Un periodista que dejó las cámaras para hacer pesebres en Nobsa

noviembre 20 de 2019

Carlos Bernal decidió abandonar el periodismo para dedicarse del todo a elaborar figuras en movimiento del Niño Dios, la Virgen María y San José, además de réplicas grandes de las antiguas casas de Belén. Ya lleva fabricados más de 20 pesebres a gran escala, obras que ha exhibido en los parques principales de varios municipios del país.

Un periodista que dejó las cámaras para hacer pesebres en Nobsa

| Este nobsano de 57 años abandonó el periodismo para dedicarse a un sueño que inició desde niño: hacer pesebres. | Por: Jhon Barros


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Tenía cinco años de edad. Era Navidad, una fecha en la que reemplazaba los libros de matemáticas y español por un pequeño cuadernillo con hojas amarillentas y letras borrosas que su mamá conservaba desde hace varias décadas: una novena de aguinaldos. Las calles de Nobsa olían a buñuelo, natilla y pólvora, mientras que en las casas solo se escuchaban las notas musicales de los tradicionales villancicos. 

En el centro de la sala familiar había una pequeña réplica de un pueblo antiguo que contaba con una gruta en bahareque cubierta de paja, varias figuras religiosas elaboradas en barro acompañadas por una mula y un buey. Decenas de viviendas diminutas decoraban la obra de arte, bañadas con pedazos de musgo seco y uno que otro animal de corral. Tres hombres con corona caminaban por una senda de arena, mientras que un ángel observaba el pesebre desde lo alto.
 

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Carlos Bernal aprendió a hacer las tradicionales figuras de los pesebres desde que tenía cinco años. Hoy vive de diseñar y elaborar estas tradiciones pero a gran escala. ©Jhon Barros

«Desde que tengo memoria recuerdo a mis papás enseñándome a hacer figuritas con barro y arcilla. Así pasé toda mi niñez, haciendo pesebres e inventando diseños. Pero siempre quise fabricar piezas más grandes y que tuvieran como vida propia» 

Carlos Bernal, creador de pesebres a gran escala en Nobsa.
 

Ese es el primer recuerdo que tiene Carlos Bernal sobre la Navidad en su casa, donde vivía con sus padres y tres hermanos. Diciembre es mi mes favorito. Desde que tengo memoria recuerdo a mis papás enseñándome a hacer figuritas con barro y arcilla, además de construir las casitas y demás elementos que hacen parte de esta antigua tradición. Así pasé toda mi niñez, haciendo pesebres e inventando diseños. Pero siempre quise fabricar piezas más grandes y que tuvieran como vida propia”. 

En la adolescencia, Carlos continuó diseñando pesebres tradicionales en los últimos meses del año, los cuales le vendía a las amigas de su mamá, Flor Ángela Jiménez. Sin embargo, también sentía una desbordada pasión por las cámaras, los micrófonos, los videos y las letras, razón por la cual, junto con un amigo del pueblo, hizo sus primeros pinitos en el periodismo regional haciendo televisión de forma artesanal en un canal de la parabólica de Nobsa. 
 

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Para este nobsano, una Navidad sin pesebre no es Navidad. "Eso me enseñaron mis padres desde niño. Por eso decidí montar una cooperativa para conservar la tradición". ©Jhon Barros

Su coterráneo fue el encargado de inyectarle algunos conocimientos, ya que había hecho un técnico en comunicación social en Bogotá. “Él me dijo que tenía madera y que debía convertirme en periodista. Por muchos años seguí trabajando de forma empírica en medios comunitarios y emisoras de los pueblos cercanos a Nobsa, y cuando tenía más de 35 años decidí inscribirme en la universidad UNAD de Sogamoso".

Según este hombre de 57 años, que siempre ha vivido en Nobsa, municipio boyacense ubicado a más de cuatro horas de Bogotá, en su paso por la universidad se especializó en edición digital. "Hasta dicté diplomados de medios audiovisuales. Pero en las regiones no pagan muy bien ese tipo de contenidos. Ganaba más bien poco, y el esfuerzo era demasiado grande”.
 

