El movimiento comunal del Catatumbo: el rostro del liderazgo

abril 01 de 2019

Por medio de las Juntas de Acción Comunal y proyectos comunitarios los campesinos del Catatumbo exigen sus derechos e intentan mejorar la calidad de vida de la comunidad, pero aún continúan a la espera de la presencia del Estado. .

El movimiento comunal del Catatumbo: el rostro del liderazgo

| | Por: Creación colectiva Rawing Mc- Comunicaciones Cisca y David Osorio


Por: Equipo de comunicación Cisca Catatumbo
@CiscaCatatumbo

La década de los ochenta marcó en el Catatumbo un hito en la historia de las comunidades campesinas de la región. La imposibilidad de acceder a salud y educación y la falta de vías para sacar las cosechas llevó a las comunidades, organizadas en las Juntas de Acción Comunal (JAC), a levantar su voz de protesta para exigir sus derechos. Fue el Paro del Nororiente colombiano en 1987.

Este camino de lucha, motivado por el abandono estatal, se ha fortalecido hasta hoy con una bandera histórica: la organización comunal. En medio de este contexto, el Equipo de Comunicaciones CISCA se reunió con líderes catatumberos que reconocen en la organización comunitaria una manera de solventar las necesidades que día a día apremian a la población.

 


«Todo lo que hemos conseguido ha sido a través de la organización de las comunidades. Ha habido resistencia del campesinado. El gobierno nacional no nos ha dado nada por voluntad propia»


 

A falta de caminos, una solución colectiva

Ismael es un campesino que desde muy joven dedicó su vida al trabajo comunitario. Desde las Juntas de Acción Comunal ha procurado mantener condiciones de vida digna en su comunidad. Una de sus mayores preocupaciones es la creación y mantenimiento de las vías de comunicación. Las dificultades para transportar los productos agrícolas por los ‘caminos de herradura’ significaba, para los campesinos y campesinas de la región, largos viajes a “lomo de mula”, muchas veces bajo el sol. O camiones atascados en medio del lodo, empujados con lazos por la comunidad. Esta situación llevó a las Juntas de Acción Comunal a contratar maquinarias y construir sus propias vías.

 


«La diferencia de las vías que hacen las comunidades es que no son con fines extractivos como las que pretende construir el Estado, se hacen con acuerdos y aportes económicos de toda la comunidad»

-Ismael, campesino miembro de la Juntas de Acción Comunal.


 

La ola invernal que azotó al país hace ocho años deterioró las vías construidas por las poblaciones de la región. “La problemática llevó a las comunidades a la creación de los peajes comunitarios, como forma de gobierno propio. Los recursos obtenidos voluntariamente son utilizados para el mantenimiento de los corredores viales. Las tarifas y la destinación de estos son definidos por las Juntas de Acción Comunal y las Asociaciones de Juntas”.

Ante la ausencia de Estado, proyectos comunitarios como el de los ‘recaudos voluntarios’ obtenidos a través de los peajes conectan al Catatumbo desde las veredas más lejanas hasta los cascos urbanos y ciudades. Posibilitan el mantenimiento de las vías y la construcción de otras que facilitan la conectividad de la población.  

 

Educación, un pilar en la lucha comunal del Catatumbo

Buscar maestros para cada vereda, levantar paredes apisonadas con las manos de padres y madres de familia, líderes, niños y niñas con la esperanza de aprender en su escuela, son los símbolos que nos deja la educación del Catatumbo. Es un proyecto comunitario que fortalece las transformaciones sociales del territorio. Las movilizaciones comunales, pensadas también por el derecho humano a la educación, han permitido dirigir la mirada estatal y reclamar, con pliego de peticiones en mano, la necesidad de acceder a una escuela digna en veredas y corregimientos.

Robinson, un campesino que creció inmerso en la acción comunal, sabe que la educación es un pilar en la lucha de las JAC. Como líder, reconoce los esfuerzos de la organización comunitaria para garantizar una infraestructura adecuada en las escuelas, para hacer accesible y asequible la educación para todos los niños y niñas, propender recursos técnicos y tecnológicos para ampliar los saberes y, sobre todo, por un modelo educativo que responda a las necesidades que exige la región.

A través de mingas comunitarias, el Comité de Trabajo de las JAC es el encargado de hacer el mantenimiento de las Escuelas, además de construir, en algunos casos, puentes y caminos que permiten a los niños y niñas llegar a sus clases.

