noviembre 27 de 2018

El derecho al agua en Montes de María, un reto puesto sobre la Mesa

Por: Dejusticia

Imagínese que con cada lluvia, sea fuerte o débil, las calles de su barrio, que no están pavimentadas, e incluso su casa, que tiene piso de tierra, se inundan de aguas putrefactas, provenientes del alcantarillado, porque este no funciona adecuadamente. Como consecuencia, usted no puede transitar tranquilamente por las calles, ni por su patio, sin llenarse de barro podrido, sin encontrar cada cierta distancia un charco de aguas servidas y sin percibir el olor nauseabundo que las caracteriza.

Pues esto es exactamente lo que le sucede a los habitantes del barrio Puerto Santander, en el municipio de María La Baja (Bolívar), quienes están cansados del mal funcionamiento del alcantarillado. Esta situación ha significado la proliferación de enfermedades dermatológicas y digestivas en muchos de sus habitantes, tanto por el contacto con estas aguas, como por la ingesta de aguas subterráneas, presuntamente contaminadas.

El impétigo (infección en la piel) y prurigos (llagas enrojecidas o lesiones en la dermis) son síntomas comunes en la población, tanto en adultos como niños y niñas, quienes en su cotidianidad se encuentran con las aguas servidas estancadas, que se convierten en escenario propicio para la reproducción de mosquitos cuyas picaduras producen más lesiones que, en el caso de niños y niñas, les impide realizar actividades diarias como comer, escribir y jugar.

En busca de soluciones, los habitantes han recurrido a diversas acciones tanto de hecho como de derecho, sin que haya una respuesta efectiva. Ejemplo de esto es la tutela presentada por una madre en favor de sus dos hijos menores, por la violación de su derecho a la salud, que fue apoyada por Dejusticia y que hoy se encuentra en segunda instancia, mientras con el paso del tiempo aumentan el número de personas con afectaciones en su salud.

Por este y otros problemas relacionados con el agua, muchos de los líderes y lideresas del municipio le han apostado a participar en la “Mesa Permanente por el Derecho al Agua”, un espacio para el diálogo entre diferentes actores para la gestión de las problemáticas comunitarias y cuyo propósito es la defensa de las comunidades rurales por el: “...acceso a agua potable, uso y control del recurso y protección de ecosistemas estratégicos que garanticen la producción de agua en la región”.

De esta iniciativa no solo hacen parte pobladores de María La Baja, sino de otros municipios de Montes de María, como San Jacinto, El Carmen de Bolívar y Ovejas, con quienes comparten situaciones similares.

La Mesa viene sesionando desde este año, con reuniones periódicas itinerantes por el territorio, e inspirada en otros espacios de articulación como las Organizaciones de Poblaciones Desplazadas Étnicas y Campesinas de Montes de María y su Mesa de Interlocución y Concertación. Desde la primera reunión, la Mesa estableció la importancia de hacer un mapeo de los actores con los que debería interactuar y trazarse una ruta de trabajo flexible, que responda a las dinámicas del territorio.

Este espacio aprovecha la experiencia de los líderes que la conforman para sistematizar y exponer con claridad los problemas que los aquejan, y concretar las acciones jurídicas y políticas que se deben emprender para superarlos, reconociendo la necesidad de diálogo con los diversos actores que directa o indirectamente están implicados en las problemáticas y la solución.

En estos siete meses de deliberaciones y acciones, con paso firme y certero, la Mesa se perfila como un espacio comunitario propio, con mucho potencial para la tramitación democrática de las problemáticas.

Las acciones de defensa por el territorio y en especial por el recurso hídrico, ya han dejado enseñanzas en los miembros de la Mesa, quienes hoy reconocen que para desarrollar su labor de gestión y posicionar sus propuestas deben tener propósitos claros y viables, de acuerdo con las herramientas y capacidades con las que cuentan, así como aliados que aporten a la solución.

Así, un tema grave como la situación del alcantarillado de María la Baja, cuenta con un espacio de recolección de información clave sobre la problemática, identificación de rutas para resolverse, aliados que apoyen la incidencia ante las autoridades públicas, y difusión de estos compromisos para su cumplimiento.

Ahora lo que se requiere, es que las instituciones valoren el escenario como una oportunidad para gestionar conflictos, y a través del diálogo, concreten acciones estatales como el arreglo del alcantarillado, el restablecimiento de la Ciénaga de María La Baja y sus arroyos y la provisión permanente de agua potable, que permitan pagar la deuda histórica en estos municipios luego del conflicto armado.

Un enorme reto puesto sobre la mesa.


 

Las opiniones de los columnistas en este espacio son responsabilidad estricta de sus autores y no representan necesariamente la posición editorial de SEMANA RURAL.

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