En cifras: así son las familias que viven en las zonas cocaleras

agosto 05 de 2018

La primera gran encuesta realizada a 6.350 familias por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito le pone cifras a la dramática radiografía social detrás del negocio de los cultivos ilícitos.

En cifras: así son las familias que viven en las zonas cocaleras

| Las familias que viven en zonas cocaleras son más pobres, están más aisladas y tienen menor acceso a bienes y servicios públicos en comparación con el promedio de todos los municipios rurales | Por: Julián Lineros


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Si de algo se habla cuando se habla de guerra contra las drogas en Colombia es de números de hectáreas. Ese es tal vez el principal indicador que se busca a la hora de medir si esa lucha se va ganando o perdiendo. Eso, sin contar que el protagonismo mediático muchas veces se lo llevan los capos mitificados y la narcocultura, presente en todo lo que toca ese perverso negocio. Es poco lo que hoy se sabe hoy, en términos medibles, sobre los miles y miles de colombianos que sobreviven cultivando o raspando la hoja de coca, o que conviven en plena zona de cultivos ilícitos. Por lo general, estos son los colombianos más pobres y marginales del país.



MUNICIPIOS PNIS ENCUESTADOS POR DEPARTAMENTOS
(pase el cursor por el departamento para ver los municipios)

Según la información del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI), en los municipios donde se aplicó la encuesta fueron detectadas, en 2016, 68.357 hectáreas de cultivos de coca. 


 


¿Quiénes son esas familias? ¿Cómo viven? ¿Qué necesitan? La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) encuestó a 6.350 familias en 29 municipios donde hay alta presencia de cultivos ilícitos, altos niveles de pobreza y una tendencia creciente de homicidios.

Los resultados de la encuesta, cuya lectura e interpretación se hizo en conjunto con la Fundación Ideas para la Paz (FIP), encontró que el 89 por ciento de las familias que viven en estas zonas confirmó tener una relación directa con la mata; mientras un 11 por ciento dijo que, aunque sus vecinos la cultivan, están dedicados a otras actividades: jornalean, tienen vacas; cultivan plátano, yuca, maíz, arroz, cacao y café.

La cuestión es que, sin importar a que se dediquen, incluida la actividad de la coca, el 57 por ciento de ellos son pobres, frente al 36 por ciento que registran los centros poblados y zonas rurales dispersas. Hablar de mercado laboral es irrisorio, pues el 97,5 por ciento ejerce su oficio desde la informalidad.
 

 H Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)


Los siguientes datos de la encuesta llaman la atención, en parte porque explican la vulnerabilidad (en varios frentes) de estas zonas donde cultivar coca se considera una salida:
 

 

A continuación, algunos de los resultados más relevantes de la encuesta:

 

    Además de los datos sobre pobreza, llaman la atención los resultados sobre empleo. Hablar de mercado laboral es irrisorio, pues el 97,5 por ciento ejerce su oficio desde la informalidad.



 

     Casi la mitad de los integrantes de las familias ubicadas en zonas afectadas por los cultivos de coca son mujeres. De esta proporción, el 29% son jefas de hogar.


Oportunidades

Si se trata de ver el ‘vaso medio lleno’, estos resultados sirven como oportunidades para que el Estado diseñe políticas efectivas. Al menos así lo ve la FIP, que menciona al menos tres: el hecho de que el 47 por ciento de las familias están integradas por mujeres, 29 por ciento de las cuales son jefas de hogar (las mujeres no solo se ocupan del cuidado de los hogares, sino también son jornaleras o recolectoras, finqueras, cocineras y quimiqueras). 
 


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El hecho de que un 41 por ciento de la población encuestada tenga menos de 19 años y el hecho de que los pobladores tiendan a asociarse para salir adelante, ya que casi el 60 por ciento participa de reuniones y de trabajo comunitarios.
 


El acuerdo final vincula la reforma rural integral con el de la solución al problema de las drogas ilícitas. Foto: José Guarnizo / REVISTA SEMANA


 

Esta caracterización, que hace parte de una serie de informes para brindar evidencia relevante para el debate público, es un primer paso para avanzar sin pasos ciegos en el punto 4 del Acuerdo Final de Paz: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas.
 


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Buena parte de ese punto consiste no solo en erradicar los cultivos, que ya es una tarea cuesta arriba, sino en allanar el camino para que las poblaciones que viven de esta mata puedan sostenerse de una actividad legal. Los resultados de la encuesta ponen en evidencia que, para los pequeños campesinos y jornaleros, se necesitan programas sociales y alternativas económicas reales y sostenibles. Un primer paso, más que necesario, era saber quiénes son esos colombianos.

Si quiere consultar el informe completo, haga clic en este enlace
 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.