Orinoquia, la despensa más grande y más desaprovechada de Colombia

enero 11 de 2019

En 2016, el total de la producción agrícola de la Orinoquia correspondía al 28% de la producción nacional. Si bien este porcentaje crece, estudio demuestra que la forma en que esta región produce podría no ser la mejor para los campesinos.

Orinoquia, la despensa más grande y más desaprovechada de Colombia

| Entre la presencia de la agroindustria, el acaparamiento de tierra para ganadería y las condiciones de acceso, la Orinoquia se ha posicionado como la despensa principal del país. | Por: Centro de Estudios de la Orinoquia


Por: Laurasofía Polanco
@SonrisaDeLima

Según el DANE, entre el 22 y el 28 de diciembre de 2018 los pedidos de hortalizas, verduras y tubérculos aumentaron. Las compras de las cenas navideñas en Colombia que pueden incluir desde carnes frías de importación hasta los tradicionales tamales mixtos, e incluso los caldos para el desenguayabe, se notaron en las estadísticas. Es probable que esas lechugas, tomates, bultos de arroz, papas, yucas y plátanos hayan viajado entre 200 y 1.000 kilómetros desde algún rincón de los llanos orientales hasta la mesa de una familia colombiana en la ciudad. Así de importante es la Orinoquia.

En esa región se produce alrededor del 30 por ciento de los productos agrícolas del país. Por si sola, esta esquina de Colombia podría alimentar a la población total de países como Líbano. El problema es que puede que la despensa más grande del país se esté no solo desaprovechando sino maltratando de sus suelos, así lo pronostica Diego Medrano del Centro de Estudios de la Orinoquia de la Universidad de los Andes.

¿Qué está impidiendo que esta región desarrolle al máximo su potencial agrícola? Para resolver esta pregunta, Medrano cruzó datos del último Censo Nacional Agropecuario, FinAgro, Invias, Minagricultura y otras instituciones, eso combinado con su experiencia en el territorio lo llevó a escribir Agricultura en la Orinoquia, un potencial desafiante. Según la investigación de este antropólogo, el uso del suelo, la informalidad de la tierra, la falta de infraestructura y el acceso a financiación son algunas de las posibles trabas a la que se enfrenta la Orinoquia para explotar su potencial como la despensa estrella del país.

Que la despensa más importante del país no esté aprovechándose al máximo no es un problema de cantidad, sino de cómo y quién está produciendo actualmente los más de 85 productos que se cultivan en la región. Para el investigador hay cuatro razones principales que están asfixiando el potencial agrícola de la Orinoquia.


«Más que todo en el Meta, parte baja del Casanare y la altillanura del Vichada hay mucho potencial agrícola, solo que el interés por aprovechar esto no está en la agricultura familiar sino en la agroindustria. El pequeño productor se tiene muy apartado de esta oportunidad. Si no se tiene en cuenta su papel puede que se terminen desplazando muchas comunidades o incluso podrían perder su forma de autosostenibilidad: en lugar de producir para sí mismos se vuelven dependientes de empresas»

DIEGO MEDRANO, Investigador


 

En la región se encuentran cultivos de 85 productos agrícolas diferentes. ©CENTRO DE ESTUDIOS DE LA ORINOQUIA


 

Se cultiva mucho pero mal

De las 4.557.921 hectáreas de la región que podrían utilizarse para el agro, solo el 14 por ciento se están cultivando adecuadamente. El resto se usa para actividades como la ganadería. La producción de hortalizas, vegetales y tubérculos es desigual entre los departamentos que conforman la región: mientras que en el Meta la agricultura bien desarrollada corresponde al 26 por ciento, en Putumayo y Arauca este no es el caso. Esto también podría relacionarse a la vocación ganadera que se tienen algunos departamentos: Arauca presenta un 71 por ciento de esta vocación, y le sigue Casanare con un 61 por ciento.
 


La mayoría de la tierra que no se está destinando para el agro se utiliza para la ganaeria. ©CENTRO DE ESTUDIOS DE LA ORINOQUIA


 

 

Estos números no indican que en Putumayo o Guaviare no se esté cultivando la tierra. Lo que ocurre es que los cultivos ilícitos podrían estarn ocupando las tierras de los campesinos de la región. De acuerdo con la explicación de Medrano, “muchos de los campesinos prefieren la coca porque ven una mayor viabilidad en ese cultivo; tienen quién les saque la coca al mercado, tienen quién les de todo. Mientras que, a un campesino de La Macarena, por ejemplo, le va a costar mucho sacar un producto cualquiera”.
 

La navegación de vías fluviales podría solucionar el aislamiento que vive la Orinoquia. ©CENTRO DE ESTUDIOS DE LA ORINOQUIA


 

 No hay cómo sacar los productos
 

En cuanto a la red vial del país, la Orinoquia parece estar aislada aún. Casanare, Meta y Putumayo son los únicos conectados a la red de vías primarias. Pero eso no compensa que el 29 por ciento de la malla vial no esté pavimentada y que el porcentaje de carreteras que aún son trochas sea superior al 30 por ciento en algunos de estos departamentos. Las alternativas aéreas o marítimas, si bien podrían solventar esta situación, son tan costosas que no hay negocio para los productores.

