarón en Colombia. Con el apoyo del programa Colombia Responde y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAD), construyeron un nuevo sistema de cultivo de camarones con el fin de producir más a menos costo. En el proceso, se han capacitado en el manejo técnico y administrativo de su negocio.

 

 

En la práctica, su alianza está basada en dos tipos de relaciones de trabajo. En primer lugar, y respetando el origen de su relación, la asociación le vende el servicio de procesamiento de camarón a Tumako Fish. Esto quiere decir que las mujeres continúan trabajando todos los días en distintos turnos dentro de la planta de procesamiento, tal como lo hacían antes, pero reciben el pago de forma conjunta. A modo de incentivo, Tumako Fish contribuye con el 5 por ciento de la facturación a un fondo común para aportar al sostenimiento de la asociación. “Lo que hacemos es fortalecer su propia empresa para que se vuelvan competitivas; que puedan vender ese servicio a otras empresas y diversificar su oferta”, explica Luis Alberto. 

La segunda parte de su alianza tiene que ver con el manejo de tanques especiales para el cultivo hiperintensivo de camarón. Ambas empresas administran 20 tanques con capacidad para 200 toneladas de camarón cada uno, en donde el 30 por ciento de las ganancias le corresponden a Asmudepaz, y el 70 por ciento a Tumako Fish. En esta labor, la asociación se encarga de aportar la mano de obra, mientras que la empresa responde por el manejo técnico y los insumos. La clave de este sistema –explica Luis Alberto– está en que mientras en una hectárea a campo abierto se pueden producir 750 kilogramos de camarón, en un solo tanque pueden cosecharse hasta 1.200 kilogramos. En otras palabras, con este método producen más camarones en menos espacio con la ventaja de que lo hacen en un ambiente controlado para evitar que factores externos afecten el cultivo.

 

Así, Tumako Fish logra producir 468.750 kilogramos de camarón al año que van a parar a distintos puntos de venta en el interior del país. Este año, la meta de la empresa es exportar al menos un contenedor de productos con valor agregado bajo una marca social a Estados Unidos. En cuanto a Asmudepaz, esperan alcanzar los topes de productividad que se fijaron desde el comienzo del proyecto, y llegar a ampliar sus servicios a otras partes del proceso de producción. Para esto ambas organizaciones crearon un comité en el que sus representantes se reúnen para negociar y discutir acerca de nuevas posibilidades de trabajo. 

“Esto va a ser un éxito más adelante. Si así como vamos arrancando, sigue, créame que vamos a tener futuro”, afirma Emilse Palma, quien además de ser veedora del proyecto por parte de la Asmudepaz es presidenta de la Junta de Acción Comunal de su sector. Por eso, cuando Emilse piensa en un consejo que le daría a alguien que estuviera en una situación parecida a la suya hace algunos años responde sin dudar: “Yo le diría a la madre que quiera meterse en un proyecto que le haga. Que uno en esta vida no puede quedarse no más con una cosita que aprendió. Con lo poco que aprendió en la casa o en el barrio. Tiene que sacar fuerzas de donde no las hay y salirse de ese conflicto, de ese encierro, y buscar alternativas”.

De cara al futuro, ambas organizaciones coinciden en que lo más importante es lograr la sostenibilidad de su unión. Mientras tanto, esperan que el proceso de paz se consolide en Tumaco y traiga nuevas oportunidades de empleo. Esa es –dicen ellos– la mejor forma de paz que conocen.

 

"Me ha gustado aprender cómo llevar una empresa y ayudar a las demás personas a salir adelante", Ivani Plaza, asociada de Asmudepaz.

 

Así se produce el camarón

1. Producción de larvas

La semilla de camarón es producida en procesos genéticos en un laboratorio por parte de técnicos especializados en la larvicultura. En el caso de Tumako Fish, esta etapa contempla el uso de probióticos para el mejoramiento de la salud del animal. 

2. Cultivo del camarón

Las larvas de camarón son depositadas en piscinas construidas en fincas adecuadas a la cría de camarón en cautiverio. En el caso de Tumako Fish, este paso también tiene lugar en tanques diseñados para albergar mayor cantidad de animales en menos espacio. El éxito de esta etapa está en asegurar que el camarón tenga suficiente espacio para crecer, y en aislar el ecosistema de posibles amenazas externas como los virus.

3. Transformación 

Una vez alcanzan la talla comercial, los camarones pasan por un proceso de descabece, pelado y desvenado antes de ser clasificados y empacados para su congelación. Esta etapa se realiza generalmente manualmente por parte de empleados cumpliendo con mediciones de calidad a lo largo del proceso.

4. Comercialización

Una vez el producto está empacado y clasificado pasa a ser comercializado. En el caso de Tumako Fish, esta parte del proceso se hace a través de un aliado comercial a nivel nacional.

 

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