‘El país de los vientos’, la cuna del sabio Caldas en Popayán

agosto 06 de 2019

La gesta de la independencia tuvo muchos precursores en diferentes épocas. Francisco José de Caldas, conocido como el sabio Caldas fue uno de ellos. Conozca un poco más de su legado.

‘El país de los vientos’, la cuna  del sabio Caldas en Popayán

| Se cree que este molino fue construido por el sabio Caldas entre 1787 y 1788 en Sotará, Cauca. | Por: Francisco Hernández


Por: Francisco Javier Hernández Bolaños


Muchos hemos oído la historia del 20 de julio de 1810 cuando un día de mercado en las calles de Santa Fe, hoy Bogotá, empezó la revuelta de lo que sería la antesala de la independencia de Colombia de los españoles. A propósito de esta gesta libertadora, en Sotará (Paispamba), en el departamento del Cauca, todavía se conserva una estructura arquitectónica que guarda parte de la historia y que permite conocer un poco más del ilustre Francisco José de Caldas - conocido como el sabio Caldas - quien jugó un papel importante en aquella época.

Francisco José de Caldas nació el 4 de octubre de 1768 en Popayán y fue bautizado. Su padre, Josef de Caldas Rodríguez de Camba era oriundo de una villa en Galicia (España) llamada Caldas de Reis, que significa baño de reyes. Llegó a la Nueva Granada en 1755, primero a Santafé y luego a Popayán a atender asuntos administrativos del virreinato. Su madre era, María Victoria Tenorio y Arboleda, una mujer de buena familia de Popayán.  

Paispamba, Sotará fue fundado en 1879. La mayor parte de su territorio es montañoso y pertenece a la cordillera. Los fuertes vientos son característicos en diferentes épocas del año por lo que es conocido como ‘El país de los vientos’. En este municipio ubicado a una hora y media de Popayán, el sabio Caldas, pasó los mejores años de su vida aprendiendo sobre la naturaleza. 

En la sala de su casa en el barrio El Recuerdo de Popayán y en medio de libros de historia, Arlés Benítez Piamba, un profesor universitario de 73 años y habitante de Paispamba comenta que el sabio Caldas: “pasó su infancia y su juventud en la hacienda de su familia en Sotará, en ese tiempo no existía el pueblo de Paispamba. Creció disfrutando y en contacto con la naturaleza, eran montañas y más montañas donde él veía osos, venados, pájaros, una variedad de plantas, un paraíso a su alcance para disfrutarlo, analizarlo, procesarlo, de ahí el interés por la botánica”.

El gusto por la botánica se reforzó aún más cuando estaba estudiando en el Seminario Mayor de Popayán donde tuvo como profesor a José Félix de Restrepo, quien a su vez fue alumno de José Celestino Mutis. “Mutis trajo ciertas reformas de las concepciones culturales y sociales de España y este profesor (Restrepo) las asimiló muy bien, hizo sus adecuaciones a la formación de enseñar las ciencias lo que interesó mucho más a Caldas sobre este tema”, explica el profesor Benítez Piamba.


Del sabio Caldas podrían escribir muchas cosas pues fue muy inteligente e hizo aportes significativos en diferentes áreas del conocimiento, pero nos vamos a centrar en dos aspectos; uno, el molino que aún funciona en Paispamba; y dos, en cómo fue su captura.


 

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El trapiche fue construido en época republicana y sirvió para moler trigo en toda la región. © Francisco Hernández


El molino del Sabio



A 15 minutos de Paispamba, por una carretera destapada, en la vereda El Molino, está el molino de Francisco José de Caldas, un trapiche construido en la época republicana, que sirvió para moler trigo de toda la región. 

El molino es un lugar mágico que lo cubre una y otra vez la brisa que viene de la cordillera, que lo cuida de alguna manera del paso del tiempo. Ahí está en una casa pequeña, con paredes de bahareque, colonial, pero imponente, que guarda mil historias, un patrimonio cultural para los sotareños y payaneses, una representación del progreso que aportó este hombre al país en aquella época. 

