Mismo presupuesto, pero más alumnos: la eterna crisis de las universidades públicas

septiembre 21 de 2018

32 universidades públicas del país se encuentran en aprietos por su déficit presupuestal; los gastos aumentan y el presupuesto no.

Mismo presupuesto, pero más alumnos: la eterna crisis de las universidades públicas

| El pasado 11 de agosto, estudiantes de la Universidad de Antioquia protestaron por la crisis presupuestal de esta institución. | Por: Cristián David Orozco


Por: Laura Herrera Ortega
@laheor

Hace menos de dos semanas, el tráfico de una de las principales calles de Medellín se detuvo a las cinco de la tarde para darles paso a más de cinco mil personas de universidades públicas y privadas, que salieron a marchar para defender la educación pública superior. Estudiantes, profesores e investigadores se movilizaron en contra de la asignación presupuestal. Pareciera una reclamación antigua, pero el desfinanciamiento de las 32 universidades públicas del país las tiene hoy sin dinero para funcionar, porque el déficit superó los 16 billones de pesos.

El incremento de estudiantes que entran a las universidades públicas implica un aumento de gastos que no se tienen en cuenta para la asignación del presupuesto. © CRISTIÁN DAVID OROZCO


 

Juan Diego Mercado Hidalgo, estudiante de la Universidad de Antioquia, de la sede Sonsón, salió a marchar con sus compañeros para defender lo que también es de ellos.

“La investigación, docencia y extensión están en el ojo del huracán, pero regionalización puede ser la más implicada por la reducción de los recursos que impacta en la inversión que hace la Universidad”, dijo Mercado y Jhon Jairo Arboleda, su actual rector, lo confirmó.

Arboleda, estuvo bajo la dirección de este programa desde 2003 y aseguró también que regionalización podría verse “enormemente afectada” con la situación actual de la educación pública superior.

El programa de regionalización de la Universidad de Antioquia inició en 1995 y ha logrado ejecutarse en cinco seccionales que cobijan las subregiones antioqueñas. Además, seis sedes que permiten llegar a más municipios de Antioquia, lo que llevó a que en 2011 fuera elegida como la mejor experiencia de regionalización en el país.

Actualmente, la Universidad de Antioquia brinda educación sin costo a los estratos 1 y 2, no sólo de Medellín sino de todo el departamento. También ofrece dos cupos en cada programa académico para poblaciones indígenas, afrodescendientes y otras comunidades especiales. Estas medidas están en riesgo, pues según el rector Arboleda, el déficit económico que atraviesan las universidades impacta la autonomía de las mismas que les permite, según los recursos presupuestales de base, tener beneficios como estos.
 

Otras universidades de la región se unieron a la protesta de la Universidad de Antioquia.  © CRISTIÁN DAVID OROZCO


Déficit, cada vez mayor

Para este año, el déficit presupuestal en la Universidad de Antioquia cierra cerca de los 60 mil millones de pesos. En el caso de la Universidad Nacional cerca de los 80 mil millones. Esta falta de recursos no afecta sólo a los centros universitarios de las principales ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, si no que, según Arboleda, “esos recursos son necesarios para poder llegar y hacer presencia en todo el territorio”.

La Universidad de Antioquia llega con sus servicios a las nueve subregiones del departamento y la Universidad Nacional tiene a su vez nueve sedes con las que mantiene la presencia en diferentes regiones colombianas.

Dolly Montoya, rectora de la Universidad Nacional, hizo un llamado al Gobierno Nacional para que atienda urgentemente el hueco presupuestal de las universidades públicas. Montoya sostiene que estas constituyen un canal de incorporación de la diversidad étnica, inclusión social y pueden garantizar un desarrollo equilibrado, de cohesión social y de convivencia en paz hacia el futuro.


«Las universidades públicas tienen presencia en todo el territorio nacional, desde los grandes centros urbanos hasta las regiones más apartadas del país. En muchos casos, son las únicas que ofrecen programas académicos de alta calidad en las regiones con menos desarrollo del país»

DOLLY MONTOYA, rectora de la Universidad Nacional 


 

Montoya también resaltó que la población estudiantil de las universidades públicas se concentra, en un 85 por ciento, en los estratos 1, 2 y 3. Esto supone un enorme impacto de las universidades públicas en la movilidad social, e implica el cierre de brechas sociales.

Para el rector Arboleda, este momento debe convertirse en agenda social y política para que el país comprenda la importancia de la educación pública. Considera que estas movilizaciones, en el marco de la constitución, son un apoyo importante para que la sociedad se dé cuenta que es un asunto de todos.
 

Otros factores aportan a que los gastos se incrementen mientras el presupuesto de la Universidad de Antioquia se mantiene. © CRISTIÁN DAVID OROZCO


La raíz del problema

John Mario Muñoz, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia (Asoprudea), da a entender que las Públicas se están despertando, pues el descontento por la desfinanciación, la reforma tributaria que quitó exenciones a los docentes universitarios y la modificación al régimen salarial docente, es generalizado.