 


«Eso es un problema muy grande de la agricultura en Colombia, no hay cómo sacar los productos de las fincas. Incluso a veces les sale más caro sacar el producto de donde lo cultivan que dejarlo perder»

DIEGO MEDRANO, Investigador


 

 

Una posible solución a esta situación no le exige al gobierno construir vías o puentes, sino que plantea la posibilidad de aprovechar el río Meta y habilitar su navegación con fines de comercializar los productos agrícolas. Pero, como muchas obras en el país, el proyecto que prometía evaluar y habilitar la navegabilidad del río se estancó, y lleva más de 30 años en desarrollo. De acuerdo con El Instituto Nacional de Vías (Invías), las obras correspondientes a la navegabilidad del Meta debían estar concluidas para 2012 y en las cuatro obras como avance, hasta el momento, se han invertido en total 65.771,28 millones de pesos.

 

Si bien los créditos son accesibles, todavía existen dificultades para que el campesino pueda saldar su deuda.  ©CENTRO DESi  ESTUDIOS DE LA ORINOQUIA


 

Créditos para todos
 

En 2017, el 61 por ciento de productores que accedió a financiación por parte del Ministerio de Agricultura fueron pequeños agricultores. El 80 por ciento de estos créditos fueron destinados a inversión y a aumentar el capital de trabajo. En la Orinoquia, los 25.504 créditos fueron invertidos en arroz, cacao, café, caña de azúcar, caña panelera, maíz, palma, plátano y yuca. Pero no significa que el proceso sea sencillo y que todos los productores puedan ser beneficiarios.
 

Muchos de los pequeños productores no tienen garantías suficientes para que les den un crédito, incluso, una vez obtenido el préstamo no siempre las ganancias son suficientes para saldar la deuda. Es decir, deben escoger entre su subsistencia o pagar el crédito.

El costo del trasporte del producto, lo voluble que puede ser el mercado agrícola y la necesidad por tecnificar para reducir el riesgo implica gastos muy grandes -pero necesarios para el pequeño y mediano agricultor- son factores determinantes a la hora de que los campesinos se cuelguen en sus deudas. Una de las formas de hacer más sostenible la forma de financiación es la asociación, así pueden participar más fácilmente en la economía a escala y unirse para competir contra productores más grandes. El problema es que hoy no existe un programa estatal que respalde y fortalezca la asociación para acceder a beneficios u oportunidades.

 

En departamentos como Guainía la tierra formalizada tiene 75 propietarios. ©CENTRO DE ESTUDIOS DE LA ORINOQUIA


 

Dueños, pero no propietarios
 

“El otro problema es la seguridad jurídica de las tierras. La Orinoquía es una de las regiones más afectadas por la informalidad en la tenencia de la tierra. Muchas personas creen que es propia su tierra, pero no tienen el título que respalde que sí son propietarios”. De acuerdo con Medrano, esto es una problemática a nivel nacional que se hace evidente en la región del Orinoco.

El Instituto Krock encontró que el 60 por ciento de mecanismos de resolución de conflicto sobre uso y tenencia de la tierra, pactados en el Acuerdo de Paz, no se han implementado. Además, un 20 por ciento se encuentra en implementación mínima y el 20 por ciento restante se está en implementación intermedia. A este ritmo, la meta de formalizar la tierra para 2020 no será posible, a menos que se simplifiquen los procesos.
 

Sin información no hay solución

Según el investigador del Centro de Estudios de la Orinoquia, las soluciones deben ser políticas públicas. Insiste en que el diseño y la implementación de estas políticas requiere conocer el contexto, las problemáticas y necesidades de las comunidades campesinas de los territorios, y será imposible si no hay un trabajo para "levantar datos" o actualizarlos . Por ejemplo, la Encuesta Nacional Agropecuaria se realiza cada cuatro años, un periodo de tiempo que en la región pierde rápidamente validez para tomar decisiones efectivas en la región.  Medrano concluye que “tener información actualizada sobre el tema sería lo primero que el Gobierno podría hacer para contribuir a resolver esta situación del aprovechamiento de tierras. Hay encuestas realizadas hace 20 años que todavía se están usando para decidir sobre la política pública de distribución de la tierra”.

 

*Aquí puede leer la investigación completa

 


Investigación con enfoque regional


 

Con el propósito de contribuir al desarrollo de la Orinoquia y parte de la Amazonia, la Universidad de los Andes creó el Centro de Estudios de la Orinoquia. Aquí el saber académico y la investigación se ponen al servicio de las necesidades regionales, obteniendo investigaciones como esta que muestran datos importantes sobre la Orinoquia. 


POR: Laurasofía Polanco | Bogotá
@SonrisaDeLima


 

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