Se estima que el molino fue construido entre 1787 y 1888, y tiene similitud con los molinos de Galicia en España de donde era Josef de Caldas. Pese a que se le atribuye la creación del molino al sabio Caldas, Diego Rivera Burbano, informador turístico de Sotará asegura que: “Hay dos versiones acerca del molino; una, que fue construido por Francisco José de Caldas; y otra, que fue su padre, José Caldas García, quien lo construyó, pero fue Francisco quien lo modificó y lo hizo funcional”

Sin importar cual de las dos versiones haya sido la real, ninguna le resta importancia a labor hecha por el sabio Caldas en relación con este molino que le aportó para la economía de la región en su momento, pues a él acudían habitantes de diferentes zonas para hacer moler el trigo, entre ellos los indígenas del cabildo Ríoblanco que traían el cereal a lomo de mulas y lo dejaban junto a la casa del molino hasta que llegara su turno. Era tal la acogida que debían esperar hasta tres días para hacer moler la carga.

Estar aquí es una experiencia única. Un lugar que guarda tanta historia para Colombia pero a la vez desconocido para muchos. Un sitio que caminó, que recorrió tantas veces Francisco José de Caldas tal vez pensando en todas sus fórmulas para hacer girar esta estructura y hacerla cada vez más funcional, analizando cómo aprovechar los recursos naturaleza para el beneficio del pueblo. 



Precisamente a la hora de su construcción, no se dejó ningún detalle por fuera, el agua que hace girar el tronco y las aspas, y a su vez la piedra que trituraba el trigo, es tomada del río Molino, montaña arriba, pero esta agua no se desperdicia pues regresa a cause loma a bajo. El sabio Caldas amaba la naturaleza y se preocupaba por su cuidado y conservación. 




Recientemente la actual administración municipal de Sotará aportó unos recursos para la recuperación de la casa y la comunidad puso la mano de obra, lo anterior demuestra el sentido de pertenencia que tienen los sotareños con el molino.

 

Los indígenas del cabildo de Rioblanco traían sus cereales en mulas y podían esperar hasta tres días para que este fuera molido. © Francisco Hernández



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Su captura y su muerte



Siempre se habla de la captura y muerte del sabio Caldas, y su participación en la gesta libertadora, pero muy poco de un personaje fatal que ayudó a los españoles a capturarlo. Estamos hablando de Simón Muñoz, un personaje que aparece y desaparece en la historia de Colombia, pero que jugó un papel importante.  El profesor Benítez Piamba, califica esta parte de la historia del sabio Caldas como interesante, no lo expresa textual, pero por la forma en la que habla considera que su paisano, Francisco, tal vez merecía la oportunidad de seguir viviendo y aportando al desarrollo del país. 

Luego de la gesta libertadora del 20 de julio de 1810, pasaron seis años mientras los criollos se concentraron en disputas entre ellos mismos, al mismo tiempo, los españoles se organizaban para la reconquista. El 27 de abril de 1816, el sabio Caldas recibió una carta de Pedro Agustín Valencia, un español que simpatizaba los revolucionarios patriotas, en la que lo convida a huir de América en un barco pirata del inglés Guillermo Brow, que estaba fondeado en Buenaventura. 

Una vez recibida la carta, Caldas inició su regreso de Santa Fe hacia el sur del país para dirigirse a Buenaventura junto a Camilo Torres, pero en el camino se da cuenta de la captura de Torres en la zona de Cali, aunque venían en la misma travesía, no se desplazaban juntos. En ese momento decide dirigirse a Popayán nuevamente hacia la hacienda de su familia. 

Mientras esto ocurría, la mamá del sabio Caldas, María Vicenta Tenorio y Arboleda, le enviaba una carta al Gobernador de Quito, Toribio Montes, pidiendo clemencia para su hijo y que le ayudara a que quedara libre. Confiando en una respuesta positiva, el sabio Caldas llegó a la hacienda de su familia a finales de mayo de ese año. 

