Desminar el sur del Meta: entre la incertidumbre y la esperanza

febrero 25 de 2019

Aunque el avance del desminado ha permitido el retorno de los campesinos a sus hogares, en el último año las organizaciones que adelantan esta tarea no han podido trabajar tranquilas por la presencia de grupos armados. .

Desminar el sur del Meta: entre la incertidumbre y la esperanza

| La situación de seguridad llevó a Descontamina Colombia a ordenar la suspensión del desminado en Vista Hermosa | Por: Cortesía Descontamina Colombia


Por: SEMANA RURAL
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El departamento del Meta ocupa el primer lugar de un listado que sus habitantes nunca habrían querido liderar: el de los más contaminados por minas antipersona.

Antes de que empezara el desminado humanitario en 2016, en 25 de sus 29 municipios había presencia de estos artefactos. Los habitantes del sur del departamento han sido los más afectados por este enemigo oculto, especialmente en el municipio de Vista Hermosa que, con 368 víctimas, ocupa el primer puesto a nivel nacional.

El desminado en el Meta no solo ha salvado vidas, sino que se ha convertido en “una motivación para que los propietarios que tuvieron que salir por la violencia puedan volver a sus territorios”, como asegura la secretaria de Gobierno de Mesetas, Janeth Herrera.

Sin embargo, esta labor ha tenido serios tropiezos en los últimos meses por cuenta de los grupos armados que aparecieron luego de la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno y las Farc. Según la Fundación Ideas para la Paz, en esta zona hacen presencia las disidencias lideradas por Gentil Duarte y Euclides Mora, “reconocidos comandantes con amplia experiencia en lo político y lo militar”.

 


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The Halo Trust tuvo que salir del municipio de Uribe luego de que disidencias de las Farc les quemaran un vehículo. © DANIEL REINA ROMERO | SEMANA.


 

Primer reto: la seguridad
 

En abril de 2018, hombres armados retuvieron en Vista Hermosa una camioneta de la Campaña Colombiana Contra Minas, uno de los operadores que trabaja en el desminado de la zona, según reveló el coordinador de esta entidad en el departamento, John Cagua.

Desde octubre, Descontamina ordenó suspender por completo la operación en la zona rural de Vista Hermosa. “Solo hay un operador desminando cerca del casco urbano, los otros están haciendo actividades de prevención y levantamiento de información con las comunidades”

En julio, las amenazas fueron para trabajadores de la ONG británica The Halo Trust, a quienes hombres armados les quemaron un vehículo en Uribe, hecho que los obligó a suspender el trabajo en la zona. Lo mismo les ocurrió en Mesetas a operadores de la Ayuda Popular Noruega.

El director de The Halo Trust en Colombia, Ash Boddy, le contó a SEMANA RURAL que para los operadores de desminado es indispensable tener el consentimiento y el apoyo de las comunidades, pues son quienes conocen el territorio y las directamente benefiadas de este trabajo. Pero las amenazas y ataques ponen en riesgo las labores y de paso a la población.

Mientras la seguridad regresa a la zona, algunos operadores de desminado afirman que dedican sus esfuerzos a una tarea que consideran igual de importante a la desactivación de las minas: la prevención. Con mensajes como ‘No recojas lo que no se te ha perdido’  planean seguir educando a la comunidad y salvando vidas.

 

Los operadores de desminado se dedican a labores de prevención y pedagogía con las comunidades mientras la situación de seguridad les permite volver. © CORTESÍA DESCONTAMINA COLOMBIA.


«Si no hay condiciones para poder evacuar al personal en caso de un accidente, no se puede trabajar».

Descontamina Colombia 

 

Segundo reto: la confianza


Ganar la confianza de las comunidades tampoco ha sido fácil para los operadores de desminado en esta zona. Este es el primer reto que mencionan los voceros de todas las organizaciones consultados por SEMANA RURALEncontramos comunidades que fueron abandonadas por el Estado y nos veían con desconfianza. Ha sido difícil hacerles entender que somos organizaciones humanitarias y no tenemos nada que ver con el gobierno. Esa siempre ha sido una piedra en el zapato en nuestras intervenciones”, explica Yeisson Zuluaga, vocero de la Ayuda Popular Noruega en Meta.

Las razones detrás de esa desconfianza también pueden estar relacionadas con una serie de expectativas incumplidas por parte de los operadores. Luz Dary Pineda, una habitante de Vista Hermosa y quien ha estado de los dos lados –pues es víctima de una mina y ha trabajado como voluntaria con organizaciones de desminado– explica una de ellas: “Pensábamos que iban a entrar a todas las veredas, pero no, solo limpian los terrenos donde la gente informa que hay minas. Puede haber veredas minadas y, si nadie informa, se quedan sin desminar”.

Otra de las decepciones de la comunidad del sur del Meta, explica Luz Dary, consiste en que imaginaban un mayor compromiso por parte de los excombatientes de las Farc: “Esperábamos que entregaran los sitios minados y que ellos mismos avisaran dónde las habían sembrado, pero eso no ha ocurrido”.

A esta desconfianza por parte de las comunidades se suman los temores de una nueva ola de resiembra de minas liderada por las disidencias.
 


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En 25 de los 29 municipios de Meta había presencia de minas cuando empezaron las labores de despeje, en 2016. © CORTESÍA DESCONTAMINA COLOMBIA.


 

Panorama nacional

Desde que empezó el desminado humanitario en Colombia, 322 municipios han sido despejados y otros 134 siguen en proceso. Aunque el número de víctimas por minas antipersona venía disminuyendo desde 2016, en 2018 la cifra aumentó en un 300 por ciento, según el Monitor de Minas: 180 personas, entre civiles y militares, murieron o resultaron heridas por estos artefactos.

Desde Descontamina Colombia manejan varias hipótesis para explicar este aumento. En el caso de las víctimas civiles, podría deberse a que “grupos armados, entre ellos el ELN, siguen usando estos artefactos como prácticas de guerra” en zonas por donde transitan campesinos. 

A esto se suma el retorno como otra posible causa: los habitantes de zonas donde hubo conflicto están regresando a sus veredas “porque hay una percepción de seguridad, sin tener en cuenta que podrían estar entrando a zonas minadas”.

Por otro lado, explica que las víctimas de la Fuerza Pública han sido en su mayoría erradicadores de cultivos ilícitos, pues los narcotraficantes estarían sembrando minas para proteger sus terrenos.

 

Nota: en una primera versión de este artículo se afirmó que la ONG británica The Halo Trust mantenía contactos con grupos armados ilegales en el sur del Meta con la intensión de pedir acceso a las áreas de desminado. Esta información no es cierta. The Halo Trust no tiene diálogos con grupos armados ilegales de esa región ni en otras regiones en donde adelanta labores. 
 


Este artículo se público en la edición 21 del periódico SEMANA RURAL, que circula en ocho municipios del país. 


 

Con reportería de Israle Jiménez, colaborador en Mesetas.
 

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