La lucha para que Colombia reconozca la justicia afro

diciembre 07 de 2018

Para muchos colombianos “la justicia es ciega”, para otros “cojea, pero llega”. Creer en la efectividad del sistema parece difícil, pero las comunidades afrocolombianas saben resolver sus propios conflictos de manera interna: la justicia propia.

La lucha para que Colombia reconozca la justicia afro

| Representantes de consejos comunitarios del Valle, de Cauca, Antioquia, Córdoba, Chocó, Putumayo, Bolívar y Nariño, explican que su esquema de justicia está basado en sus valores y tradiciones. | Por: Paola Castaño | REVISTA SEMANA


Por: Yenifer Aristizabal
YenAristizabal

Aunque la lucha de los pueblos afrocolombianos por sus derechos civiles, étnicos, culturales y territoriales comenzó mucho tiempo atrás, actualmente estas comunidades enfrentan otra lucha ante el sistema estatal de justicia: que sea reconocido su propio sistema de justicia. De esta manera, dicen, no solo se valida su modelo interno de resolución de conflictos, sino que deja de contribuirse al problema de hacinamiento carcelario, principal dolor de cabeza desde los años noventa y que hoy alcanza un nivel superior al 49 por ciento. Para combatirlo se han implementado estrategias, como la libertad condicional, que son insuficientes.

 


«Es un sistema de justicia que apunta, no tanto a sancionar al infractor, sino a la reparación del daño colectivo. Nosotros decimos: qué tanto le sirve a un niño huérfano que el homicida vaya a pagar 30 años en la cárcel, si no hay un mecanismo de resarcimiento de ese daño»

 

NAKA MANDINGA, autoridad étnica nacional.


 

A diferencia de la justicia propia indígena, la justicia adoptada por las comunidades afrocolombianas no ha gozado de un reconocimiento amplio por parte Estado. Lo que iría en contravía de la Ley 70 de 1993, que se basa en el principio de reconocimiento y protección de diversidad étnica y cultural de “todas las culturas que conforman la nacionalidad colombiana”.

Este fue uno de los reclamos y demandas que se resaltó en el Conversatorio sobre enfoque diferencial étnico en la administración de justicia, convocado por el Consejo Superior de la Judicatura, la Escuela Judicial Lara Bonilla y el programa de Justicia para una paz sostenible de USAID, realizado en Cali.

En este espacio, diferentes representantes de consejos comunitarios del Valle, Cauca, Antioquia, Córdoba, Chocó, Putumayo, Bolívar y Nariño explicaron que su esquema de justicia es el producto de un sistema de valores sociales, culturales, espirituales y ambientales que han conservado por generaciones. Está basado en su cosmovisión y ha sido construido por ellos mismos.

“Un miembro de la comunidad negra que es judicializado pasa directamente a la justicia ordinaria, saltándose un primer paso que debería ser la justicia propia de su comunidad”, indica Naka Mandinga, autoridad étnica nacional.  Además, asegura que aprovechando las diferentes instancias de la justicia ordinaria, un juez de segunda instancia podría tener de antemano un cúmulo de información importante si el infractor pasa primero por un proceso de justicia propia. Estos datos servirían de elemento para continuar el proceso judicial. 

Una de las ventajas, según Mandinga, del reconocimiento y aplicación de la justicia propia de las comunidades afrocolombianas es que ayudaría a descongestionar el sistema judicial que está “atiborrado de procesos que pudieran resolverse al interior de la justicia de nuestras propias comunidades”.
 

Naka Mandinga, autoridad étnica nacional, estuvo en el conversatorio sobre justicia con enfoque diferencial que se realizó en Cali.  © EVER ALEÁN | PROGRAMA DE JUSTICIA PARA UNA PAZ SOSTENIBLE DE USAID


 


Las comunidades negras no solo exigen actualmente un reconocimiento efectivo de su justicia propia, sino un mejor acceso a la justicia en general. Para Luz Elena Feria, abogada oriunda del municipio de Carepa, en el Urabá antioqueño, existen cuatro barreras para lograrlo.

Una de estas barreras es el racismo y la presencia de muchos estereotipos en los territorios. “Creer que porque somos negros somos maleantes, culpables, seguirá siendo una barrera hasta que los que administran justicia empiecen a mirar con igualdad a la persona que entra a su despacho”, comenta Feria.

Otra barrera, de acuerdo a la abogada urabaense, es el desconocimiento de los funcionarios alrededor de las leyes que amparan a las comunidades negras que tienen que ver con su pensamiento y forma de estar en un territorio propio.