En 1992, la ley 30 estableció en los artículos 86 y 87 que las universidades públicas deben financiarse con aportes del presupuesto nacional, de las alcaldías y gobernaciones y con rentas propias generadas por cada institución. Además, que a partir del sexto año, se incrementaría el aporte anual del Gobierno Nacional en un porcentaje superior al 30 por ciento sobre el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB), tomando como base los presupuestos asignados en 1993.

Estos valores no han sido suficientes, pues por un lado no se tuvo en cuenta la pérdida del valor del dinero en el tiempo y que las universidades han ido ampliando cobertura, como explicó Muñoz, que pone de ejemplo a su universidad para entender parte del problema: “la Universidad de Antioquia ha pasado de 13 mil a 42 mil estudiantes actualmente. Ha crecido en infraestructura y en una propuesta de regionalización que se ha hecho con ese mismo presupuesto”.

Los aportes del Gobierno nacional a las universidades públicas pasaron de representar el 73 por ciento de los recursos financieros en 1993 a solamente el 48 por ciento en 2016. Para el caso de la Universidad de Antioquia, dice John Jairo Muñoz es apenas el 30 por ciento del sostenimiento estructural de la institución que “buscando ayudas en la Gobernación y estampillas no logra subir al 50 por ciento”.

Esto implica que las universidades públicas deben autofinanciarse, amparadas en la misma Ley 30, y ofrecer servicios; lo que para el profesor Muñoz implica ‘perder el norte’, pues la educación es un derecho fundamental y debería financiarse la educación pública y llegar a todos los territorios del país.

En un comunicado oficial, la rectora Montoya explicó justamente que “las universidades públicas han hecho más con lo mismo o hasta con menos”, pues la cobertura se incrementó en 124 por ciento entre 2000 y 2018 por eso la docente añade que es indispensable buscar alternativas complementarias para financiar la educación superior.

Montoya hace un llamado al cuidado que se deben tener con programas como Ser Pilo Paga para no contribuir a la desfinanciación de la educación superior pública, pues si los $3,7 billones que se canalizaron para apoyar 40.000 estudiantes se hubiesen empleado en fortalecer las universidades públicas del país, se habrían beneficiado 305.000 estudiantes nuevos en dichas instituciones.

El presidente de Asoprudea señala que la reforma tributaria 1819 de 2016 también contribuyó a desviar los recursos, pues se determinó que sólo el 40 por ciento de medio punto del IVA se destinaría a las instituciones de educación superior pública, mientras el porcentaje restante se destina para el Icetex. Similar sucede con el impuesto sobre renta y complementarios, del que solo es destinado un 13 por ciento, aproximadamente 100 mil millones de pesos, para las 32 universidades.

Los profesores también quedaron afectados por esa reforma tributaria del Gobierno de Santos, pues les limitaron las exenciones y les quitaron los gastos de representación, que les permitía recibir una parte del sueldo sin ser gravado, explica John Mario Muñoz añadiendo que este y el Decreto 1279 de 2002, que da los lineamientos salariales de los docentes, son los puntos en las negociaciones  con María Victoria Angulo, la actual ministra de educación, y las diferentes cámaras y bancadas del Congreso de la República.
 

En Antioquia hay marchas programadas para el 28 de septiembre y el 10 de octubre. © CRISTIÁN DAVID OROZCO


Posibles salidas

Como una de las soluciones a la crisis presupuestal que, en general, padecen las universidades, desde el Sistema Universitario Estatal (SUE) se trabaja en un borrador de reforma para la Ley 30, especialmente del artículo 86, que les permita tener recursos de base presupuestal suficientes para superar y corregir el déficit que ha dejado estos 26 años. También “en el mediano tiempo, estamos trabajando conjuntamente con las dos comisiones de senado y cámara para lograr el consenso de una adición de 500 mil millones de pesos al presupuesto de 2019”, concluyó John Jairo Arboleda. 

Los estudiantes prepararon peticiones concretas desde el Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior (Enees), que se realizó entre el 14 y 17 de septiembre en la Universidad de la Amazonía en Florencia (Caquetá). A este asistieron más de 2 mil 500 estudiantes de todas las partes del país, pertenecientes a 37 delegaciones de universidades públicas, algunas privadas y la Guardia Emberá Chamí. 

Allí, según Cristián Camilo Ortega, estudiante asistente, se realizó un pliego de peticiones que “se usará como bandera en las movilizaciones”, y añadió que en Antioquia hay marchas programadas para el 28 de septiembre y el 10 de octubre, fechas claves pues el presupuesto general de la nación para el próximo año, que será aprobado la tercera semana de octubre.

“La universidad no tiene nadie que la defienda, históricamente ha sido sólo la comunidad universitaria: docentes, estudiantes y administrativos”, dice Cristian Ortega y para él es importante que todos lo hagan, pues es la única manera que muchas personas tienen para educarse y poder tener otras alternativas de vida.


POR: Laura Herrera Ortega | Enviada especial

@laheor


 

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