 

Es a través de mingas coordinadas por las Juntas de Acción Comunal que las comunidades del Catatumbo logran solucionar sus problemáticas comunes: el arreglo de caminos y carreteras, de los acueductos comunitarios, las escuelas, los puestos de salud, etc. ©Comunicaciones Cisca


“Las condiciones de infraestructura de las sedes rurales no son adecuadas, además hay veredas que no tienen sedes. En muchos lugares del sector rural los jóvenes deben caminar más de dos horas, por eso en la JAC atendemos estas problemáticas y aportamos soluciones”, dice Robinson.

La educación profesional en la región es otro reto del movimiento comunal y de las organizaciones sociales, quienes reconocen que un territorio de paz se construye garantizando el acceso a los derechos en condiciones de dignidad. “Creemos en que un día se haga realidad la Universidad del Catatumbo, donde podamos hacer una carrera profesional en nuestros propios pueblos y para nuestras comunidades. La esperanza sigue en pie, la lucha también”.
 

La Asamblea de afiliados es la máxima autoridad de las JAC y Asociaciones de Junta, donde se toman las decisiones que orientan a la comunidad para la búsqueda del bienestar colectivo. ©Comunicaciones Cisca

La salud, una corrida contra reloj para preservar la vida

“En el Catatumbo la institucionalidad hace presencia, principalmente, a través de las Fuerzas Militares”, dice Bellamin, un líder formado en las JAC desde la infancia y que ha hecho frente a las problemáticas que, en materia salud, aquejan a las comunidades.

Según datos de la Comisión por la Vida, la Reconciliación y la Paz del Catatumbo, escenario de articulación de las organizaciones sociales y el movimiento comunal del cual hace parte este líder, en la región hay 17.000 hombres de las Fuerzas Armadas (FFAA), mientras que para un corregimiento como San Pablo, Teorama, la relación es un médico (practicante) por cada 6.000 habitantes, sin contar el sector rural.

El hospital de segundo nivel más cercano se encuentra en Ocaña, a unas 10 horas de corregimientos como Honduras, en el municipio de Convención, donde no hay centro de atención médica. Además, “Las ambulancias con que cuentan los centros de salud están en pésimas condiciones y muchas veces se quedan varadas en el camino. Por otra parte, existen muchos puestos de salud que no cuentan con una auxiliar de enfermería, ni dotación médica para dar primeros auxilios”, comenta Bellamin.

A pesar de que en el 2017 las Asociaciones de Juntas y las Juntas de Acción Comunal también se movilizaron en busca de condiciones para acceder al servicio de salud, aún no se ha cumplido el pliego de peticiones pactado con el gobierno departamental. “El gobierno nacional y departamental se ha acostumbrado a que las comunidades tenemos que hacerles un paro para exigirles lo que por ley nos corresponde, y otro para que nos cumplan con lo pactado”.

 

Mesa de negociacion entre el movimiento comunal y el gobierno departamental.©Comunicaciones Cisca

Los “paseos de la muerte”, ese recorrido que los enfermos hacen hasta recibir atención, son cada vez más comunes. Por eso, una de las principales exigencias a la Asamblea Departamental para mejorar el sistema de salud es la derogación de la ordenanza que regula el Sistema de Salud de Norte de Santander. Las JAC y las Asociaciones de Juntas proponen la eliminación de las EPS para canalizar los pocos recursos que llegan a los municipios.

Son las comunidades quienes se organizan para garantizar el transporte en carro o en motocicleta para atender a quienes están enfermos, e incluso, para comprar los medicamentos urgentes e indispensables en los puestos de salud, priorizando ante todo la vida y la integridad de la persona. "Desde las Juntas de Acción Comunal hacemos autogestión para mantener los puestos de salud (rifas, verbenas bailables), necesario para sostener lo poquito de estructura que tenemos". 

La movilización es una forma de participación ciudadana que le permite al movimiento comunal exigir los derechos de las comunidades, una protesta justa. “Es lamentable tener que ver como se muere un niño, un anciano o cualquier persona y no hay como prestarle los servicios médicos a tiempo. Para que nos atiendan hay que pedir cita tres días antes o más, como si uno supiera que se va a enfermar”, agrega el líder de las JAC.

 


Esta es la tercera entrega de la serie 'Catatumbo: rostros de la resistencia', una alianza entre el equipo de comunicación del Comité de Integración Social del Catatumbo (Cisca), la Asociación Minga y Semana Rural. Todos los viernes se publicarán perfiles e historias de campesinos, jóvenes, maestros y estudiantes que se han negado a la normalización de la violencia como unica forma de vida. 


 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.