¿Cómo pinta para las regiones la famosa economía naranja?

octubre 21 de 2018

Las industrias creativas representan el 3,3 por ciento del PIB de Colombia. Este concepto de economía del que empieza a hablarse en el país puede atraer y retener a los jóvenes en el campo. Lo malo es que este discurso aún no hace parte de la realidad de los territorios..

¿Cómo pinta para las regiones la famosa economía naranja?

| Según el Banco de la República, esta industria presentó un incremento del 23 por ciento en el flujo de inversión extranjera durante 2017. | Por: Mafe Matera


Por: Mafe Matera
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Se ha propagado la idea que de la cultura y las humanidades muy pocos pueden vivir. Esta percepción puede estar cambiando con la economía naranja, una industria que ha logrado monetizar la propiedad intelectual, la creatividad y la cultura. Este modelo reúne industrias como las dedicadas a las tecnologías de la información (TIC), editoriales, investigación, moda, música, baile, producción visual, arte y patrimonio, incluido el turismo. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estima que las exportaciones de bienes y servicios creativos mueven alrededor de 624 mil millones de dólares en el mundo.

 

 

Colombia no es ajena a esta industria y a sus efectos. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estas actividades representan entre el 3,3 y 3,7 por ciento del PIB Nacional. Hoy, según datos del nuevo gobierno, la economía naranja está generando casi un millón de empleos directos e indirectos en el país. El presidente Iván Duque está convencido de que este es el camino para transformar Colombia y se arriesga a apostar que para el final de su gobierno, las industrias creativas representarán el seis por ciento del PIB nacional.
 

En las ciudades ya hay un entendimiento y apropiación del tema, pero en las zonas rurales este concepto aún no se ha difundido. Las regiones del país concentran un enorme potencial cultural, así que pueden impulsar la economía naranja. Pero no está claro el discurso, ni qué tanto se pueden resolver por ahí las necesidades de la gente.

 

 

Así aporta la economía naranja en las zonas rurales

Más allá de lo que pueden aportar los emprendedores rurales para incrementar el PIB nacional, y las ganancias que le generan a cada uno, la economía naranja también puede impactar de otras maneras positivas las zonas rurales.

    

Amartya Senn, el Nóbel de Economía de 1998, sostiene que el desarrollo de las comunidades va de la mano con lo que “son realmente capaces de hacer y ser las personas”.  Senn no concibe la pobreza sólo como una escasez material, sino también como una escasez de oportunidades. Por tanto, promover un modelo que aproveche las capacidades de las personas da espacio para que llegue el desarrollo social a sus comunidades.


Un ejemplo de esto es Chocó To Dance, un grupo de jóvenes chocoanos que ofrece clases de baile en línea. Ellos usan su talento y las TIC para enseñar virtualmente a bailar reggaeton, salsa-choke, salsa y champeta a quienes adquieran el servicio. Su membresía cuesta diez dólares y lo que recauda es usado para pagar la universidad de jóvenes chocoanos. El Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp) sitúa el porcentaje de jóvenes rurales colombianos que puede continuar una carrera en el 6 por ciento. De ahí el valor de este emprendimiento

 

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Chocó To Dance funciona bajo el eslogan "intercambia educación por educación.

 

Otros ejemplos de cómo aprovechar las capacidades y herencias culturales de las regiones para emprender son negocios como Palmato, un emprendimiento en Aguadas (Caldas) que exporta sombreros aguadeños y genera empleo para las campesinas del municipio.

 

También existe Zotea, un proyecto en Coquí, sur del Chocó, que integra un restaurante, un invernadero y un centro de producción de aceite de coco y arroz que beneficia directa e indirectamente a 517 personas, en su mayoría jóvenes. “Gracias a Zotea las mujeres y hombres que se han ido para la ciudad por la falta de oportunidades, podrán regresar a su terruño a trabajar, a hacer algo por el progreso y cambio de vida de nosotros”, cuenta Enny Conto Moreno, integrante del emprendimiento y líder comunitaria de Coquí.

 


smiley |  © JUAN PEÑA | CHOCÓ EMPRENDE

 

 

De esta manera aumentan las oportunidades en los territorios, ayudando así a disminuir otro de los problemas actuales del campo: el relevo generacional. 

 

Integrar a las regiones

Sin duda cada una de las iniciativas tienen un gran valor para quienes participan de ellas y sus entornos, pero no es suficiente. Julio Rozo, experto en emprendimiento sostenible, advierte que en la ruralidad hay muy pocas iniciativas dentro de la industria naranja, principalmente por la falta de información. 

 

Todavía no hay una política que vincule la producción de bienes y servicios que tienen propiedad intelectual con la vocación económica de las regiones, y, a la vez, con las aspiraciones personales de la gente. Por tanto, la financiación de los emprendimientos, que es un punto clave dentro del proceso, tampoco está definida. “Con recursos maltrechos, no se va a poder hacer esa gran revolución que el Presidente quiere”, dijo Richard Aguilar, senador ponente de la Ley de Presupuesto para 2019 que quedó lista el miércoles para sanción presidencial.

 

El presidente Duque ha mostrado un gran interés por este tema, por lo que lo ha priorizado en su plan de gobierno. Por ahora, presentó un decreto para conformar el Consejo Nacional de Economía Naranja, que está integrado por siete ministerios y cinco entidades del orden nacional. Este grupo tuvo su primera reunión y durante la misma aseguraron que su objetivo común es convertir a Colombia en un referente de innovación e industrias culturales y creativas para el mundo.

 

smiley | En el conversatorio que abrió el festival Ideas al Barrio el 22 de septiembre, el presidente Duque dijo que él liderará la política transversal de las industrias creativas.  © JULIÁN BERMÚDEZ M 

 

Se quiere institucionalizar una política de economía naranja,  pero es necesario que se haga una diferenciación dentro de la misma que tenga en cuenta las condiciones de las zonas rurales.


Nadie duda que en estas industrias creativas está el futuro de las economías emergentes y que por ahí puede estar una de las soluciones para que los jóvenes se queden en el campo y no tengan la tentación de salir espantados a las ciudades por la falta de oportunidades. Al presidente le queda un cuatrienio para trazar una política que no dé lugar a equívocos y que les permita a las regiones saber por dónde es el camino.

 


Este artículo fue publicado la edición 1903 de la Revista Semana

DIRECCIÓN EDITORIAL:  Bibiana Mercado

 

 

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