marzo 01 de 2021

Editorial: Una tregua por la verdad

Por: SEMANA RURAL

En las últimas semanas, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se pronunció sobre dos de los casos más polémicos y lamentables que adelanta este tribunal: el secuestro que ejercieron de manera sistemática las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y las ejecuciones extrajudiciales -más conocidas como falsos positivos- en que incurrieron las Fuerzas Militares del Estado colombiano para inflar las cifras de guerrilleros muertos en combate con el asesinato de civiles inocentes.
 

Estas dos conductas son quizás las más oscuras del conflicto armado colombiano y demuestran el nivel de degradación al que llevó la guerra. Precisamente por eso son sujeto de polémica, de dolor y lamentablemente, en muchas ocasiones, de falta de reconocimiento por parte de los responsables, quienes insisten en disminuir la magnitud de lo ocurrido o disfrazarla con eufemismos.
 

Sobre el caso de las Farc, la Sala de Reconocimiento de la JEP les atribuyó responsabilidades a los máximos líderes de la guerrilla por el secuestro masivo de más de 20.000 personas y por el trato inhumano al que las sometieron durante su cautiverio. Por eso les imputó cargos por delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra.
 

Sobre el caso de las Fuerzas Militares, por ahora el tribunal publicó un documento donde especifica la información que ha recolectado sobre los falsos positivos y explica cómo abordará la investigación en adelante. Allí mencionó que, con el contraste de diferentes fuentes de información, ha determinado que en el periodo de 2002 a 2008, lapso en el que se intensificó la ocurrencia de este delito, se presentaron 6.402 ejecuciones extrajudiciales en el país.
 

Ambas decisiones del tribunal causaron en un primer momento que tanto algunos líderes de las Farc como miembros del Ejército, e incluso el mismo expresidente Álvaro Uribe, quien fungía como máximo jefe de las Fuerzas Militares durante el periodo en cuestión, reaccionaran de manera aireada e intentaran deslegitimar las acusaciones.
 

Nadie podría partir de la idea de que las decisiones de la JEP son irrefutables e inapelables. Sus decisiones, como las de cualquier juez, son sujeto de cuestionamiento y corrección. Pero lo que no es posible continuar haciendo, como ha ocurrido por más de 50 años de este sangriento conflicto, es intentar ocultar la verdad.
 

Esa es precisamente la razón de la existencia de la JEP; que a través de penas alternativas logre lo que la justicia ordinaria no pudo durante tantos años: develar a ciencia cierta lo que ocurrió en la guerra, por más doloroso que sea, y buscar que en el reconocimiento y arrepentimiento de los responsables se siembre la semilla de la reconciliación y de la no repetición. Lo más importante de esta justicia transicional es que las víctimas y Colombia conozcan la verdad para sanar y para evitar repetir la espiral de violencia.
 

Por eso, sin dejar de hacer veeduría y control al funcionamiento y las decisiones de la JEP, lo que los máximos responsables del conflicto deben hacer hoy es una tregua por la verdad. Y el tribunal, que deberá ejercer su función con la máxima rigurosidad que un asunto tan delicado como estos amerita, debe ser respaldado por los colombianos y por sus dirigentes, incluido el presidente Iván Duque y su gobierno, que en múltiples ocasiones con sus acciones u omisiones ha minado la confianza en esta institución.
 

Será doloroso reconocer la verdad de los crímenes. Es la naturaleza humana. Pero del dolor podrá surgir la fuerza potente que le permita a este país salir adelante, así como lo han hecho millones de víctimas que de su sufrimiento han sabido recomponerse para construir, desde el amor y el perdón, una mejor sociedad. Por el país, hagamos una tregua por la verdad.

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.