La Lizama, un año después

abril 29 de 2019

Los habitantes de varios corregimientos cercanos al pozo Lisama 158 de Ecopetrol, en Barrancabermeja, luchan porque su territorio vuelva a la normalidad luego del derrame de crudo ocurrido hace más de un año.

La Lizama, un año después

| Al menos 500 personas se vieron afectadas directamente por el derrame de petróleo ocurrido hace más de un año | Por: Carlos Moreno - JAC La Fortuna


Por: SEMANA RURAL
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Lo que comenzó hace poco más de un año como una pequeña filtración de crudo mezclado con lodo cerca del pozo Lisama 158 de Ecopetrol terminó con el derrame de 550 barriles de petróleo que llegaron a los afluentes de caño Muerto, la quebrada La Lizama e incluso al río Sogamoso, en Santander.

La mancha negra recorrió casi 30 kilómetros y a su paso alteró, cambió y en algunos casos destruyó la fauna, la flora y la forma de vida de las comunidades de Campo La Lizama, La Fortuna y la Meseta de San Rafael, cercanas a los municipios de Barrancabermeja y San Vicente de Chucurí, en Santander. Al menos 500 personas.

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El crudo comenzó a aflorar el 2 de marzo del año pasado y lo controlaron solo a finales de ese mes. Los primeros informes dicen que la mezcla de petróleo, lodo, gas y agua filtrada mató 2.442 animales y afectó 5.507 árboles. Cerca de 70 familias debieron reubicarse.


 

Cerca de 550 barriles de petróleo llegaron a los afluentes de caño Muerto, quebrada La Lizama y el río Sogamoso © Karen Salamanca- SEMANA



Muchos de los pobladores de esta zona viven de la pesca y se vieron seriamente afectados porque no había lugares para realizar sus faenas y los compradores no confiaban en la calidad de los pocos peces que sacaban. Por otro lado, los finqueros no tenían agua para ellos ni para sus animales y no encontraron sitios cercanos aptos para ponerlos a pastar. Las dinámicas de vida de esos pueblos cambiaron y aún hoy viven muchas de esas dificultades.

“La tragedia sucedió justo unas semanas antes de Semana Santa, cuando se comercializa más pescado y obviamente todas las finanzas se vieron afectadas en ese momento y en adelante. En una buena faena, que puede comenzar de cuatro a seis de la mañana, uno podía sacar entre 100 y 200 pescados. Ahora nos toca buscar en otras zonas más alejadas y, aunque se pesca, la producción no es la misma y los pescados no tienen la misma talla”, dijo Emel Darío Anaya, pescador de la zona.


 

Un año después 7.917 animales han sido atendidos. © Karen Salamanca - SEMANA



Para muchos expertos ambientalistas, el  ecosistema podría restaurarse naturalmente, pero tardaría décadas. Mientras eso ocurre, los habitantes de estas comunidades intentan alternativas para la subsistencia. Los pescadores que se quedaron sin empleo ahora trabajan de jornaleros o recurren a la economía informal para llevar el sustento a sus hogares.

El párroco de la parroquia San Francisco de Asís, Juan José Cárdenas, que presta sus servicios a las comunidades de La Fortuna y la Meseta de San Rafael, ha seguido de cerca la labor de las comunidades por volver a la normalidad. Para él, se trata de un proceso de largo aliento y trabajo en equipo. “Por una parte, es duro ver a muchas personas que no tienen acceso al agua. Trato muchas veces de escuchar sus necesidades para llevarlas a los comités centrales y que se haga algo, que no los dejen en el olvido porque están unos cuantos metros más lejos, pero igual se vieron afectados. Aunque, por otro lado, es gratificante ver cómo se han gestado proyectos comunitarios en los que la gente, e incluso Ecopetrol, están comprometidos, como el mejoramiento de escuelas y escenarios deportivos o la búsqueda de una granja integral”.

Los pobladores consideran que los héroes de esta historia son las personas de la ONG Cabildo Verde, quienes rescatan animales como peces, tortugas, ranas, serpientes y especies propias de estos bosques. Luego, según las condiciones de cada uno y los factores ambientales, los liberan.


 


 


«Nuestra principal labor como comunidad fue unirnos, denunciar los hechos y, luego, estar pendientes de que se cumpla la inversión social. A partir de la exigencia, hemos avanzado en la mitigación y recuperación económica, ambiental y social. Pero nos ha tocado tragarnos muchos sapos; esta es la hora que la Anla no se ha pronunciado de fondo y no se conocen sanciones»

Carlos Moreno, presidente de la Junta de Acción Comunal de La Fortuna

 


 

Ecopetrol contempla la inversión de más de 20.000 millones de pesos en planes poscontingencia © Ecopetrol



Ecopetrol desarrolló un plan de recuperación ambiental que contempla limpiar y monitorear las aguas, recuperar el suelo, la fauna, la flora y hasta un componente social para el que han destinado cerca de 20.000 millones de pesos. Sin embargo, a un año de lo ocurrido, todavía se ven las secuelas del derrame y en algunos afluentes se observan manchas, que tienen aspectos pantanosos y grasosos.

“Hemos trabajado a lo largo del año en un plan de recuperación socioambiental que contempla inversiones sociales, en fuentes hídricas, manejo de flora, fauna y subsuelo de la zona de influencia. Con las comunidades priorizamos 27 proyectos de inversión y avanzamos en la ejecución de obras en salud, educación, gasificación rural, manejo vial, proyectos productivos, entre otros”, manifestó Rafael Espinosa Rozo, vicepresidente de desarrollo y producción de la región central de Ecopetrol.

Los habitantes siguen a la espera de los diferentes planes de recuperación y añoran volver a ver su tierra en buenas condiciones. Saben que este trabajo requerirá muchos años más, pero han sido resilientes ante lo ocurrido.

 


 

El año en cifras

Según cifras de Ecopetrol, el trabajo realizado con las comunidades ha dejado los siguientes resultados:

 

• 20.000 millones de pesos presupuestados para los planes ambientales, económicos y sociales, de los cuales 11.000 ya están en ejecución.

• 68 familias reubicadas preventivamente.

• 7.917 animales atendidos en dos fases de trabajo.

• 24.708 ejemplares de diferentes tipos de flora están contemplados en un inventario forestal en cerca de

29 hectáreas.

• El 11 de julio de 2018 se abandonó definitivamente el pozo Lizama 158.

 


 

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