Desde Briceño salió un embajador internacional de la sustitución voluntaria.

noviembre 19 de 2018

En 2017, el país alcanzó 171 mil hectáreas de cultivos de coca, un lamentable record que encendió el debate y ubicó al gobierno entre la presión local, nacional e internacional acerca de cómo frenar el problema de las drogas. Sin embargo, aún falta mucho para que los clamores en las regiones más apartadas del país tengan efectos en las políticas antidrogas globales.

Desde Briceño salió un embajador internacional de la sustitución voluntaria.

| Jhon Jairo González habló de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos con expertos en política antidrogas de países como Irán, Afganistán, Rusia, Myanmar y Tailanda | Por: Yénifer Aristizábal


Por: Yenifer Aristizabal
YenAristizabal

Jhon Jairo González, ha viajado más lejos que cualquier briceñita para hablar de desarrollo alternativo y defender el proceso de erradicación y sustitución voluntaria que se adelanta en este municipio del norte de Antioquia.

Ha estado en Bolivia y Austria, en eventos donde defiende y explica todo lo que este municipio ha logrado en materia de sustitución voluntaria que lo tiene hoy muy cerca de estar 100% libre de coca. Su familia y otras 2 mil 700 han confiado su futuro a la esperanza de una implementación exitosa de los acuerdos de paz con las FARC y la Reforma Rural Integral que exige la realidad del país.

Sin embargo, lo que pasa en los territorios más lejanos de las cabeceras municipales no alcanza a reflejarse en los informes de los expertos internacionales de la lucha contra la droga y el delito. Por eso Jhon Jairo, en representación de la sociedad civil en un evento previo a reuniones del más alto nivel de las Naciones Unidas y de la Comisión de Estupefacientes (CND), aporta con su verdad al balance de lo que se ha logrado en los últimos diez años y la definición de la estrategia mundial sobre drogas para la próxima década, que busca eliminar o reducir considerable los cultivos de uso ilícito en el mundo.

“Representantes de países como Afganistán, Irán, Rusia, entre muchos otros, querían conocer detalles de una persona que ha vivido en medio del conflicto y el proceso para cambiar una vocación agrícola [el cultivo de coca] y por qué lo hicimos”, asegura González.

Durante 12 días en Viena, expuso en diferentes espacios formales e informales lo que desde su perspectiva ha significado para Colombia la sustitución voluntaria y los acuerdos de paz:


«Ellos lo que dicen es que difícilmente apoyan cualquier tipo de sustitución voluntaria. No se  le puede pagar a una persona que esté cometiendo un delito y cultivar coca es ilegal, lo que no entendían era que nosotros en la extrema pobreza teníamos que vivir de algo».


 

Jhon Jairo con Martin Jelsma,  politólogo coordinador del Programa Drogas y Democracia Transnational Institute. © CORTESÍA JHON JAIRO GONZÁLEZ


 

¿Cuál fue su discurso frente a los expertos de políticas antidrogas?

Lo que conté era que nosotros teníamos esa vocación agrícola, no porque hubiéramos querido sino porque nos tocaba. Desde muy pequeño veía que mi papá cultivaba caña en la vereda El Respaldo, en Briceño, pero llegó a un punto en que no pudo sostener la caña, incluso tuvimos que vender la finca, porque sacar la caña a lomo de mula hasta el pueblo donde no valía nada la panela, no era rentable. Le tocó sustituir la caña por la coca.

Primero nos tocó trabajar como raspachines y luego como cultivadores; pero eso se da no porque haya una oferta o una demanda sino porque, para nosotros, hay una extrema pobreza. Los gobiernos deberían llegar adelante para ayudar a reducirla y blindar a la comunidad ante cualquier cultivo de uso ilícito.

 

¿Cuáles fueron las percepciones de los expertos respecto al trabajo que se hace en Colombia frente al crecimiento de los cultivos ilícitos?

Para los expertos no tiene coherencia lo que estamos haciendo en Colombia. Lo que expliqué es que primero había que tumbar el mito de que Colombia estaba inundada de coca, esta se concentra en 4 o 5 departamentos (Antioquia, Putumayo, Norte de Santander y Cauca) y Tumaco, donde en un solo municipio puede haber coca que en Bolivia o en Perú (19.517 hectáreas). Si usted llega e interviene esos municipios con una política seria, concertada con los campesinos, con la tenencia de la tierra y una reforma agraria que los beneficie, estos  erradicarían. Muestra de ello es que nosotros erradicamos en dos meses después de firmarse el acuerdo.