La corona española encomendó la misión de capturar a Francisco José de Caldas junto a otros patriotas al coronel Juan Sámano
, que en Santafé pensaba que estaban en Popayán. Aquí es donde aparece Simón Muñoz, pues Sámano le encomendó dicha misión a este personaje, pero ¿quién era Simón Muñoz? 

Seguramente el profesor Benítez Piamba, ha contado esta historia muchas veces, pero evidente que este tema lo apasiona y comenta: “Simón era del Patía, Popayán era criollo, pero tuvo una formación realista pues vivió en Pasto, esa zona estaba más cerca de Ecuador que eran muy realista, entonces él simpatizaba con los españoles. No se tienen muchos datos de él pero se cree que estudió en Pasto y tuvo formación religiosa, aparece en la historia para ayudar en la captura de Caldas y así mismo desaparece”

Sámano sabía de la amistad de Muñoz con la familia del sabio Caldas y le encomendó la misión que, sin dudarlo, aceptó. Precisamente por esa cercanía le quedaba fácil averiguar la ubicación de los patriotas, aunque se dice que Caldas no estaba escondido pues estaba confiando en la respuesta positiva a la petición que hizo su madre al gobernador de Quito.  

Simón entonces fue hasta la hacienda de la familia en Paispamba para capturarlo, llevarlo a Popayán y luego a Santa Fe, pero él tenía una doble opción: “Deja libre a Caldas y recibir una remuneración económica de la familia; pero por otra parte necesitaba estrechar su amistad con Toribio Montes, y necesitaba quedar bien con Samano también”, explicó Benítez Piamba.

En todo este juego de intereses, Muñoz recapacita, hace adelantar a algunos patriotas y le hace una propuesta a Francisco José de Caldas y le da la opción de que se fugue y se vaya para Quito. Caldas acepta pero si es con todo el grupo de patriotas que habían llegado con él desde Santa Fe, algo que no acepta Simón Muñoz. 

Pero justo cuando el sabio Caldas está en Popayán, su madre recibe la carta del gobernador de Quito en la que ordenan trasladarlo a Quito para juzgarlo allá. María Vicenta entonces corre al colegio San francisco de Popayán y le entrega la misiva, en ese mismo momento muere en brazos de su hijo. 

“El coronel Sámano lee la carta, y reflexiona: Si lo enviaba a Quito iba seguir siendo un coronel, pero si lo llevaba a Santa Fe, tendría un ascenso al grado de mariscal (la cabeza visible del poderío militar), y decide omitir la petición del gobernador de Quito y lo lleva a la capital”, dice el profesor Benítez Piamba.

En un último intento por salvar su vida. “Francisco José de Caldas escribió una carta pidiendo clemencia y despotricando de la revolución, por lo que algunos llaman cobarde, pero él no tuvo mentalidad revolucionaria, siempre fue un estudioso, quería darle continuidad a sus estudios científicos. Muchos lo tildan de traidor y dicen que no fue un mártir”, comenta resignado el profesor Benítez Piamba. 

En cuanto a la posición de Simón Muñoz que siendo criollo, ayuda con la captura de Caldas, Arlés Benítez Piamba, habitante del pueblo y profesor de la Universidad del Cauca, asegura que: “La captura de Caldas fue todo un juego de intereses por parte de Simón y del coronel Sámano. Simón quiso darle una oportunidad a Caldas en base a su conveniencia, pero el sabio no la aceptó, y Sámano no le podía dejar libertar, y enviarlo a Quito, porque estaba detrás de un ascenso como en efecto sucedió”

Finalmente, Francisco José de Caldas es llevado a Santa Fe donde es condenado a muerte por los Tribunales de Justicia Mayores y es fusilado el 29 de octubre de 1816. 

Arlés Benítez Piamba, empieza a guardar sus apuntes y libros, se quedaron muchos datos por contar, pero la felicidad en su rostro de recordar la vida del sabio Caldas no la puede ocultar. 

 

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