 


«Cuando entiendan que la cosmovisión negra es diferente a la del resto, entonces podrán decir qué es justicia realmente para nosotros. Así como nosotros defendemos a capa y espada nuestros hermanos indígenas, también estamos diciendo que tenemos unas particularidades que queremos que sean reconocidas en el país»

 

LUZ ELENA FERIA, abogada. 


 

Para Feria, pese a que en la Constitución están reconocidos los pueblos afrodescendientes, así como los indígenas, en la práctica existe una distancia política entre ambos“Nosotros también hemos permitido que la convivencia sea mejor, en especial cuando el Estado ha faltado. Incluso cuando a veces el Estado está, pero parece que no estuviera”.


 

Luz Elena Feria es abogada y nació en el Urabá antioqueño. Participó como panelista en el conversatorio en Cali.  © EVER ALEÁN | PROGRAMA DE JUSTICIA PARA UNA PAZ SOSTENIBLE DE USAID


 

La restitución de tierras también es una barrera para el acceso a la justicia de los pueblos étnicos en general. El uso y el disfrute de los territorios que por tradición les han correspondido a las comunidades afro particularmente y que en muchas regiones del país aún no es efectivo, pese al fallo de algún juez de tierras que restituye los predios. Muchos de estos territorios aún están en medio de dinámicas de inseguridad y control de grupos armados que hacen inviable la restitución y amenazan la vida de quienes retornan.

Por su parte, el juez primero civil del circuito de Tumaco (Nariño), Óscar Bolaños, aseguró que efectivamente la inmensa mayoría —alrededor del 90 por ciento”—, de los jueces desconocen la justicia propia de los pueblos afrocolombianos. “Tumaco tiene 16 consejos comunitarios y poco a poco me he ido familiarizando con sus esquemas internos de justicia, pero este varía entre uno y otro”, afirma el jurista y asegura que no tener documentos escritos que reflejen las normas internas, dificulta aún más la labor de la justicia para conocerla.

Además, explicó que al no existir, por ahora, normas excluyentes, las autoridades de justicia deben regirse por los principios de legalidad preexistentes. Recomienda a los líderes de consejos comunitarios trabajar más en la unificación de sus normas, en la escritura de estos sistemas internos y en el reconocimiento también de la justicia ordinaria como una autoridad paralela a la de sus consejos de justicia (conformados por los mayores de cada comunidad).

 

La comunidad afrocolombiana reclama el reconocimiento de su sistema de justicia propio de su cultura y tradición, así como ha sido reconocida la administración de justicia indígena.  © EVER ALEÁN | PROGRAMA DE JUSTICIA PARA UNA PAZ SOSTENIBLE DE USAID


 

Una justicia lejana para la mujer negra

De acuerdo a la corporación Sisma Mujer, basado en cifras de Medicina Legal y la Dijín, las mujeres representan el 85,7 por ciento de las víctinas de violencia sexual en Colombia. De este total, las menores de edad son las más afectadas con un 86 por ciento, especialmente aquellas niñas y adolescentes entre los 10 y 13 años cuya afectación es cercana al 40 por ciento. Cada 23 minutos una mujer fue agredida sexualmente entre enero y octubre de 2018, señala también esta organización.

Feria comenta que es difícil para las mujeres acceder a la justicia por los señalamientos que caen sobre ellas: “Usted se lo buscó”, por ejemplo. Para esta líder afro la situación empeora cuando es una mujer negra la que denuncia: “Para la gente del común es difícil acceder a la justicia, más aún para un negro. Y cuánto más difícil es para una mujer negra... Más, si vamos al tema de abuso sexual”, reclama la abogada, que también denuncia que todavía pervive la creencia colonial de que la mujer negra es un objeto sexual y que “sus anchas caderas” la hacen responsable de las agresiones sexuales que padece.

 


 «Se tiene la concepción de que la mujer negra es mejor en la cama y desde ese punto de vista la sociedad es más permisiva con el abuso a la mujer negra, porque para ese tema ahí sí somos mejores»

 

LUZ ELENA FERIA, abogada. 


 

Es largo el camino que las comunidades afro del país han recorrido, no solo para organizarse cada vez más como movimiento y para formarse como líderes en defensa de sus derechos étnicos y humanos. Aún más largo es el camino que les falta recorrer para que la justicia ordinaria colombiana los reconozca igualmente como garantes de la convivencia en sus territorios. Conquista parcialmente ganada por las comunidades indígenas colombianas. 

 


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POR: Yénifer Aristizábal | Editora en Antioquia
@YenAristizabal


 

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