¿Es difícil ingresar a la ‘U’ para los jóvenes rurales del Meta?

diciembre 28 de 2017

Muchos de los estudiantes de las escuelas del campo quedan varados porque en sus pueblos faltan opciones en educación superior. A esto se suman los pocos recursos económicos que tienen para pagar el semestre..

¿Es difícil ingresar a la ‘U’ para los jóvenes rurales del Meta?

| La tasa de cobertura de educación superior en el departamento para 2016 fue de 37,4 %, cifra inferior a la media nacional (51,5 %). | Por: José Puentes Ramos - SEMANA RURAL


Por: SEMANA RURAL
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Sebastián Ramírez, de 17 años, y Cindy Barrera, de 16, terminaron el colegio en 2017. Él vive en El Dorado y ella en Vista Hermosa, dos municipios del Meta que fueron afectados por el conflicto armado. Tras graduarse, quieren seguir estudiando: Sebastián está interesado en la Ingeniería Civil, mientras que a Cindy le gustaría convertirse en actriz o diseñadora de modas.

Ambos jóvenes tendrán que viajar hacia Villavicencio, Bogotá u otra ciudad para estudiar las carreras que desean. En sus pueblos no hay universidades ni institutos que ofrezcan ingenierías o programas académicos en artes. “Hay un técnico en Manejo Ambiental, pero lo debo hacer porque es requisito para graduarme, no porque me guste”, dice Sebastián.

La falta de oportunidades para ingresar a la educación superior en las zonas rurales es un problema al que se enfrentan los campesinos del Meta, especialmente en las zonas de posconflicto. El Dorado y cuatro veredas de Vista Hermosa (Albania, Puerto Lucas, Buenos Aires y Palestina) fueron reconocidas como sujeto de reparación colectiva debido al desplazamiento forzado y a otras violaciones a las que fueron víctimas la población.

 

smiley | Jóvenes de El Dorado y Vista Hermosa consultan con un asesor de la Universidad del los Llanos los requisitos para inscribirse en una carrera. / Foto: José Puentes Ramos.

 

La mayoría de universidades del departamento tienen su sede en Villavicencio y son pocos los convenios con los colegios municipales. En El Dorado, por ejemplo, docentes de la Universidad de los Llanos —Unillanos— dictaban clases de Administración y Salud Ocupacional. Sin embargo, la alianza se terminó y los estudiantes quedaron sin acabar sus carreras cuando faltaban pocos semestres.


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“El SENA va al pueblo y ofrece programas técnicos, pero tomarlos significa que los estudiantes deben desplazarse hasta sus centros, que quedan en otras zonas como Granada”, asegura Pedro Antonio Bernal Dueñas, profesor y coordinador de la Institución Educativa El Dorado. Llegar a Villavicencio desde este punto de la región del Ariari tarda una hora y 40 minutos en carretera.

 

smiley | El semestre de una ingeniería en dos universidades del Meta cuesta más de $ 1.900.000 pesos, dinero que las familas de los jóvenes rurales no tienen. / Foto: José Puentes Ramos.

 

 SON POCOS LOS QUE ESTUDIAN 

 

Otro factor en contra de los jóvenes del campo son los recursos económicos. Muchos provienen de familias desplazadas por la violencia o donde los padres trabajan como jornaleros. Irse a estudiar a una ciudad implica gastos de vivienda, alimentación, transporte, material de estudio, entre otros. Y si se inscriben en una universidad privada, los costos aumentan. El semestre de una ingeniería en dos instituciones del Meta cuesta más de $1.900.000 pesos, dinero que, por lo general, no tienen.

De acuerdo con el Ministerio de Educación, la tasa de cobertura de educación superior en el departamento para 2016 fue de 37,4 por ciento, cifra inferior a la media nacional, que se situó en 51,5 por ciento. Para ese mismo año, 33.765 estudiantes estaban matriculados en universidades e instituciones del Meta —13.662 en pública y 20.103 en privada—. De ese número, 25.577 cursaban un pregrado y 7.070 estudiaban programas técnicos profesionales y tecnológicos. Los demás adelantaban un posgrado (especialización o maestría).

 

 ESTUDIANTES MATRICULADOS EN EDUCACIÓN SUPERIOR DE ZONA URBANA VS. DE ZONA RURAL 

Datos: Ministerio de Educación Nacional.

Sin embargo, los jóvenes de las zonas rurales tuvieron poca presencia en esa estadística. 3.349 provienen de los municipios Acacias, Castilla La Nueva, Cumaral, Granada y La Macarena, San Juan de Arama y San Martín. Es decir, en siete de los 26 pueblos de este departamento hay estudiantes universitarios.

“La construcción de paz implica romper con la brecha que hay entre el sector rural y el centro. Ahí están la implementación de los acuerdos de paz con la Farc, la reactivación del campo y el acceso a la educación, que ha sido limitado por el conflicto armado”, señala Pär Westling, Jefe de la Oficina de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Villavicencio, desde donde cubren los departamentos de Meta y Guaviare.

 

 CREAR UN PROYECTO DE VIDA 

 

Precisamente, Acnur acompaña a los jóvenes del Meta para que conozcan las opciones en educación superior en la región, pues en sus municipios no es fácil informarse sobre los programas que ofrecen las instituciones, las modalidades de estudio o las oportunidades de acceder a un crédito.

