Sequías y alteraciones a ríos, las amenazas al agua en Colombia

febrero 10 de 2019

En el país existen 391 municipio susceptibles de quedarse sin este recurso por la falta de conservación ambiental para enfrentar fenómenos climáticos, la modificación de cuencas y la deforestación..

Sequías y alteraciones a ríos, las amenazas al agua en Colombia

| Colombia concentra el cinco por ciento el agua del planeta. Es uno de los países con más riqueza hídrica del mundo. | Por: Álvaro Tavera | SEMANA


Por: José Puentes Ramos
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El problema de desabastecimiento de agua en Turbaco es histórico. Este municipio de Bolívar compartió acueducto con los pueblos de Arjona y Turbaná hace 40 años. Para la época había entre 15 y 20 mil habitantes en esta zona del Caribe, por lo que las autoridades de ese entonces creyeron que era suficiente un solo sistema de abastecimiento. Pero la población creció y el acueducto se quedó pequeño.

“Eso da como resultado que la mayoría tengamos agua cada 15 o 20 días. Incluso hasta cada mes”, cuenta Arnold Acuña, veedor de los servicios públicos en Turbaco. La gente posee albercas o aljibes en sus casas donde guardan el recurso que les llega. Por la antigüedad y la falta de mantenimiento del acueducto, el agua no está totalmente limpia. Algunos la consumen sin potabilizarla y otros hacen el proceso de purificación con cloro.
 

El Canal de Dique es la fuente de agua más importante para los habitantes de Turbaco, en Bolívar. © JOAQUIN SARMIENTO | SEMANA


A esta situación se suma el fenómeno del Niño: los turbaqueros utilizan el agua del Canal del Dique, que se alimenta del río Magdalena y las lluvias. Acuña menciona que desde noviembre no se registran lluvias en el pueblo y que el verano es intenso. “Pero nos preocupa que no llueva hacia arriba, el agua que se bombea del río”. Es decir, que el Magdalena baje el nivel de su caudal y el canal empiece a secarse.

De acuerdo al reporte de avance del Estudio Nacional del Agua (ENA) 2018, cerca del 70 por ciento de Bolívar tiene problemas de desabastecimiento del recurso. Es uno de los 24 departamentos que presenta esta situación. Además de Bolívar, otros ocho registran una afectación superior del 50 por ciento: La Guajira, Magdalena, Cesar, Tolima, Quindío, Santander, Valle del Cauca y San Andrés y Providencia.
 

El ENA habla de 391 municipios susceptibles de quedarse sin agua para sus pobladores. Es decir, de los 1.103 pueblos que integran a Colombia, más del 35 por ciento sufre a la hora de obtener el recurso, como sucede en Turbaco.
 


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«El mundo tiene 43.764 kilómetros cúbicos de agua por año. El 28 por ciento está en Sudamérica y el cinco por ciento de todo el planeta se concentra en Colombia»

 

Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación


 

Departamentos como La Guajira (izq.) y Bolívar (der.) tienen problemas serios de desabastecimiento de agua para sus habitantes. © LEON DARIO PELAEZ (SEMANA) | RAFAEL BOSSIO


Las razones del desabastecimiento
 

María La Baja es otro pueblo de Bolívar donde sus habitantes tienen problemas para abastecerse. Denilsa Julio Berrio es campesina y lideresa comunitaria del corregimiento San José de Playón, cercano al embalse El Playón. Es una de las pobladoras más antiguas y recuerda cómo antes recogían el recurso de este cuerpo de agua. “Utilizábamos el embalse antes de que construyeran el sistema de riego para la agricultura. Eso fue en el tiempo de Carlos Lleras Restrepo. Pero luego cambió su vocación cuando llegó la industria de la palma y se contaminó el agua”.
 

Los pobladores de San José de Playón hoy no cuentan con agua apta para el consumo. Tienen un acueducto que bombea el agua contaminada del embalse, recurso que solo utilizan para bajar la cisterna de sus baños. Si necesitan cocinar o bañarse, deben sacar agua sin potabilización de pozos artesanales que construyeron y que ellos mismo llena. “En María La Baja tenemos riqueza hídrica (una ciénaga y dos embalses), pero eso se convirtió en un conflicto. La palma privatizó el agua y nosotros no la tenemos cuando la necesitamos”, comenta la lideresa.
 


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El Ideam y el Ministerio de Medioambiente y Desarrollo Sostenible advirtió que en 2019 los niveles de los ríos pueden bajar. © ÁLVARO TAVERA | SEMANA


El ENA señala que el desabastecimiento en Colombia obedece a tres factores: el primero es el déficit de la oferta natural, que significa que los pueblos están perdiendo sus fuentes hídricas o no tienen una cercana; el segundo es la reducción de la precipitaciones o lluvias, que ocurre durante fenómenos climáticos como el Niño; y el tercero es la insuficiencia en la infraestructura de acueductos, tanques comunitarios y otros sistemas de almacenamiento.

