El horror del reclutamiento forzado narrado por los niños nasa

junio 02 de 2020

Sus testimonios se cuentan en el documental ‘El Árbol del Amor’, nominado al Festival Internacional de Cine Online Changing The Story junto a otros 28 videos sobre el conflicto, la juventud y la libertad.

El horror del reclutamiento forzado narrado por los niños nasa

| El Árbol del Amor es el único documental nominado en América. Compite junto a videos de otros 16 países del mundo. | Por: Imágenes de archivo del documental El Árbol del Amor


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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En un municipio del Cauca, el árbol del amor cuenta más orificios de bala que años. Reposa junto a una escuela sin identificar, por razones de seguridad, y ha sido testigo del conflicto armado. Entre sus ramas y raíces, guarda los relatos dolorosos que ha escuchado y que, desde el 2019, decidió contar. Ese año, su nombre e historia sirvieron para inspirar un documental homónimo sobre la violencia que ataca a los niños indígenas del departamento.

 

El Árbol del Amor habla sobre el reclutamiento forzado, la violencia sexual, las jornadas extenuantes dentro de los campamentos y otras escenas indelebles que deja el conflicto armado. Fue escrito y animado por unos 45 niños, niñas y jóvenes nasa. Sus protagonistas, Sek y A’te hablan en nombre de los cientos de niños que han sido parte de los grupos armados. Son dos personajes ficticios que cuentan una historia real.

 

El corto de 25 minutos fue lanzado en el 2019 y es uno de los nominados en el Festival Internacional de Cine Online Changing The Story, un proyecto que pretende ayudar a los jóvenes para construir e influir de buena manera en sus pueblos, dentro de los países marcados por el conflicto. Además de los productos audiovisuales, el evento también incluye otros formatos y muestras artísticas como arte callejero y espectáculos musicales.


El festival se llevará a cabo la primera semana de junio. Durante los primeros cuatro días se realizará el lanzamiento de las películas seleccionadas, organizadas bajo diferentes temáticas: el 1 de junio el tema es narrativas de pasado/presente; el 2, salud, bienestar, soledad y duelo; el 3, juventud, resistencia y libertad, y el 4, la experiencia humana. El Árbol del Amor será transmitido el miércoles. El último día, todos los cineastas participarán en una sesión online de preguntas y respuestas, y anunciarán al ganador del certamen online.

 


«Es una historia de amor, amistad y resistencia escrita, ilustrada y animada por aquellos que lograron sobrevivir»


 

El documental fue posible gracias a la financiación de la Universidad de Bournemouth y la alianza del Consejo Noruego de Refugiados, Tyet y la Fundación Fahrenheit 451. Fue dirigido por Mathew Charles, cineasta y periodista inglés que vive en Colombia desde hace seis años. Una de sus inspiraciones fue el libro Les di la mano, tomaron la piel, escrito por niños y niñas que hicieron parte de grupos armados al margen de la ley. Fue publicado por la Fundación Fahrenheit 451 y sirvió como invitación para los niños indígenas del Cauca. Ese también fue el primer paso para realizar la investigación y el acercamiento al documental. “Queríamos invitarlos a contar historias -dice Javier Osuna, director de la Fundación-. La estrategia fue presentarles los escritos de ese libro, mostrarles narrativas producidas por otros jóvenes que vivieron experiencias similares pero que se atrevieron a contarlas y producirlas”.

 

Ya en el campo, el equipo de trabajo se enfrentó al silencio y a la autocensura. Los niños preferían quedarse callados. No era nada fácil contar sus historias en voz alta. Ante ello, lideraron un proceso de confianza en el que fue indispensable el acompañamiento de la Guardia Indígena. Las autoridades locales le dieron el aval a la investigación y vieron de cerca el trabajo con los niños y jóvenes. En total, participaron unos 45 niños y jóvenes entre 9 y 24 años, según los cálculos de Javier.

 

Los viajes duraban semanas para escuchar cada relato sin el afán del reloj. Para aprovechar el tiempo y la riqueza de este proyecto optaron por el storylistening en vez del storytelling. No era la típica entrevista periodística para obtener datos. Querían obtener recuerdos de forma natural y genuina. Con esta herramienta, los niños y jóvenes retrataban sus memorias en dibujos, poemas y escritos que fueron insumos importantes para la animación y realización del documental. Incluso la actividad fue tan bien recibida que, al final del proceso, los niños también crearon su propia productora.

 


«Deseo que a través de estas narrativas, niños y adultos de diferentes lugares puedan entender lo que vivimos y que no nos juzguen. También, que con esta historia, aquellos que hacen la guerra nos escuchen»

 A’te, escena final del documental


 

No se cambiaron comas, puntos ni tiempos. Cada testimonio fue emitido tal y como fue grabado. Esa fue otra premisa para generar un ambiente de confianza: nada de imposiciones, ellos elegían qué contar y cómo hacerlo. Lo importante es que los niños entendieran que eran los narradores de su historia, de su documental. “El poder de esto es muy bello porque la historia parte de los niños, entendidos como sujetos narrativos y políticos. Eso es muy importante para entender las implicaciones del conflicto, cómo varían para los niños y para las niñas”, cuenta Javier.

 

Antes de ser emitido en las salas de cine, el documental visitó Bogotá. Las organizaciones propusieron una Vakki para que los niños y jóvenes detrás de El Árbol del Amor conocieran la ciudad. Desde el 17 al 20 de septiembre del año pasado, hicieron parte de un lanzamiento mucho más personal. Los acompañó un ‘profe’, coordinador pedagógico zonal del Cauca que fue cómplice de este proceso. Visitaron la sede de la Comisión de la Verdad (CUV) y un colegio de Suba, ambos espacios de concientización y socialización. Compartieron una vez más sus historias. En la CUV, mencionaron qué tan importante es apoyar estas iniciativas audiovisuales y garantizar la no repetición, y en el colegio, conversaron sobre la normalización de la violencia y escribieron unas cartas dedicadas a los personajes del corto. Su visita, aparte de lo pedagógico y sensorial, fue un guiño para entender las implicaciones de la guerra y reconocer que el conflicto no es algo lejano ni exclusivo del campo. Su conocimiento y entendimiento nos compete a todos.


El Árbol del Amor es una oportunidad para relatar y visibilizar las historias de los niños y niñas del país, víctimas del conflicto armado. Ellos son los narradores, sin necesidad de expertos ni académicos. Cuentan su historia de manera genuina, sin tachones ni correcciones. Su nominación a Changing The Story es una ventana abierta para que el árbol del amor extienda sus ramas y pueda compartir esas historias, para que las voces de los niños retumben más allá de los jardines del Cauca.

 


Recuerde que mañana, miércoles 3 de junio, emitirán el documental El Árbol del Amor. Desde ya puede votar por él, haciendo click aquí.


 

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