Una comunidad donde la cuarentena se pasa sin agua

marzo 26 de 2020

El gobierno de Casanare reitera el lavado de manos como medida para mitigar el coronavirus pero la población de Pore no tiene servicio de acueducto desde el 13 de marzo.

Una comunidad donde la cuarentena se pasa sin agua

| | Por: Cortesía Blanca Matilde Díaz


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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Blanca Matilde Díaz debe caminar media hora, o unos 700 metros, desde su casa hasta la cabecera municipal, para tomar agua y cargar su celular. Es de Mi Nuevo Porvenir, un asentamiento de Pore, Casanare, que ya cumple dos semanas sin agua ni electricidad. Si bien no se han reportado casos de coronavirus cerca a la zona rural, la comunidad está preocupada por cómo llevar la cuarentena.

 

El asentamiento se encuentra en el primer kilómetro de la vía Pore-Trinidad, a la altura de Boca de Pore. No cuenta con servicio de acueducto y las motobombas son la única herramienta para llevar agua a los hogares. El pasado 13 de marzo se averió el transformador local, lo que frenó el trabajo de las motobombas y la electricidad.

 

Blanca hace parte de la Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro (ASONALCA) y de la Asociación de Mujeres Unidas por Casanare (ASMUC). La preocupación de los habitantes se incrementó el fin de semana antes de la cuarentena obligatoria anunciada por el presidente Duque. “Estamos sufriendo y ahorita vivimos una situación mayor”, dice Blanca.

 

El 18 de marzo envió un correo a ENERCA S.A. para notificar el daño y la falta del servicio. Todo empezó por las reparaciones que hicieron a nivel departamental pero, mientras los otros municipios reportaban el arreglo del servicio, Mi Nuevo Porvenir seguía a oscuras. Enviaron a un técnico que determinó el daño del transformador; sin embargo, la empresa alegó que desconocía el problema y envió, de nuevo, a otro operario. ¿Su diagnóstico? Debían enviar una solicitud de arreglo pero, “por bien que les vaya, el arreglo se demora dos meses”. ¿Una solución? El operario les sugirió que compraran su propio transformador. El aparato podría costar entre $1’800.000 y $2’000.000, que los habitantes, en su mayoría desplazados por la violencia o de escasos recursos, no pueden costear.

 


El gobernador Salomón Sanabria anunció que ya se descartaron tres casos en el departamento. Hasta el momento, Casanare solo presenta un caso positivo de covid-19.

Cifras del Instituto Nacional de Salud (INS)


 

Aparte de la incertidumbre por el arreglo del transformador, no saben cómo garantizar la seguridad del sector o las comunicaciones, ni mucho menos cómo preservar sus alimentos. Si matan una gallina, les toca repartirla y comerla ese mismo día. Tampoco pueden conseguir verduras por la falta de electricidad para las neveras y las altas temperaturas de la región. Se valen de sus propios cultivos y de las limitadas visitas al pueblo para alimentarse.

 

Medidas de prevención

Entre cada casita de Mi Nuevo Porvenir hay unos 150 metros, según los cálculos de Blanca. Cumplen con la norma de distancia propuesta por el Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud. A los habitantes no les preocupa mucho el cierre de fronteras ni las aglomeraciones. Su lejanía es una ventaja en tiempos de coronavirus. Sin embargo, no pueden cumplir con el frecuente lavado de manos debido a la falta de agua

 

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Ante la falta del servicio de energía, la comunidad ha utilizado velas para iluminar sus hogares. © Cortesía Blanca Díaz

 

Los habitantes del asentamiento deben ahorrar la poca que pueden conseguir. Blanca menciona el caso de un vecino, quien le paga $30.000 a los Bomberos para que le lleven agua en su carrotanque. Sin embargo, ella debe caminar los 700 metros que la separan de la primera casa de Pore para conseguir líquido. Gracias a la solidaridad de algunos, pueden cargar sus celulares y, en el caso de Blanca, llevar en su pequeña carretilla hasta dos galones de agua a Mi Nuevo Porvenir.