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Nobsa es uno de los municipios de Boyacá más visitados por turistas en época navideña. Los pesebres grandes y con movimiento de Carlos Bernal son uno de sus atractivos. ©Jhon Barros

Sueño infantil

Aunque Carlos asegura que el periodismo corría por sus venas, en especial el televisivo, su corazón se sentía incompleto. Un instinto le decía que la comunicación social no marcaría su destino, sino que su futuro estaba en pulir ese talento que le enseñaron sus padres desde pequeño cuando hacía pesebres en barro

“Pero no quería dedicarme a hacer pesebres normales, es decir pequeños para las casas. Yo ya había estudiado un curso en el SENA sobre máquinas y herramientas, que me permitió aprender nuevas cosas para hacer casas grandes y figuras religiosas con movimiento propio. Pero mi talento para diseñar y crear pesebres es algo natural que nació en la niñez, impulsado por el amor de mamá, a quien le debo más allá de la vida”.

En el año 2000, este nobsano padre de dos hijas, decidió abandonar del todo su carrera como periodista para elaborar pesebres a gran escala y en grandes proporciones de terreno, empezando por el parque central de su pueblo.
 

«Ya había estudiado un curso en el SENA sobre máquinas y herramientas, que me permitió aprender nuevas cosas para hacer casas grandes y figuras religiosas con movimiento propio» 

Carlos Bernal, creador de los pesebres en movimiento en Nobsa (Boyacá)
 

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En un taller ubicado cerca a su casa, Carlos y nueve amigos crean los pesebres grandes y con movimiento. También hacen réplicas de monumentos históricos como el Puente de Boyacá. ©Jhon Barros

“En esta época estaba de alcalde Juan Carlos Granados, hoy contralor de Bogotá. Con varios amigos le dijimos que queríamos construir un pesebre grande y con movimiento en el parque. Le sonó la idea y nos dió el dinero para comprar los materiales. Yo me encargué del diseño: quería hacer una réplica similar a los pesebres que hacíamos con mis padres en la casa, es decir totalmente apegado al que describe la novena de aguinaldos. Cuando la comunidad se enteró de la obra, decidió ayudar”, asegura Carlos.

Cerca de 20 metros cuadrados del parque principal fueron destinados para la instalación del primer pesebre de gran tamaño elaborado por este periodista con alma de artesano. Las figuras humanas eran de aproximadamente 30 centímetros de alto, todas con movimiento, mientras que las casas, árboles, iglesias y la gruta donde nace el Niño Dios superaban el metro de altura. Para la obra utilizaron materiales como cartón, madera, icopor, pinturas, balsos, alambres y pequeños motores para mover los brazos y cabezas de los protagonistas.

“Como tuvimos una buena acogida en el municipio, la alcaldía decidió hacernos un contrato cada año para la elaboración del pesebre. Con los cinco amigos que iniciamos el negocio fundamos una corporación llamada ‘Nobsa se vuelve pesebre’, en la cual estuve hasta el año 2011, es decir 11 años adornando nuestro parque con la tradición decembrina más antigua y hermosa que existe”, anota el artesano.
 

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Las figuras de los pesebres de Carlos son de aproximadamente 30 centímetros de alto. La obra también tiene grandes casas, iglesias y árboles. ©Jhon Barros

«En 2012 me volví a arriesgar y fundé la Corporación Arte, Cultura y Pesebres de Colombia, la cual tenía como objetivo conquistar otros territorios del país con las réplicas en gran tamaño del pesebre de Belén»

Creador de pesebres móviles y a gran escala en Nobsa. 
 

Rompiendo fronteras

Carlos no se conformaba con que sus coterráneos conocieran sus habilidades y diseños de gran tamaño, al igual que los centenares de turistas que llegan al pueblo a finales de año para deleitarse con las luces, pesebres, arepas boyacenses y génovas, además de comprar una que otra ruana de lana. Lo que realmente quería era mostrar su talento en otras partes de Colombia. 

“Por eso decidí salirme de la primera corporativa. Los socios no compartían mi visión de expandir el negocio. En 2012, con otros nueve amigos, me volví a arriesgar y fundé la Corporación Arte, Cultura y Pesebres de Colombia, la cual tenía como objetivo conquistar otros territorios del país con las réplicas en gran tamaño del pesebre de Belén, afirma el boyacense. 

Ese año, el antiguo periodista tocó varias puertas en algunos municipios de Boyacá y Meta. Llegó con una propuesta conformada por varios videos e imágenes de sus antiguas creaciones, además de un portafolio con algunos registros en medios de comunicación regionales.
 

