El emprendimiento que está salvando especies en el Pacífico

junio 21 de 2019

Una empresa familiar que le apuesta a la pesca sostenible logró llegar a los principales restaurantes de Bogotá y Medellín. Treinta familias del Pacífico colombiano se benefician de esta iniciativa que es referente de protección de los ecosistemas marinos.

El emprendimiento que está salvando especies en el Pacífico

| La pesca responsable es una técnica que permite conservar los ecosistemas de mar y asegura la sostenibilidad del recurso.  | Por: Catalina Díaz


Por: Sebastián Hoyos


Alguna vez, después de haber ojeado el menú de un restaurante numerosas veces y tras haberse decidido por el mismo platillo de siempre, ¿se ha puesto a revisar lo que dicen los individuales que le ponen? Muy seguramente sí lo ha hecho y se ha encontrado con la palabra: pesca artesanal sostenible.

Se ha preguntado, entonces, ¿qué significa eso y qué valor agregado tiene para el restaurante? o ¿de dónde proviene ese producto que ofrecen y a cuántos pescadores beneficia?

La pesca responsable es una técnica que permite mantener los ecosistemas marinos en el presente y, en especial, velar por su conservación futura. El compromiso de los pescadores es respetar una serie de tamaños, es decir, una talla mínima de madurez por especie, factor que garantiza que el pescado se haya reproducido por lo menos una vez en la vida.


 


 


A eso precisamente se dedica Nuquifish, un emprendimiento liderado por Ómar Alfonso Reyes y Catalina Díaz, una pareja de Nuquí (Chocó) que hoy, gracias a una relación comercial con diferentes pescadores, ayudan a más de 30 familias del municipio, siempre y cuando estas cumplan con los requisitos de pesca sostenible.

Empezaron en 2016 buscando clientes en el interior del país y hoy distribuyen alrededor de una tonelada y media de pescado en varios restaurantes de Bogotá y Medellín.

Esta iniciativa tiene su origen en la pasión que desarrollaron Ómar y Catalina por la pesca, con la idea de volver rentable y sostenible su trabajo, y hacerle frente al método que algunos pesqueros y empresas realizan con mallas de arrastre en el mar Pacífico, prácticas que no discriminan tallas, ni especies y les generan daños a los ecosistemas marinos.

“Descubrimos que con la pesca responsable había un potencial importante porque varios restaurantes se estaban certificando en consumo responsable y estaban dispuestos a pagar un valor agregado por el producto, siempre y cuando vieran nuestro compromiso de continuar con esta técnica”, dice Catalina Díaz, representante legal de Nuquifish.

 

 

Ómar Reyes y Catalina Díaz, una pareja de Nuquí (Chocó) ayudan a más de 30 familias del municipio por medio de una relación comercial.© Catalina Díaz 


Una mirada al interior

 

Nuquifish les ha proporcionado nuevas oportunidades a las familias de los pescadores locales, logrando demostrar entre la comunidad que sí es posible tener una mejor calidad de vida a través de la pesca.
 

 

En la pesca responsable se respeta la talla mínima de madurez por especie. © Catalina Díaz 


Un método responsable con los ecosistemas marinos


Con un trabajo a punta de línea, anzuelos y espinel en sus faenas, los pescadores mejoran la captura, dando prioridad al aumento en la población de especies amenazadas. El uso de mallas puede llevar a ciertas especies a un estado de peligro.

 


 

«Con la malla no hay criterio de selección, ya que captura desde el individuo más diminuto hasta el más grande, dejando a un lado las normas establecidas para no afectar a las especies que se comercializan»

Pescador de la región


 

En la pesca responsable se respeta la talla mínima de madurez por especie. Por ejemplo, un atún Albacora debe tener más de 75 centímetros para ser comercializado, un Colinegro más de 42 centímetros, un Berrugate debe estar sobre los 58,65 centímetros y un Robalo debe sobrepasar los 63 centímetros de talla.

Otro criterio es la no comercialización de especies que estén amenazadas, en veda o en peligro de extinción. Ejemplo de esto es el Mero, un pescado que está en riesgo desde hace buen tiempo.

“La población del mero ha disminuido y tiene un papel clave en toda la cadena alimenticia que se debe respetar. Si todos los pescadores practicaran una pesca responsable, con seguridad tendríamos volúmenes y especies más grandes y podríamos garantizarles un futuro a nuestros hijos y nietos para que puedan vivir de este recurso”, reflexiona Díaz.

 

A futuro, Nuquifish espera convertirse en una escuela de pescadores para todo el Pacífico. © Catalina Díaz


Retos y soluciones


Sin embargo, hay dos puntos clave que dificultan la producción y distribución en Nuquifish. “En este momento estamos sin energía en el municipio y eso nos tiene varados, por lo que no hay producción de hielo. Garantizar ese tipo de servicios básicos es fundamental para que nunca tengamos que detenernos. Sin hielo no podemos operar porque necesitamos una cadena de frío que garantice la calidad del producto”, sentenció Díaz.

Por otro lado, identifican entre sus metas el mejoramiento del medio de transporte por el que mueven sus productos hacia el interior del país.

Actualmente la única ruta de transporte es aérea, problema que abarca la mayoría de sus costos. “Porque además de ser muy costoso, no contamos con aerolíneas que ofrezcan una amplia frecuencia de vuelos y tampoco tenemos acceso a una aerolínea de carga especial para sacar el producto (…) estamos muy predispuestos a los cupos de avión que haya, ya que la prioridad son siempre los pasajeros; entonces digamos que a veces la carga se descarta como prioridad para las aerolíneas”, analizó Díaz.

A pesar de las dificultades, organismos como el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP) y la Unión Europea serán para el proyecto de Catalina y Ómar un soporte vital en la evolución de su funcionamiento.

Yenecith Torres, trabajadora del IIAP y coordinadora técnica del proyecto Desarrollo Local Sostenible y Gobernanza para la Paz, establece que el apoyo de estas organizaciones recaerá fuertemente en el fortalecimiento de la infraestructura a través de 150 millones de pesos en recursos de cooperación.

 


 

«A pesar de los problemas, este proyecto cuenta con todas las ambiciones técnicas que se requieren (...) que tenga todas las calidades que están solicitando la norma, el Invima y las diferentes entidades que de alguna u otra forma compran el producto» 

Yenecith Torres


 

Infraestructura que contará con la elaboración de una primera fase de la planta, que tendrá tanto una máquina de hielo como un cuarto frío. “Un apoyo que sin duda alguna brinda un respaldo importante para continuar el proyecto”, según establece Díaz.

A futuro, Nuquifsh espera convertirse en una escuela de pescadores para todo el Pacífico. Un lugar en donde jóvenes y experimentados pescadores, que estén buscando una alternativa laboral desde las posibilidades de su territorio, puedan capacitarse con mayores recursos tecnológicos. Ofreciendo así mayores oportunidades de trabajo, no solo en Nuquí, sino también en otras regiones del país mediante las enseñanzas y técnicas de la pesca artesanal sostenible.

 

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