El cangrejo negro, la apuesta de Providencia para andar hacia adelante tras huracán Iota

febrero 19 de 2021

Una asociación de 20 mujeres lucha por preservar esta especie que para los habitantes de Providencia constituye un patrimonio invaluable y les da esperanza en la reconstrucción de la isla .

El cangrejo negro, la apuesta de Providencia para andar hacia adelante tras huracán Iota

| A pesar de que 98 por ciento de la isla se vio afectada por el paso del huracán Iota, el cangrejo sigue en Providencia y le da esperanza a sus habitantes sobre el futuro. | Por: ©Asocrab


Por: Mateo Medina Abad
@teomedinabad

La Circunvalar de Providencia está cerrada. En la noche no se ven las motos sin luces pasar a toda velocidad. Solo se escucha un crujido que viene bajando por la selva, caminando a paso lento y de costado. No se puede ver el suelo ni la línea amarilla que delimita los carriles. Es abril y cientos de cangrejos negros bajan de sus madrigueras para dejar sus huevos en el mar. Es la veda, la etapa más importante de sus vidas.

 

Para Doris Bernard ese momento define un amor que durará para siempre y que ha sobrevivido hasta el paso de un huracán. Hace más de 20 años, Doris protege al cangrejo negro, además de cocinarlo y compartirlo con su familia. La relación es de doble vía: Doris depende de los cangrejos, y así mismo, ellos dependen de personas como Doris para su supervivencia. 

 

Después del paso del Huracán Iota, esa relación pasó a ser aún más importante. Caía la tarde del 15 de noviembre y lo que solo era una tormenta, pasó a ser un huracán de categoría 5 en cuestión de horas. Nadie, ni el Gobierno, el Alcalde, o las personas de la isla estaban preparados.

 

smiley

Las personas se escondieron en sus baños, mientras fuera de sus casas, el viento arrazaba todo a su paso. Cientos de años de historia se perdieron en cuestión de horas.

©Presidencia de Colombia

 

Entonces el viento, a más de 200 kilómetros por hora, el mar, con olas de diez metros, y las lluvias torrenciales, tumbaron años de historia: el huracán destruyó el 98 por ciento de la infraestructura de la isla, así como varios de sus ecosistemas. Hoy, 3 meses después, todavía hay personas durmiendo bajo la lluvia. 

 

“Ha sido doloroso. La recuperación va muy lento. Hasta ahora están empezando a ponerle techo a algunas casas, pero tenemos la esperanza de que Providencia va a renacer y será aún más hermosa que antes”, dice Doris, con un acento creole, después de admitir que no domina bien el español. A pesar de perderlo casi todo, ve en su lucha por el cangrejo negro, la esperanza de lo que viene para la isla.

 


Te puede interesar: Campaña: Construyendo una escuela digital para San Andrés


 

Para los 6.650 habitantes de Providencia el cangrejo negro ha sido su insignia. Más de 25 platos se preparan con este pequeño animal que solo se encuentra allí en el Caribe. Le han dedicado canciones, bailes que imitan su forma de caminar, e incluso tiene un festival en el que cada noviembre se celebra su importancia para la isla.

 

Además, la organización italiana Slowfood lo nombró ‘Baluarte Raizal' en 2014, para proteger a este animal y a las familias que dependían de la especie. Estos reconocimientos permitieron a los isleños entender el valor del cangrejo, que incluso, se mete dentro de sus casas camino al mar. 

 

smiley

La migración del cangrejo negro ocurre en la noche, pero incluso a plena luz del día, cientos bajan de la montaña camino al mar. Durante el festival, cientos de familias celebran el cangrejo con comparsas, bailes y canciones, que con el tiempo, le han dado mayo importancia a este pequeño animal.

©Fundación Acua

 

No hay momento más hermoso que uno pueda vivir como habitante de Providencia, y como ser humano, que ver como los cangrejos negros bajan de la selva. Uno no tiene por dónde caminar. En agua dulce se meten hasta en las cisternas de la gente”, cuenta Doris.

 

El camino para cuidar al cangrejo fue largo. Luego de recibir el Baluarte, la caza disminuyó mucho, pero la especie ya estaba en riesgo y debían tomar medidas más fuertes para protegerla de la captura ilegal, los pescadores que los usaban como carnada y la exportación, que reducía la población de cangrejos.

 

En 2019, las comunidades, de la mano de la Fundación de Activos Culturales Afro (ACUA), lograron que el cangrejo negro fuera el primer animal en recibir una denominación de orígen por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio, entre otros productos como el bocadillo veleño, las achiras, el café o el arróz del Tolima, al reconocer su relevancia cultural, histórica y gastronómica. 