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Esta escena de la Virgen María y San José buscando refugio por Belén, es una de las favoritas de Carlos Bernal. ©Jhon Barros


Carlos Bernal ha liderado la construcción de más de 20 pesebres de gran tamaño en municipios como Nobsa, Iza, Mongüa, Gachancipá, Tunja y Villavicencio.
 

“Para eso me apoyé en el conocimiento que tenía como comunicador, lo que me ayudó a crear propuestas claras y contenidos visuales para promocionar el negocio. En 2012 logré contratos de pesebres a gran escala con a la gobernación del Meta y las alcaldías de Iza y Mongüa, municipios de Boyacá”, afirma Carlos.

La Cooperativa Multiactiva de Trabajadores y Pensionados de Holcim (COMTRAPECIM) le arrendó varios espacios de sus instalaciones para que montara un taller donde pudiera elaborar cada una de las piezas del pesebre. Allí trabaja junto a otros nueve amigos del pueblo, todos de diferentes carreras universitarias, quienes decidieron apoyarlo en su nuevo sueño.

“Allí diseño los pesebres, hacemos las figuras en barro, cosemos los vestidos y construimos con icopor las viviendas e iglesias antiguas de más de un metro de altura. Cada personaje tiene un pequeño motor bajo la vestidura, el cual le permite mover las manos y la cabeza”.

Desde que emprendió su proyecto navideño, Carlos ha liderado la construcción de más de 20 pesebres de gran tamaño que han deleitado a los habitantes y turistas de municipios como Nobsa, Iza, Mongüa, Gachancipá, Tunja y Villavicencio. Para cada obra, los miembros de la corporación destinan en promedio cuatro meses, es decir que empiezan la elaboración hacia el mes de agosto, mientras que para el montaje contratan a jóvenes y artesanos del pueblo.
 

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Iglesias con más de un metro de altura y elaboradas en icopor, también hacen parte de los pesebres a gran escala de este nobsano. ©Jhon Barros

Más que pesebres

Como los pesebres solo hacen parte de la época decembrina, este boyacense decidió ampliar el portafolio de servicios de su nueva corporación. “Decidimos realizar montajes de otras temáticas, como ciertos monumentos históricos o fechas especiales. Hemos realizado réplicas gigantes del Puente de Boyacá y el monumento de los Lanceros del Pantano de Vargas, los cuales presentamos en Corferias”.

Para estos trabajos, los nueve miembros de la corporación hacen una profunda investigación histórica, con el fin de establecer cómo eran las personas en ciertas épocas, dónde vivían, la forma de las casas y las principales características físicas. “Luego yo me encargo de hacer el diseño, el cual muchas veces lo vuelvo maqueta. Si lo aprueban destinamos largos meses en el taller para hacer cada una de las piezas”. 

Según Carlos, el éxito de su negocio radica en estar pendiente de cada detalle. “Los rostros de las personas tienen que estar perfectos, al igual que los vestidos. Si alguna figura presenta una imperfección, no hace parte de la obra final. Lo mismo pasa con los árboles grandes que hacemos, los cuales parecen reales y con las ramas cubiertas de musgo. Pero se trata de una técnica basada en aserrín, colbón y pintura”.
 

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Para Carlos Bernal, la clave del éxito está en fijarse en los detalles de cada figura. "Tienen que lucir perfectas", dice. ©Jhon Barros

Este año, la Alcaldía de Nobsa contrató a Carlos para que hiciera tanto el tradicional pesebre en el parque como la construcción de la ruta libertadora de Simón Bolívar en Colombia, en especial los sucesos que ocurrieron en Boyacá.

“Desde agosto arrancamos con la investigación para hacer la ruta libertadora del Bicentenario, que incluye sitios como su inicio en el municipio de Paya, el páramo de Pisba y las batallas del Pantano de Vargas y el Puente de Boyacá. También haremos una réplica de cinco metros del monumento de los Lanceros. Todos los personajes humanos tendrán movimiento, al igual que las figuras del tradicional pesebre, que aún no sabemos si estará ubicado dentro de la iglesia o en el parque”.

