diciembre 20 de 2017

El sueño caguanense

Por: Nelly Buitrago

Nací en Florencia, Caquetá, y desde hace 41 años llegué a la región del Bajo Caguán como promotora de asuntos indígenas de la Presidencia de la República. Mi misión era buscar a la comunidad ancestral de la vereda Huitoto.

Al adentrarme en la zona, quedé asombrada con el majestuoso río, rodeado por una naturaleza única: aves con colores tan llamativos que resaltaban aquel verde de muchas tonalidades; tortugas y peces que no conocía hasta aquel momento; un tigre mariposa o jaguar del Amazonas que, como nosotros, quedó atónito al encontrase de frente con la embarcación en la que nos transportábamos por aquel río: ¡el río Caguán!

Fue tanto mi amor por aquel maravilloso lugar que, al poco tiempo, me fui a vivir allá en busca de un buen vivir y con la convicción de que este territorio me ofrecía lo que podría necesitar. Inspirada le escribí este poema: “Te conservaré toda mi vida; eres un grato recuerdo para mí; veo que eres una flor querida y por eso vivirás dentro de mí; aunque el tiempo te marchite, nunca dejarás de ser amado; dormirás tranquilo entre mi almohada y jamás permitiré que me la quiten. Solo tú, mi tesoro, sabrás las razones de mi cariño; perdona por lo mucho que te adoro, perdona por cómo me comporto; y si llegara a morir, feliz estaría de estar contigo”.

El Caguán no fue una región ajena a los efectos del conflicto armado y a las políticas de exclusión y olvido histórico y sistemático por parte del Gobierno nacional. Sin embargo, el acuerdo de terminación del conflicto entre el Gobierno y las FARC-EP, que se fundamenta en la reconstrucción de las relaciones Estado-sociedad civil, abre una nueva posibilidad para que las comunidades campesinas de las zonas más apartadas participemos efectivamente en las decisiones que nos afectan como comunidad: vemos necesario definir el futuro de nuestros territorios y sus pobladores.

Con la implementación del Plan de Desarrollo Rural y Comunitario que hemos construido a través de talleres, reflexiones, discusiones y consensos en torno a nuestra historia, permanencia en el territorio, sistema de producción, oportunidades y fortalezas como familias y comunidades campesinas, invitamos a que el Estado sea coherente e implemente acciones coordinadas, puesto que, como comunidad, ya no queremos más programas aislados; queremos una intervención única e integral desde la visión de nosotros los hombres, mujeres, jóvenes y niños, para que se nos permita una vida digna y en paz.

Nuestro Plan es una estrategia integral construida por nosotros y nosotras bajo el liderazgo de la Asociación Campesina del Bajo Caguán, que le da respuesta a las tres prioridades y obligaciones que tiene el Estado para con nuestro territorio y sus pobladores: la sustitución de cultivos ilícitos, la conservación del territorio, y la construcción de paz desde lo que hemos sido, somos y queremos ser en nuestro territorio. Y esto implica que el Estado nos reconozca como sujetos de derechos. Es lo que pedimos.

 

NELLY BUITRAGO TORRES
Integrante de la Asociación Campesina del Bajo Caguán.

 

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