¿Cómo desnarcotizar el campo colombiano?

julio 28 de 2019

Mientras el país discute la reactivación de las aspersiones aéreas con glifosato para acabar con los cultivos de coca, en Caldas lograron erradicarlos manualmente, de manera voluntaria y con ayuda de la comunidad.

¿Cómo desnarcotizar el campo colombiano?

| En Caldas, todo el proceso de erradicación se hizo de manera manual, voluntaria y concertada con las comunidades. | Por: Luis Ángel Murcia


Por: Luis Ángel Murcia
langelmurcia

A comienzos de julio hubo una noticia que pasó inadvertida para los colombianos, pero que irónicamente fue de mucho interés para la comunidad internacional: por primera vez todo un departamento recibía la certificación de la ONU que lo declaraba como una región libre de cultivos ilícitos.

Ese galardón le fue otorgado al departamento de Caldas el pasado 3 de julio en una ceremonia en la que estaban presentes desde el gobernador Guido Echeverry; el comandante del Ejército, Nicasio Martínez; el subdirector de la Policía Antinarcóticos y un delegado de la Organización de Naciones Unidas, ONU. “No solo están libres de cultivos ilícitos, sino que han avanzado en la superación de las condiciones que facilitaron su aparición (hoja de coca) hace más de diez años”, argumentó Pierre Lapaque, delegado de la Oficina de las Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (Undoc).
 

 


 

smiley

En la ceremonia estaban presentes, entre otros, el Gobernador de Caldas, Guido Echeverry (corbata azul); y el comandante del Ejército, Nicasio Martínez (de bigote). Archivo particular.


Lo paradójico es que mientras eso sucedía en esa región del país, el presidente Iván Duque y su ministro de Defensa, Guillermo Botero, anunciaban sus planes para reactivar las fumigaciones con glifosato luego del nuevo pronunciamiento de la Corte Constitucional, en la que flexibilizó su postura en torno a la prohibición de ese herbicida. “No es la única herramienta, pero es una herramienta necesaria”, explicó en su momento el presidente Duque.

En contraste, en Caldas todo el proceso de erradicación se hizo de manera manual, voluntaria y concertada con las comunidades; es decir, no hubo fumigaciones aéreas con glifosato, ni escuadrones de policías y militares arrancando matas de coca de manera forzosa. Y lo más admirable es que las familias beneficiadas con el programa no han reincidido en la resiembra y gracias a ello Caldas completó cinco años sin una mata de coca creciendo en su territorio.

El milagro fue posible en 1.588 hectáreas de tierra de cinco municipios caldenses que estaban sembradas con coca y de las que dependían mil familias de Samaná, Norcasia, Pensilvania, Manzanares y Victoria.  

 

smiley

Uno de los logros más notables del proceso es que las familias beneficiadas del programa no han reincidido en la siembra de coca. En cambio, pululan los cultivos de aguacate y cacao Archivo particular. 


Lo que acaba de suceder en Caldas no es de poca monta y llamó la atención internacional, porque por primera vez una región colombiana identificada como cocalera, está libre de esos cultivos gracias a una estrategia gubernamental. Esa certificación es tan importante, que Pierre Lapaque, el delegado ONU, no dudó en elogiar el programa, “lo de Caldas resulta tan importante para el país y para los otros territorios con presencia de cultivos ilícitos (…) que debemos y queremos aprender de esta experiencia”, manifestó.

¿Cómo lo lograron? La respuesta es tan obvia que parece absurda: confianza y credibilidad. Y para llegar a ese punto lo único que hicieron en ese departamento diferente a lo de otras regiones, es que paralelo a la erradicación llegó la institucionalidad. Es decir, mientras convencían a los campesinos de reemplazar las matas de coca por aguacate, café, plátano, cacao o caucho, montaron 54 Centros de Atención Social, CAS, donde escucharon y resolvieron las necesidades puntuales de la comunidad. 

Concretamente arreglaron 240 kilómetros de vías terciarias; ampliaron la cobertura educativa media y profesional en la zona rural; fortalecieron las asociaciones agrícolas; crearon nuevas líneas agropecuarias en ecoturismo y producción forestal; mejoraron las escuelas, llevaron la universidad al campo y profesionalizaron a 4.700 jóvenes; todo ello concertado con la comunidad, “es decir aplicamos la virtud del diálogo y demostramos que es posible erradicar la coca de manera voluntaria y sin aspersión aérea con glifosato”, dijo Guido Echeverry, gobernador de Caldas.

 


Lo único que hicieron diferente a lo de otras regiones, es que paralelo a la erradicación llegó la institucionalidad. Mientras convencían a los campesinos de reemplazar las matas de coca, montaron 54 Centros de Atención Social, CAS. 


 

Todo el proceso de erradicación comenzó en 2007 inicialmente con apenas 80 familias de tres veredas del municipio de Samaná y luego se amplió a las otras poblaciones cocaleras, “cuando la gente comenzó a ver que la cosa era en serio y estaban cumpliendo lo que prometían”, explicó Leider Idárraga, un joven exraspachín de hoja de coca.