La población de Briceño apoya 100% la sustitución voluntaria porque eso nos trajo una oportunidad de vida después de 30 años de cultivar coca y vivir en medio de la violencia. Por eso hemos intentado hablar con el presidente para hablarle del antes y del ahora del proceso. Nos tienen que dar la oportunidad para construir una paz estable y duradera.

 

Jhon Jairo al lado de expertos en política antidrogas de Myanmar y Tailandia. © CORTESÍA JHON JAIRO GONZÁLEZ


 

¿Cómo representante de la población civil y al margen de las dinámicas técnicas y diplomáticas de la lucha contra las drogas, cuáles fueron sus conclusiones frente a los que se discute en estos espacios?

Es muy complicado el tema para Colombia porque desde afuera lo presionan mucho. Más de 170 mil hectáreas de coca, dicen que somos los culpables del superconsumo que hay en el mundo y que lo único que funciona es la erradicación forzosa. Sin embargo, les dije que no nos podían dar con el garrote sin darnos primero una solución. Si usted me llega con la sustitución, con la erradicación forzosa, siempre voy a volver a sembrar porque no me está dando ninguna oportunidad. Yo tengo que producir para mi familia y si usted me erradica o me fumiga, yo siembro una y otra vez.

En cuanto a la fumigación aérea les conté que esta nos quemó cultivos de ‘pan coger’ y había contaminado el agua.

Jhon Jairo González junto al representante experto en política antidrogas de Nigeria. © CORTESÍA JHON JAIRO GONZÁLEZ

 


 «Si a la lucha antidroga en Colombia se le ha invertido millones de dólares y con eso no se había logrado nada, ahora que por primera vez hay un acuerdo con las comunidades, y está funcionando, entonces ¿por qué no la apoyan? La participación de la población civil en medio de expertos antidrogas es muy importante porque contamos cosas que no se detallan en los informes. La realidad que se maneja en los territorios en muy diferente a lo que se dice en los informes».
  


 

 

Si no se da el diálogo concertado con la gente, es muy difícil que el proyecto tenga doliente. La diferencia entre la socialización de un proyecto y una concertación, es que lo segundo no le informa a la gente lo que se hará, sino que elaborará el proyecto con los beneficiarios. Informar y concertar son dos cosas muy diferentes. En lo segundo hay un empoderamiento de la gente y no estará usted solo, desde el escritorio, intentando que las cosas le salgan bien. Tendrá un montón  de aliados empujando el proyecto.

 

¿Cuál es la ventaja de estar en estos escenarios, que se conozca la experiencia en Colombia y conocer algunas de otros países?

Podemos adquirir metodologías para asociarnos y que se puedan implementar los proyectos productivos. Eso mismo lo podemos replicar para la tenencia de la tierra. El 70% de los coqueros de Briceño no tenemos la tenencia de la tierra y para ser autosostenible en el campo es indispensable que el campesino sea propietario.

Hace dos años para nosotros erradicar era imposible, sin la voluntad de la guerrilla no hubiéramos podido imaginarnos hoy cultivando otro tipo de producto. Que un campesino por iniciativa propia hubiera erradicado para sembrar otra cosa, estaba loco. ¿Erradicar?, ¿Sembrar con qué dinero?, ¿A quién le venderá lo que siembre? ¿Por dónde lo va a sacar? Cuando nos dicen que habrá infraestructura, tenencia de tierras y proyectos productivos, vimos que era posible. El que quisiera sembrar coca, ya era porque quería. Por eso tenemos compromiso 100% con el proyecto siempre y cuando se cumplan los compromisos acordados con la comunidad y haya celeridad en el proceso.

La erradicación voluntaria no cabe dentro de las políticas antidrogas pero sí es un tema que hay que entrar a analizar. Poco a poco, en algunos sectores, ha ganado espacio pero aún no se hace fuerza por esta alternativa, pero es importante que sepan que sí funciona, nos deben apoyar, pero no solo pedimos dinero, también apoyo social, psicológico y presencia institucional.


POR: Yénifer Aristizábal | Editora regional
@YenAristizabal


 

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos




¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.