“Sin alianzas productivas el campo seguirá quedándose solo”

octubre 30 de 2019

Así concluyeron varios productores que concretaron alianzas con empresas comerciales. En la Gran Cumbre Colombia Rural afirmaron que urge una regulación que saque adelante estos mecanismos, a los que catalogan como fundamentales para el desarrollo rural .

“Sin alianzas productivas el campo seguirá quedándose solo”

| Primera Gran Cumbre de Colombia Rural: innovación, seguridad y desarrollo en el campo. Un diálogo sobre la agenda de la ruralidad en el país y en América Latina | Por: Esteban Vega |Semana


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Hace 20 años, Juana Ramírez, una habitante de María la Baja en el departamento de Bolívar, estuvo a punto de abandonar su tierra por el abandono y la falta de oportunidades.

Recuerda que su pueblo era visto como un sitio fantasma, donde nadie cultivaba ni una sola yuca. Estaba repleto de actores armados al margen de la ley y en esa época fue catalogado como el sitio más pobre del país. “Hasta las culebras se fueron de allá”.

Hoy en día, esta morena con marcado acento costeño, vive tranquila, gana recursos suficientes para darse uno que otro lujo y no piensa abandonar su hogar hasta que de su último respiro.

La razón de su cambio es que lleva varios años como una de las 3.000 familias en la costa norte de Colombia y los santanderes que cultivan palma africana: dice que el cultivo transformó su diario vivir.

“Oleflores llegó en 1998 a cambiarnos la vida. Nos presentó el negocio de la palma africana y nos explicó sus beneficios. Con varios de mis vecinos nos asociamos y logramos montar una planta extractora, a donde llevamos lo que sembramos en más de 15.000 hectáreas, para luego vendérselo a la empresa”.

Afirma que esta alianza productiva es un gana-gana. “Una sola palma puede durar 25 años produciendo. Hoy tenemos buenos ingresos, mejoramos nuestra calidad de vida y educamos a nuestros hijos”.

Doña Juana, como le dicen sus amigos, fue una de las productoras que participó en la primera Gran Cumbre Colombia Rural, en donde varios campesinos y empresas comercializadoras presentaron las alianzas y asociatividades exitosas además de alternativas para continuar fortaleciendo este tipo de mecanismos.

Santiago Tobón, director de Hacercol y experto en desarrollo rural, fue el encargado de liderar el panel de alianzas productivas y asociaciones. “Alcanzar la asociatividad es el reto más viejo que tiene Colombia, algo que ha afectado el desarrollo rural y ha generado un atraso en las zonas del campo. Pero hoy en día hay casos de éxito que nos sirven de ejemplo y han alcanzado la productividad, comercialización y construcción de tejidos sociales, atributos que los hacen más eficientes y competitivos”.

Aunque informó que según el Censo Nacional Agropecuario la cobertura y el desarrollo de las asociaciones de productores cuenta con niveles demasiado bajos, y que no llegan a más del ocho por ciento de productores, las alianzas productivas son necesarias para que el campo no se quede solo.
 

 

“Cuando hay asociación la diferencia es enorme, tanto en cantidad de producción, eficiencia, uso de tecnología, acceso a insumos y al mercado. Vale la pena seguir trabajando en ello. La asociatividad incentiva a la inversión en las unidades productivas”.

Para Tobón, “estas alianzas aumentan ingresos, generan que los campesinos vivan mejor que antes, con efectos positivos en la producción y construcción de capacidades. El arraigo se fortalece y la gente empieza a decir: yo me quiero quedar en la tierra con estas mejores condiciones”.

Al final del panel, luego de escuchar varias de las iniciativas exitosas, el experto concluyó que el mayor reto para la política pública en esta materia es sacar una regulación que haga florecer las alianzas y el ejercicio con los aliados comerciales. “Es importante que se multipliquen. La asociatividad es clave para el desarrollo rural”.

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Presentaciones en la Gran Cumbre Colombia Rural 

© Esteban Vega


Renace el campo

 

Manuel Martínez, un campesino de Boyacá, es otro de los beneficiarios de las alianzas productivas en Colombia. Desde hace nueve años trabaja con Bavaria cosechando cebada, un cultivo que había desaparecido del país hace más de dos décadas.

“Lo que nos llevó a volver a cultivar cebada es simple: amamos al campo. Empezamos 40 familias y hoy en día ya somo más de 1.000. Le vendemos la cosecha a Bavaria y ellos nos han capacitado, formado y dado la mano para ser mejores productores. Estas alianzas permiten que el campo no siga quedándose solo”.

Por su parte, Marcos Valverde es uno de los pocos productores de aguacate Hass en el departamento del Cauca, un trabajo que logró gracias al apoyo de la Corporación Colombia Internacional.

“Logramos introducir este cultivo en el Cauca. Hoy ya lo estamos exportando a Europa, lo cual mejoró bastante nuestra calidad de vida. El departamento no solo es guerra y conflicto. Esta alianza productiva nos permite vivir de la tierra y en nuestro territorio. Dicen que este cultivo es bueno en Colombia: en el Cauca es el mejor”.

En La Plata (Huila), Nelly Saavedra es la presidenta de la Asociación de Mujeres Cafeteras del Occidente, un grupo de 300 mujeres dedicadas a vivir de los cafetales. Con la ayuda de la Fundación Monómeros, fueron capacitadas y sus cultivos tecnificados, conocimientos que les permiten seguir creciendo.

“Somos unas mujeres empoderadas dedicadas al café. Las alianzas productivas y asociatividades nos permiten contar con capacitación y herramientas prácticas para mejorar la rentabilidad y calidad de vida. Monómeros les ha dado talleres y capacitaciones a nuestros jóvenes para que sientan arraigo por el campo”.

Carmen Hernández, presidente de la junta directiva de Monómeros, dijo que los agricultores necesitan fortalecer su competencia y formarse como emprendedores, mientras que los jóvenes requieren de mayores herramientas para seguir en las tierras de sus antepasados. “El campo no solo necesita agricultores. También requiere maestros, médicos, ingenieros”.

Juan Fernando Valenzuela, de la Compañía Nacional de Chocolates, anotó que la empresa lleva más de 20 años apoyando a los cacaoteros de Colombia por medio de varias alianzas productivas. “Llevamos más de 150 proyectos, que abarcan 22.000 hectáreas de cacao y que benefician a 14.000 familias. El de las alianzas es articular a varias entidades para concretar un proyecto donde todos ganen”.

Por último, Luz Díaz, especialista senior en agronegocios del Banco Mundial, anotó que las alianzas productivas surgen de la preocupación de generar oportunidades de mercado para el campo y ayudar a enfrentar los riesgos de productores rurales. “Consisten en vincular a los productores a oportunidades de mercado y suscribir alianzas con instrumentos para que los campesinos tengan oportunidades de moverse gradualmente en el mercado”.

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.