En las obras de este artesano no tienen cabida los Papá Noeles, trenes extranjeros, nieve u otros elementos navideños que han ido conquistando el corazón de los colombianos. “El ideal es hacer una fiel representación de Belén. Por eso los modismos gringos y los elementos verdes con rojo no hacen parte de la creación. Utilizamos muchas telas para los vestidos, aserrín para los follajes de los árboles y varios tornillos de distintas dimensiones”.
 

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Este diciembre, el parque principal de Nobsa no solo contará con un pesebre de gran tamaño. Carlos y sus amigos elaboran réplicas de la ruta libertadora y el monumento a los Lanceros. ©Jhon Barros

Para Carlos Bernal, la tradición del pesebre está en vía de extinción. «Lo más preocupante es que ya somos pocos los que seguimos armando los pesebres en familia. A los jóvenes no les gusta»
 

Una juventud poco navideña

Carlos mira con nostalgia sus años de niñez en Nobsa, cuando todos sus amigos, primos y hermanos esperaban con ansias la llegada de la Navidad. Pero no lo hacían por destapar los regalos el 25 de diciembre a las 12 de la noche o escuchar el ruido de la pólvora que estallaba en el cielo.

“Lo que más nos motivaba era hacer los pesebres, rezar las novenas y compartir en familia, cosas que nos inculcaron desde niños. Gracias a esas enseñanzas es que hoy en día tengo una empresa dedicada a evitar que la tradición se esfume como las luces de los voladores. Como en mi época no había internet ni celulares, hacíamos uso de la imaginación para crear los pesebres. Nuestra creatividad no tenía límites”.

Hoy en día, con el mundo digital gobernando todo el planeta, la Navidad, en especial los pesebres, ha sufrido un duro golpe. Para Carlos, esa tradición está en vía de extinción. “Como todo ya está en la red, la creatividad pasó a un segundo plano. Pero lo más preocupante es que ya somos pocos los que seguimos armando los pesebres en familia. A los jóvenes no les gusta. Ahora lo que manda la parada son los árboles plateados y dorados, los adornos norteamericanos y las figuras que no tienen nada que ver con la llegada del Niño Dios a Belén”.
 

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Estos son algunos de los amigos de Carlos Bernal que hacen parte de la Corporación Arte, Cultura y Pesebres de Colombia. ©Jhon Barros

Aunque en Nobsa la mayoría de familias aún se reúne para hacer los pesebres y rezar la novena durante nueve días, en las grandes ciudades esta tradición muere lentamente. “Cuando voy a Bogotá en diciembre son contados los pesebres que encuentro. Adornan con nieve, renos y el viejito de vestido rojo, como si acá tuviéramos invierno. Pero el pesebre tradicional en barro no aparece por ningún lado”.

Carlos actualmente vive con su mamá en la misma casa donde aprendió a hacer pesebres. Cada vez que logra concretar un negocio, su progenitora lo mira con orgullo y le dice que su trabajo permite que la verdadera Navidad permanezca viva. 

“Mis hijas viven con mi ex esposa, así que yo decidí cuidar a mi mamá en su vejez, así como ella lo hizo conmigo y mis hermanos. A Flor Ángela Jiménez le debo todo mi talento como artista, ya que ella viene de una familia de pintores, músicos y artesanos. En la casa tenemos un pesebre pequeño dentro de una olla de barro, el cual hicimos juntos hace muchos años”.
 

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Carlos Bernal busca que sus pesebres recorran todo Colombia. ©Carlos Bernal

Cada vez que acaba una de sus obras, Carlos regresa en el tiempo y recuerda cuando leía la novena de aguinaldos amarillenta y antigua de su madre y ponía al Niño Dios sobre una cuna de paja. El día noveno es su favorito, ya que sus palabras describen parte del arte que sus pesebres gigantes exhiben.

La noche ha cerrado del todo en las campiñas de Belén. María y José han salido de la inhospitalaria población y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina. En aquella cueva hallaron un manso buey, dejado ahí probablemente por alguno de los caminantes. El Divino Niño, desconocido por sus criaturas, va a tener que acudir a los irracionales para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche de invierno. María está en adoración en medio de la gruta”, lee Carlos un aparte del día noveno.
 

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Mientras San José saca agua del pozo, la Virgen María bebe de una botella. Estas figuras elaboradas por Carlos tienen movimientos cortos y constantes. ©Jhon Barros

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