El acuaparque que naufragó en Buenaventura

octubre 15 de 2018

A pesar de que la Alcaldía giró hace un tiempo millonarios recursos para la obra de recreación, esta nunca se concluyó. Contraloría y Fiscalía investigan. El lote se ha convertido en un peligro para la comunidad. .

El acuaparque que naufragó en Buenaventura

| Donde hoy se encuentra un lodazal con maleza se suponía que quedarían los juegos infantiles, pero el sitio se convirtió en un peligro para la comunidad. | Por: César García


Por: Gersaín Díaz
@GersainDiaz

Todos los elefantes de esta especie terminan haciéndose famosos entre sus respectivas comunidades, por lo escandaloso y absurdo del despilfarro que representan. Ese es el caso del acuaparque recreacional del barrio Panamericano, en Buenaventura, en cuyas ruinas están embolatados casi 4 mil millones de pesos. El hecho ha sido motivo de reiteradas quejas entre la comunidad y ampliamente cubierto por medios de comunicación. Sin embargo, pasados más de cinco años, la obra que tiene una larga historia está inconclusa y los recursos embolatados. 

El proyecto  que se proponía la recuperación de una de  las pocas opciones para la recreación de la infancia en una ciudad que carece de  parques y espacios públicos ha sido, por el contrario, la causa de que varios funcionarios de alto rango hayan ido a parar a la cárcel o hayan pasado por ella, incluido el exalcalde Bartolo Valencia Ramos, quien por la misma causa pasó en el mes de julio de la prisión, a la pena privativa de casa por cárcel, y sigue vinculado a la investigación por  irregularidades en la contratación de la obra.

El acuaparque fue bautizado como elefante blanco desde 2015, cuando investigaciones de la Contraloría encontraron varias irregularidades en la contratación, y así fue ratificado posteriormente, cuando en febrero de 2017 el fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez, con su programa Bolsillos  de Cristal, puso el radar en Buenaventura. 

Las obras que se habían adelantado se han deteriorado por el abandono. © CÉSAR GARCÍA


 


Cifras demoledoras

La alcaldía de Bartolo Valencia Ramos alcanzó a cancelar el 94 % de la obra, equivalentes a $3.413 millones, pero de esa suma solo se invirtieron en la obra 207 millones y ahora todos en Buenaventura se preguntan dónde estarán los $3.206 millones de pesos faltantes. Otra grave irregularidad, según indicaron los organismos de vigilancia, fue el anticipo del 50 % del valor de la obra sin haber contratado la interventoría de la misma. El último plazo para entregar la obra era el 30 de junio de 2016. Para hacer más grande el daño, el abandono y la humedad se tragaron las obras que quedaron a mitad de camino. De los escasos tramos construidos, hoy poco sirve: las piscinas y estructuras para juegos infantiles lucen en completo abandono; mientras que el lote, que está abierto al público, es factor de riesgo e inseguridad, pues es usado para arrojar desechos, animales muertos y hacer necesidades humanas. 

El hecho más reciente que determina el futuro de esta obra inconclusa se originó a principios del mes de julio, cuando el contratista Fredy Mosquera Angulo, al ser dejado en libertad condicional, tras presentarse ante la Fiscalía, asumió el compromiso de recuperar y entregar los recursos para retomar la obra, haciendo uso de las pólizas que tiene el contrato.

Desde la Oficina Asesora de Planeación de Buenaventura, el jefe en comisión, Víctor Manuel Castro Rincón, reconoce que los recursos anunciados por el contratista dependen de un largo proceso para hacer efectivo el seguro de la póliza, trámite sobre el cual la Administración Distrital no tiene control.

 

Los contratos y los procesos judiciales han retrasado las posibilidades de que se retome la obra. © CÉSAR GARCÍA


 


Implicados en el proceso 

Alcalde Bartolo Valencia Ramos: tiene casa por cárcel, por irregularidades en el contrato.
Wilmar Garcés Lozano, exsecretario de Planeación: tiene casa por cárcel.
Fredy Mosquera Obando, contratista de la obra: recientemente obtuvo la libertad condicional.


 


El funcionario anota, sin embargo, que la obra, ejecutada con recursos del Sistema General de Regalías, hace parte de un conjunto de proyectos priorizados por la administración para culminarlos y entregarlos en el menor tiempo posible, aunque no precisó términos.

Ciudadanos y activistas han denunciado en redes sociales y medios de comunicación las irregularidades de la obra. Entre ellos Leonard Rentería y José Luis Rojas Montaño. Este último, quien es particularmente activo en Facebook, declaró a SEMANA RURAL que tiene serias dudas acerca de que la obra llegue a terminarse satisfactoriamente, a pesar de que la administración distrital anunció que priorizará la culminación de la misma como un deber de gobierno. Rojas afirma que los líos jurídicos del contrato son tan complejos y la justicia tan lenta que no hay esperanza de ver la obra al servicio de la comunidad. 

Con el antecedente de tantas irregularidades en torno al proyecto, la mayoría de ciudadanos opta por la escéptica afirmación: “Ver para creer”.


POR: Gersaín Díaz | Enviado especial
@GersaínDíaz


 

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