 

smiley

@Asocrab

 

“Era muy importante conseguir la denominación para apropiarse más de la suerte del cangrejo. Una de las características de ese reconocimiento es que te exige que para poder comer un producto te acerques a ese territorio. Las comunidades son las garantes del cangrejo, y vigilan que las reglas se cumplan”, explica Ángela María Arango, que acompañó el proceso desde la Fundación Acua.

 

Toda esa responsabilidad recayó en Doris, quien como presidente de Asocrab, (crab significa cangrejo en creole), se encargó de protegerlo, de la mano de las 20 mujeres, en su mayoría cabeza de hogar, que hacen parte de la organización. Ellas, al igual que 200 familias de Providencia, dependen por completo del animal. Incluso desde antes de que se formara Asocrab en 2011,  varias se han dedicado a la captura, despulpe y comercialización del cangrejo en la isla y en su vecina San Andrés.

 

Después del Iota, esa lucha pasó a tener más importancia: “Sentimos un dolor inmenso al ver que todo lo que se había construido por tantos años ya no estaba, pero ver que el cangrejo sigue ahí, que no todo se destruyó, eso nos fortalece, nos acompaña, nos da esperanza para el futuro”, dice Doris. A pesar del paso del huracán, y aunque la selva hoy está llena de maleza y de árboles caídos, la isla no ha perdido al cangrejo.
 

smiley

Asocrab, cuyo nombre en creole es Providence Sweet Black Crab  Assosiation, trabaja sin descanso para cuidar y preservar un animal del que viven 200 familias, pero del que se alimenta toda la isla.
 

©Asocrab

 

“En estos días hablaba con un señor que después del huracán se acercó a un arroyo, y me dijo que por primera vez en años había visto tantos cangrejos medianos”, cuenta Doris, con una risa similar a la que tenía cuando era niña y los vio por primera vez. Nuevamente, el cangrejo depende de ella, y la isla depende de él.

 

Porque además de protegerlos, y darles alimento, el cangrejo negro será clave en el proceso de reverdecer Providencia para que la selva recupere su color. El cangrejo, a nivel ambiental, es fundamental para el equilibrio del ecosistema pues se encarga de que el suelo pueda absorber los nutrientes de la tierra mejor, y así, lo que el mar arrasó, puede volver a florecer.

 

Con el cangrejo, también renacerá la gente. Doris, quien no ha perdido la esperanza a pesar del huracán, sueña con el momento en el que Providencia vuelva a ser la que recuerda en su niñez. El proceso será lento. Todos los hoteles y restaurantes de la isla están cerrados. No hay turismo, no tienen viviendas, e incluso en algunos barrios ni siquiera hay luz. 

 

smiley

El Iota destruyó casi todo a su paso, pero el cangrejo se mantuvo en pie. Hoy se ha convertido un simbolo de esperanza para los isleños.
@ASOCRAB//Presidencia

 

Según la Contraloría, en el plan de construcción de 100 días planteado por el presidente Duque, se reconstruirán durante este año los 172 establecimientos de turismo que en su mayoría se vieron afectados por el huracán y son claves en el proceso de reactivación. La realidad es que hoy, cuando ya han pasado 50 días, la reconstrucción de la isla parece más un sueño.

 

Doris igual lo vive con una sonrisa, e incluso lo ve como una oportunidad. “Las personas no están yendo a capturar cangrejos porque no hay cómo pasar por la caída de los árboles. No tenemos cómo congelarlos porque no hay luz y tampoco hay restaurantes para venderlas, pero a pesar de todo lo veo como algo bueno, porque por primera vez en años los cangrejos se van a poder recuperar. Ahora es tiempo de que nosotros los cuidemos a ellos así como ellos nos han cuidado a nosotros, explica entre risas. 

 

Hoy, a la espera de que reconstruyan su casa, Doris sabe que Providencia encontrará el camino de regreso como los cangrejos recién nacidos cuando suben del mar a la montaña. Como el cangrejo negro, la isla sabe resistir. Cuando un cangrejo deja los huevos en el mar, casi ninguno sobrevive. Pocos logran crecer y volver a la selva. Algunos son aplastados por los carros, otros devorados por serpientes, pero al final la carretera siempre se pinta otra vez de negro. Y la marea vuelve a casa.

 


Te puede interesar: La mujer pijao que convirtió las gallinas en símbolo de resistencia


 

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos
Al suscribirme, acepto los términos y condiciones y autorizo el tratamiento de mis datos personales conforme a las finalidades y demás condiciones descritas en la política de tratamiento de datos personales de SEMANA.





¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.