junio 18 de 2018

El poder transformador del turismo

Por: Julián Guerrero Orozco

Todos soñamos con viajar para tener la oportunidad de vivir, así sea momentáneamente, una experiencia novedosa y distinta. Viajar nos permite conocer culturas diferentes, interactuar con comunidades locales y visitar lugares exóticos de increíble belleza. Pero más allá de beneficiar al viajero, el turismo tiene el poder de transformar regiones y contribuye para el mejoramiento de la sociedad.

Recorrer el mundo es un deseo generalizado que crece cada vez más y que aún tiene un inmenso potencial por capitalizar.  Los indicadores así lo señalan. Según el más reciente informe de la OMT, en 2017 la llegada de turistas internacionales creció 7% a nivel mundial, al superar los 1.300 millones de viajeros. Dicha organización pronosticó también que dicha cifra alcanzará los 1.800 millones de viajeros en el año 2030.

Son varios los factores que contribuyen a que cada vez sea más fácil satisfacer ese deseo, como por ejemplo la importante reducción en los costos para el viajero.

Pero más allá del placer y el enriquecimiento personal que genera ir a nuevos destinos, el impacto del turismo en la economía es enorme. Según el World Travel & Tourism Council en 2017 uno de cada diez empleos en el mundo está asociado con este sector.

Aterrizando algunos indicadores al caso colombiano, de acuerdo con el Banco de la República, en 2017 esta industria superó las divisas generadas por productos tradicionales de la canasta exportadora colombiana, como el café, las flores y el banano, al llegar a una cifra cercana a los US$5.800 millones.

Además, en 2017 el turismo se consolidó como un gran generador de empleo para el país, al producir 1,9 millones de puestos de trabajo, 4,3% más que en 2016. 

Oportunidades en el posconflicto
 

Esta industria cobra una relevancia aún mayor en el posconflicto y es un elemento fundamental para la construcción de paz, especialmente en las regiones de nuestro país. Casos como el de Sri Lanka, país que reportó un crecimiento de 34% del sector turístico tras la finalización de su conflicto armado, así lo demuestran.

La biodiversidad y riqueza cultural de Colombia refuerza las grandes posibilidades que tenemos a disposición para capitalizar.

Si bien existen las oportunidades, no se trata de una tarea sencilla. Aún hay retos importantes en cuanto al desarrollo de la infraestructura, el mejoramiento del servicio al cliente, la apropiación de tendencias mundiales y la propagación del bilingüismo.

Sin embargo, es claro que esta industria no requiere invertir cientos de millones de dólares en una planta de producción, ni enormes recursos en la compra de una tostadora, por poner un ejemplo.

El turismo ofrece la posibilidad de dejar un legado en cada destino. Para que una experiencia de viaje sea completa, debe beneficiar no solo al turista, sino también a la comunidad, al empresario y, por supuesto, ser amigable con el medio ambiente. 

En el caso específico de Colombia, cada turista que viene al país contribuye a la construcción de paz y al desarrollo y generación de empleo en regiones apartadas de nuestro territorio.

Ya hay un camino recorrido. Existen casos destacables como el de la Asociación Comunitarios Yarumo Blanco que promueve el desarrollo de la comunidad local por medio de la prestación de servicios de ecoturismo en el Santuario de Fauna y Flora Otún-Quimbaya; o el de Mashiramo en el macizo colombiano, donde se establecieron nodos de colaboración entre las diferentes comunidades de cara a la defensa y conservación del territorio.

Por eso, ProColombia trabaja en la promoción de la oferta colombiana para el turista de naturaleza y aventura en departamentos como Caquetá, Putumayo, Casanare, Vichada, Guaviare y Guainía, o las experiencias culturales de Córdoba y Bolívar. Se trata de iniciativas que aportan a las comunidades que han encontrado en el turismo una fuente de ingresos.

Por todas estas razones hay que apuntarle al desarrollo de esta industria, brindar alternativas sostenibles a las comunidades y así dar pasos firmes con miras a la construcción de la paz para Colombia. 

 

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POR: JULIÁN GUERRERO 

Vicepresidente de Turismo de ProColombia. 

Es abogado de la Universidad Javeriana y Master en Relaciones Internacionales de London School of Economics and Political Science.

Cuenta   con   más   de   15   años   de   experiencia   en el   sector   gobierno, como   diplomático, funcionario   internacional y   consultor. Y desde hace varios años se ha dedicado a proyectos de turismo para la conservación de la naturaleza en África y en Colombia, bajo el concepto de Smart Experiential Travel.

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.