El joven campesino también recuerda que al comienzo del programa intentaron erradicar los cultivos de coca “fumigando con glifosato desde una avioneta, pero eso nunca funcionó porque los vientos se llevaban el venenohacia otras zonas”, explicó Idárraga quien pasó de ganarse 720.000 pesos mensuales a triplicar esos ingresos con los proyectos agrícolas que hoy desarrolla en dos fincas que compró junto a su padre y hermanos. Leider también recuerda que él es uno de esos jóvenes que logró capacitarse como técnico agropecuario gracias al programa Universidad en el Campo que desarrolló la gobernación.

Laboratorio de paz

Quienes conocen de cerca el proceso de erradicación de cultivos ilícitos en Caldas aseguran que en esa región del país el posconflicto arrancó mucho antes de firmarse el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc, porque “llevamos nueve años de posconflicto sin que se presenten hechos terroristas, secuestros o enfrentamientos”, aseguró Carlos Alberto Piedrahita, secretario de Gobierno de Caldas. De ahí que muchos explican que el beneficio de erradicar la coca de Caldas no solo fue para los campesinos que la sembraban, sino para todo el departamento.

Por ejemplo, en 2002 ese departamento registraba 2.500 homicidios por año y en 2018 fueron apenas 200 asesinatos y en el primer semestre de este año la cifra tan solo se acerca a los 76 homicidios. La región se pacificó de tal forma que en la actualidad en ese departamento conviven excombatientes de opuestos bandos del conflicto.

 

Acorde con el secrtetario de Gobierno de Caldas, ese departamento lleva nueve años sin secuestros o enfrentamientos. Archivo particular.


En la actualidad varios exjefes de las Farc reinsertados y de las AUC desmovilizados se asentaron en la zona rural de esos municipios caldenses. Entre ellos está Pedro Pablo Montoya, alias ´Rojas´, recordado por cortarle la mano al jefe guerrillero, Iván Ríos, para cobrar la recompensa que ofrecía el Gobierno por su cabeza. Y también aparece alias El Abuelo, exjefe de las AUC; “todos ellos compraron tierrita en esa zona, la están cultivando y conviven pacíficamente”, concluyó el secretario Piedrahita. Y la escuela que en otrora alias Karina convirtió en su cuartel general, hoy es un centro cultural donde los niños aprenden a tocar instrumentos musicales.

Hay que recordar que la violencia en Caldas dejó 102.000 víctimas por cuenta de la guerra a muerte entre el Frente 47 de las Farc, liderado por alias Karina y el Boque Cacique Pipintá de las AUC.

¿Cómo erradicar?

La manera de erradicar los cultivos ilícitos se convirtió en un asunto de honor para el Gobierno actual y desde varias orillas el problema es visto como una maniobra adicional para desbaratar los acuerdos firmados en el proceso de paz con las Farc. Esa arista es tan evidente, que hace poco el prestigioso diario estadounidense The Washington Post publicó un artículo con ese enfoque y que tituló, La coca, la planta ilícita que financió la guerra civil de Colombia, está floreciendo nuevamente. El plan de Duque para destruirlo está generando oposición.

El problema del narcotráfico no solo le ha causado polémicas internas sino internacionales al Gobierno. Nadie olvida los ‘vainazos’ que recibió este año de su nuevo mejor amigo, el presidente Donald Trump, quien dijo sobre Duque, “es un buen tipo, pero no ha hecho nada para solucionar el problema de las drogas". Y que luego remató su embajador en Colombia, Kevin Withaker, al argumentar que: "Más coca, más cocaína y punto. Hay que responder con fumigación, interdicción y acabando con los grupos criminales".

 


Los índices de homicidios en Caldas en 2002 estaban por el orden de 2.500 por año. En 2018, se redujeron a 200 asesinatos.


 

Podría decirse que los cultivos ilícitos se convirtieron en el lunar negro de la administración Duque, pero la manera como solucione el problema será el punto de quiebre del éxito o fracaso de una de las banderas del acuerdo de paz firmado con las Farc: la reactivación agrícola de las regiones golpeadas por el conflicto armado.

En el fondo la discusión aborda la complejidad de una política pública alrededor del posconflicto, ya que la erradicación forzosa de los cultivos ilícitos es una bomba social a punto de estallar. Y los programas voluntarios podrían fracasar o carecen de credibilidad ante las comunidades, debido a las demoras o incumplimientos, tal como lo han retratado varias organizaciones que lideran esos proyectos en Nariño, Cauca, Putumayo.

Por esa simple razón lo que acaba de suceder en Caldas, más que un reconocimiento de la ONU, debe ser visto como la semilla para desnarcotizar el campo colombiano.

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos
Autorizo el tratamiento de mis datos conforme a la política de tratamiento de datos de SEMANA.




¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.