En cuanto al departamento en general, el gobernador Sanabria expidió el decreto 115 de 2020, un documento que reitera la cuarentena nacional y declara la calamidad pública dentro del departamento. También prioriza la atención al servicio de salud y la dotación hospitalaria. La medida fue emitida el 23 de marzo y tendrá vigencia durante los siguientes seis meses.


 

Las visitas al pueblo se regulan con el pico y cédula, decretado por la alcaldesa de Pore, Cristina Guarnizo. La medida rige de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., y sirve como una pequeña ayuda para que la comunidad salga del asentamiento y visite el pueblo en búsqueda de alimentos, agua y energía. 

 

La ASMUC ha unido esfuerzos para ayudar a la comunidad y mitigar el riesgo de contagio en la región. “Vemos la necesidad de luchar por nosotras y por ver cómo sostenemos a nuestra familias en este momento”, dice Blanca. Ante la escasez de implementos, las mujeres han usado las máquinas de pedal y confeccionado tapabocas para la comunidad. Cada día alcanzan a producir tres docenas que entregan a sus familias, a quien lo necesite o algún habitante del municipio que llama para comprar. También confeccionan toallas higiénicas reciclables.

 

Soluciones o medidas legales

 

Sebastián Vásquez es acompañante jurídico de ASONALCA, en los departamentos de Boyacá y Casanare. Ha acompañado el proceso de las 30 familias de Mi Nuevo Porvenir y tomado medidas legales para exigir alternativas y respuestas que las beneficien.

 

Desde el 2011, la organización social acompaña a la comunidad campesina del asentamiento, ubicada allí desde hace quince años. Han denunciado la vulneración de derechos humanos, los encerramientos y las trabas territoriales que le imponen a los habitantes. En el año de su llegada, la Asociación fue testigo de un intento de desalojo a quienes viven en Mi Nuevo Porvenir.

 

Sebastián ya recibió el auto de admisión de la tutela, interpuesta ayer 25 de marzo por correo electrónico. La falta del servicio permitió enviar solo unas cuantas copias de cédulas de ciudadanía. El documento legal expone la situación crítica del asentamiento, no solo en su actualidad sino en la carencia histórica de servicios públicos y de condiciones de vida dignas. La resolución indicó que se estipularían unas medidas provisionales para que, dentro de lo posible, se cumpla el decreto 441 expedido por el presidente Duque.

 


«Ha sido un proceso popular. Se hace con las uñas. Las medidas que se han tomado, desde ASMUC, es tratar de iniciar la creación de implementos reciclables; fortalecer la soberanía alimentaria y territorial»

Sebastián Vásquez, acompañante jurídico de Asconalca, en Boyacá y Casanare


 

 

Las mujeres han confeccionado tapabocas y toallas higiénicas reciclables para ayudar a la comunidad. © Cortesía Blanca Díaz

 

Blanca agradece la unión de las asociaciones campesinas locales y de las organizaciones sociales que les han ayudado con víveres y la difusión de la problemática. Por su parte, Asonalca lucha por la defensa de la tierra, los derechos del campesino y su reconocimiento como sujeto de derechos. Trabaja en siete departamentos del país y cuenta con unos 11.000 afiliados. Sebastián comenta que la apuesta de índole político también contempla la reforma agraria.

 

Además, el activismo en redes sociales también ha sido una herramienta de gran ayuda para dar a conocer qué ocurre en este asentamiento humano.

 

Esperan una pronta de la ENERCA S.A y que la reparación del transformador no dure los dos meses que calculó el técnico. Si bien hay un alivio por su distancia de los casos urbanos y por la ausencia de casos positivos de covid-19 dentro de las zonas rurales, no olvidan su prioridad: recibir los servicios públicos y respuestas claras para mejorar sus condiciones de vida. También que las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional y la Ministra del Interior, Alicia Arango, no sean pañitos de agua tibia mediáticos.

 

Sin olvidar la preocupación, anhelan que la ayuda humanitaria llegue y no sigan corriendo los días sin agua y sin luz.

 

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