El Ministerio de Medioambiente y Desarrollo Sostenible advirtió en enero pasado que habrá ríos y cuencas hidrográficas que reducirán sus niveles de caudal durante 2019 por la falta de lluvias. “Los que desembocan en el Pacífico, especialmente en los departamentos de Cauca y Chocó, ya tienen graves problemas de reducción. Esta situación también se presenta en el Magdalena, cuyos efectos impactan en la navegabilidad”, afirmó Ricardo Lozano, responsable de esa cartera.

De hecho, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) lanzó recientemente una alerta hidrológica sobre el río Magdalena por el nivel bajo de caudal entre Barrancabermeja, en Santander, y Gamarra, en Cesar. La entidad advirtió que las poblaciones aledañas tendrán afectaciones en el abastecimiento de agua.
 

El río Magdalena a la altura de Mompox, en Bolívar. © ANDRÉS MONSALVE MESA | SEMANA


Otro río que hace pocos días registró alteraciones es el Cauca. Por los problemas en Hidroituango, se cortó momentáneamente su curso normal y provocó una reducción drástica en el nivel del caudal, hasta secarse. Pero además del problema de desabastecimiento de agua, se afectaron ecosistemas que dependen del río. Por ejemplo, durante esta semana se vieron imágenes de miles de peces muertos sobre las rocas. Hubo mortandad de especies endémicas como el bagre rayado, la mojarra y el bocachico.
 

Para José Iván Mojica, biólogo e investigador del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, lo que pasa en el Magdalena y el Cauca demuestra que el país piensa en los ríos solo como canales por donde corre agua y no como ecosistemas del que se benefician todas las especies, incluyendo el humano.

 


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«El río Cauca sigue hasta Caucasia (Antioquia). Es un sistema que está conectado, que lleva agua y pescados a las poblaciones de la ciénaga de Ayapel, a la Mojana y toda la depresión monposina. En el caso de los peses, en esta zona de la Costa están las mejores condiciones para la reproducción. Que se altere su curso natural significa que todas las especies se afecten»

 

José Iván Mojica, biólogo UNAL


 

El río Cauca a la altura de Puerto Valdivia, en Antioquia. © DAVID ESTRADA | SEMANA


La deforestación también afecta los ríos
 

Los árboles cumplen un importante papel en la protección de los ríos y en el abastecimiento del agua. Las cuencas hidrográficas se nutren del agua que almacena la vegetación en áreas montañosas y en las riberas. Mojica explica que la tala aporta directamente en la reducción de los ríos y a su vez en el desabastecimiento. “Cuando el agua de la lluvia cae sobre los árboles, ellos retienen y liberan de a poco el recurso. Lo mismo pasa con la hojarasca que queda en el suelo. Ahora, cuando se quita la capa vegetal cerca de un río, el agua lluvia se escurre directamente a la tierra y la absorbe”.

Otro efecto de deforestar cerca de un río es la aparición de sedimentación (tierra o rocas acumuladas). Este terreno donde debería correr agua podría convertirse en un área de ganadería extensiva o agroindustrial como los cultivos de palma de aceite. De acuerdo al ENA, el 40 por ciento del país tiene potencial de presentar erosión hídrica. Los departamentos de Antioquia, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Caldas, Risaralda, Quindío, Chocó, Tolima, Cauca y Nariño son los de mayor potencial.

Para Álvaro Martínez de la Vega, director ejecutivo de la Fundación País 21 y miembro de la Red Nacional del Agua, un país como Colombia debe apostale a la reforestación y la recuperación natural de ecosistemas para proteger los caudales de las cuencas hídricas. Este especialista en agua considera que conservar las capas vegetales es la mejor manera de enfrentar fenómenos como el Niño.  
 

La sedimentación es otra de las amenazas para los cuerpos de agua en Colombia. En las fotos se el Canal del Dique (izq.) y un río en Tauramena, Arauca. © DIANA REY Y JOAQUIN SARMIENTO | SEMANA


“Después del COP 21, el acuerdo de París, se dio una oportunidad muy importante, pero hasta ahora vemos el reflejo en Colombia. En otros países nos llega información sobre financiación para proyectos de reforestación. Son países que están pensando ya en sembrar un millón de hectáreas y con planes de conservación para cinco o diez año. Colombia debería empezar ese trabajo”.

Es clave que Colombia piense a atender el problema de desabastecimiento. Aunque el país concentre el cinco por ciento del agua del mundo y sea catalogado como uno de los más ricos en este recurso, preocupa que los habitantes de municipios con potencial hídrica como María La Baja tengan problemas para beber agua limpia. O que ríos importantes como el Cauca o el Magdalena bajen sus niveles de caudal por alternaciones climáticas que se puede prevenir con conservación natural o controlando la intervención del hombre.
 


POR: José Puentes Ramos | Editor regional
@josedapuentes


 

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