noviembre 06 de 2018

El Congreso que vela por la educación rural

Por: Mesa Nacional de Educación Rural

A partir de su primera reunión en 2002, el Congreso Nacional de Educación Rural se ha convertido en un movimiento ciudadano que opera con regularidad y periódicamente organiza su evento central, con la perspectiva de lograr que se adopte y ejecute una política educativa acorde con la importancia y el derecho de los habitantes del campo colombiano. 

El V Congreso, que tiene lugar entre el 6 y el 8 de este mes, tiene importancia especial. A finales de noviembre se cumplen dos años de la firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. El Acuerdo reconoce situaciones de inequidad que es necesario superar si se quiere vivir en paz y debe dar lugar a transformaciones sociales, económicas y políticas para cambiarlas; un compromiso clave es el Plan Especial de Educación Rural.

Sin embargo, el cumplimiento del Acuerdo avanza más lento que las iniciativas para convertirlo en inocuo. Entre tanto, se mantiene o crece la inequidad, no sólo en las zonas consideradas prioritarias; también en territorios donde el conflicto no alcanzó la misma virulencia que en las Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado (Zomac).

El V Congreso Nacional de Educación Rural coincide con el inicio del primer gobierno obligado más a construir condiciones para la paz que a negociar el fin del conflicto, tras aceptar los compromisos que representa ingreso del país a la OCDE. El plan de desarrollo nacional, el plan sectorial de educación y su financiamiento darán la medida de la voluntad de paz del gobierno y establecerán pautas para los gobiernos departamentales y locales que se elegirán el próximo año.

Como Congreso Nacional de Educación, nos hemos puesto como reto central fortalecernos para avanzar en nuestra capacidad de incidir en decisiones educativas importantes en el país y en contextos regionales. Ese crecimiento se manifestará en comprender cada vez más los factores clave para garantizar a niños y jóvenes rurales cursar trayectorias educativas completas y de alta calidad sin verse obligados a abandonar su identidad; en conocer y comprender mejor el significado de factores sin los cuales no es posible una política como la que pretendemos, tales como el financiamiento y la capacidad institucional para lograr los impactos necesarios. 

Así podremos, con un conocimiento mayor de los temas que nos conciernen, potenciar lo que ya hacemos: formular, promover y desarrollar planteamientos y propuestas importantes para la educación de las poblaciones rurales, con enfoque territorial. Si lo conseguimos, habremos cumplido. Si nos quedamos cortos, seguiremos intentándolo. 

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POR MESA NACIONAL DE EDUCACIÓN RURAL

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