 

smiley | Jóvenes de El Dorado y Vista Hermosa participando en un taller de Acnur sobre paz y educación. / Foto: José Puentes Ramos.

 

“Lo que hacemos es acercarlos a las universidades, al SENA y a los programas de la Gobernación, para que conozcan toda la oferta educativa. Pero previamente se hace un proceso de construcción de proyecto de vida”, comenta Westling. La corporación Vínculos trabaja junto a Acnur en la orientación vocacional de cada joven. Se crea un perfil del joven: qué quiere estudiar, con cuáles recursos económicos cuenta, cómo puede ser su futuro a corto y mediano plazo. Esto lo reforzamos con formación en liderazgo, prevención de violencia y temas de género”, explica Diana Paola Viveros, consultora de la corporación.

Además de acercar la educación superior a las zonas rurales, la labor de Acnur y Vínculos es también prevenir que los jóvenes se unan a grupos armados o actividades ilícitas por la falta de oportunidades en sus pueblos.La reactivación del campo tardará; tomará años. Para entonces, la idea es tener muchachos formados”, indica el Jefe de Oficina de Acnur.


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A este propósito se suma el reto de que las nuevas generaciones de campesinos no abandonen su territorio y que también puedan ser médicos, abogados, ingenieros o artistas en sus propias poblaciones.

Así como Sebastián y Cindy, otros estudiantes rurales quieren salir de los pueblos e inscribirse en programas que poco o nada tienen que ver con el campo. En El Dorado sienten preocupación por el desarraigo de los chicos con el municipio y las labores del campo. Pero hemos visto que en la planeación de los territorios no está la perspectiva de los jóvenes. La idea es impulsar iniciativas para que se vuelvan a interesar por sus tierras”, dice María Alejandra Tapasco, consultora de la corporación Vínculos.

Pero no solo es con más opciones educativas que se retiene a los jóvenes rurales. Westling cree que en Colombia se debe acabar con el estigma hacia los oficios como jornalear o dedicarse a la agricultura.Hay que subir la reputación de las labores del campo. La reactivación del sector debe incluir esto”.

 


 

Las giras universitarias

Desde hace 4 años, Acnur lleva a estudiantes rurales que cursan grado 11 a las universidades de la región para que conozcan los programas académicos que ofrecen las instituciones públicas y privadas. Los jóvenes también reciben información sobre créditos educativos, becas y oportunidades que da la Gobernación. Esta gira ya va en la octava edición.

Además, esta agencia de las Naciones Unidas también apoya la formulación e implementación del Plan Integral de Reparación Colectiva en El Dorado y Vista Hermosa a través de varias líneas de trabajo. Una de ellas es el acompañamiento a los jóvenes en su proceso de construcción de proyectos de vida y orientación vocacional, con el fin de que a largo plazo puedan aportar al desarrollo de su municipio.


 ¿CON QUÉ SUEÑAN LOS JÓVENES RURALES? 

 

smiley | José Puentes Ramos.

Karina Andrea Ruiz, 16 años (Vista Hermosa).

Estudia Enfermería en Unillanos.

“Mi sueño era estudiar Medicina, pero esa carrera es muy cara. El semestre en una universidad privada costaba 6 millones de pesos. Mi familia es de bajos ingresos y la plata que llega se usa para pagar los gastos de la casa. ¿Cómo iba a costear esos estudios? Ahora estoy en Enfermería, en una institución pública, y luego quiero empezar Medicina”.


 

smiley | José Puentes Ramos.

Sebastián Sánchez Ramírez, 17 años (El Dorado).

Quiere estudiar Ingeniería Civil.

“Mi deseo es seguir estudiando para ayudarles a mis papás. Me interesa la Ingeniería Civil porque mi papá ha trabajado en construcción y le he aprendido. Miré en la Unillanos, pero no hay la carrera. Estoy a la espera de los resultados en el examen de admisión de la Universidad Nacional para irme a Bogotá”.


 

smiley | José Puentes Ramos.

Cindy Lorena Barrera, 16 años (Vista Hermosa).

Quiere estudiar Actuación o Diseño de Modas.

“Me gustaría estudiar actuación, pero no puedo por falta de dinero. Aunque también me interesa el diseño de modas. Vine a la gira universitaria a ver cuál universidad me ayuda. De lo contrario, tendré que irme a la ciudad. En el campo no hay posibilidades de estudiar lo que me gusta. Hay que dejar tanto arraigo a la región y cumplir los sueños”.


 

smiley | José Puentes Ramos.

Brayan Alexander Vargas, 20 años (Vista Hermosa).

Quiere estudiar Administración de Empresas.

“Yo deseo ser independiente. Por eso quiero estudiar Administración y ser empresario. Mi plan era hacer una tecnología en el SENA y luego homologar. Ya terminé el programa tecnológico, pero la universidad está cara. Una opción es pedir crédito en el Icetex. Mientras, trabajo vendiendo planes de telefonía celular”.


 

 CON REPORTERÍA DE:  José Puentes Ramos, editor Meta y Caquetá de SEMANA RURAL (@josedapuentes).


- Este artículo contó con el apoyo de la oficina de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Colombia - 

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.