Salento, una joya turística en riesgo por falta de planeación

marzo 01 de 2019

El turismo, que puede ser para muchos municipios una alternativa de desarrollo, puede traer resultados negativos si no se sabe planificar. Este es el caso de Salento.

Salento, una joya turística en riesgo por falta de planeación

| La falta de planificación, control y regulación del turismo en Salento desencadena conflictos socioambientales. | Por: Cesar David Martinez


Por: Ángela Palacios
AngelaPalaciosG

De Salento se habla en los paquetes turísticos de las agencias de viajes como un destino obligado para quienes visitan el Quindío, en el mismo departamento su promoción es bien conocida. Se le considera un ejemplo en varios aspectos, pero investigadores del Instituto Humboldt piensan otra cosa. Dicen que, aunque vale la pena visitarlo, es el “modelo turístico a no seguir”.

El turismo en Salento no se planeó adecuadamente. Por eso, cuando llega la temporada alta pueden arribar hasta 10 mil viajeros que deben compartir espacio, agua y parqueaderos diseñados para los siete mil habitantes que residen allí. La vida de la gente de Salento se volvió tan difícil que muchos se han ido, pues hasta ir a hacer mercado un sábado se puede conviertir en una pesadilla con filas de carros de hasta cuatro horas.

Los vehículos son un verdadero problema. En Salento solo hay 850 parqueaderos disponibles para los 70 mil carros que entran y salen del municipio por la misma vía en un fin de semana en temporada alta. Ante este fenómeno, los salentinos solo tuvieron dos opciones: vender sus casas o montar establecimientos comerciales para aprovechar el auge del turismo. “Cada persona tomó determinaciones desde lo que creía que era bueno para ella, porque no había una planificación de región, ni de localidad”, asegura Erika Nadachowski, coordinadora de la zona de intervención del Páramos Los Nevados en el marco del 'Proyecto Páramos: Biodiversidad y Recursos Hídricos en los Andes del Norte' del Instituto Humboldt, quien ha trabajado con los empresarios, habitantes y gremios de Salento para ordenar el turismo en esta zona.

La identidad de Salento también se empezó a desdibujar. El plato típico que ofrecen los restaurantes de la zona se compone del patacón del Valle del Cauca y la trucha, ofertas ajenas a su cultura, porque muchos no saben con exactitud cuál es la gastronomía que los representa como región. Además, al hablar con algunos habitantes, ganaderos y comerciantes, Nadachowski evidenció que“están incómodos de estar en Salento por que todo es caro, no pueden caminar, manejar por carretera, sienten inseguridad y viven aburridos porque los turistas dejan basura y andan por sus predios”.

No hay una fecha exacta en la que se haya empezado a hablar de la regulación del turismo en Salento, pero sí se registran noticias y alertas de medios de comunicación y autoridades desde 2014. Todos resaltan la riqueza de los planes que tiene el municipio y la manera en la que el turismo dinamizó su economía, pero también aseguran que es una manera desbalanceada de hacerlo. La Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío lo ha enfatizado en foros titulados ‘Turismo Sí, pero no así’, en los que busca generar consciencia sobre la importancia de desarrollar procesos de protección a nivel ambiental y social en Salento, frente al turismo a gran escala. La misma comunidad ha propuesto en algunas oportunidades crear peajes o implementar pico y placa para regular el ingreso de turistas a la zona, pero nada se ha concretado.

 

Los turistas y mandatarios locales se quejan porque las fachadas coloridas de las casas no se pueden apreciar con facilidad porque hay muchos buses parqueados frente a ellas. © VÍCTOR GALEANO


 

¿El turismo pone en riesgo la palma de cera?

La conservación del Valle de Cocora, el paisaje natural más visitado del eje cafetero, no depende del turista, pero el turismo sí depende de la palma de cera. De acuerdo con el botánico e investigador de palmeras, Rodrigo Bernal, “esta planta no tiene cómo conservarse y a mitad de siglo desaparecerá completamente del Valle de Cocora, afectando la estabilidad económica de los dueños de restaurantes que se benefician con la visita de viajeros”.

Esto sucede porque las palmas producen frutos que caen al suelo y al estar en un potrero se las come el ganado; si esto no pasa, la planta pequeña no aguanta la radiación solar y muere. El investigador asegura que se trató de trabajar con los ganaderos y la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), pero algunos dueños de fincas, también propietarios de restaurantes en el Valle de Cocora, no cedieron un espacio de sus predios para cercar y proteger del sol lo que podría ser la nueva generación de palmas. Finalmente, la investigación y los esfuerzos se abandonaron.

 




 

1 metro es el tamaño en el que la hoja de una palma de cera soporta los rayos solares.                                                                     

 

Las casas de Salento son tan atractivas que los propietarios de la zona están vendiéndolas a extranjeros hasta por 500 millones de pesos. © VÍCTOR GALEANO


 

Según el observatorio del Sistema de Información Turística, Situr, en 2018 llegaron 52.086 turistas extranjeros al Eje Cafetero. © VÍCTOR GALEANO


 

Un nuevo intento de ordenamiento turístico

Está claro que la solución no es detener el turismo. Salento y el Valle de Cocora no deben dejar de ser destinos valiosos, pero sí deben regularse y conservarse antes de que no haya nada qué hacer. El Sistema Regional de Áreas Protegidas - SIRAP del Eje Cafetero en conjunto con el instituto Humboldt llegó a la zona como parte del 'Proyecto Páramos: Biodiversidad y Recursos Hídricos en los Andes del Norte', con el apoyo de la Unión Europea, para rescatar anteriores propuestas, hacer unas nuevas y capacitar a hoteleros, restauranteros, habitantes, artesanos y ganaderos para darle un ordenamiento al turismo en el municipio. Parte de la tarea es velar por el bienestar de los salentinos, mejorar la percepción del visitante y contribuir a la preservación y cuidado del Parque Nacional Natural los Nevados, que está muy cerca de la región.

La intervención en Salento era necesaria. “Con el posconflicto el Estado asumió y vendió los departamentos como turísticos sin que estos estuvieran preparados, por eso suceden fenómenos como este, en el que la gente no sabe qué hacer con tanto turista y la situación se sale de las manos”, señala Marcela Galvis, Coordinadora del proyecto 'Páramos: Biodiversidad y Recursos Hídricos en los Andes del Norte'.

En el estudio se analizó el estado actual de Salento frente al turismo y se hicieron talleres con los actores involucrados para conocer su opinión sobre la problemática. También se encuestó a visitantes para saber de dónde venían y a qué, y la sorpresa es que muchos de ellos no tenían idea de lo que se podía hacer allí.

 


«En el plan de ordenamiento turístico se propone trabajar con la policía para tener mayor control sobre los accesos a los atractivos turísticos, lograr que los guías sean interpretes ambientales para que el visitante además de ver algo bonito, tenga un aprendizaje y evaluar y reglamentar las capacidades de carga».

ERIKA NADACHOWSKI, coordinadora de la zona de intervención del proyecto 'Páramos: Biodiversidad y Recursos Hídricos en los Andes del Norte' del Instituto Humboldt.


 

Algunos detalles que parecen menores frente al turismo tampoco están contemplados en el plan. Es normal ver a turistas en leggings, sandalias y ropa destapada subiendo hasta la cima del Cocora. Según las investigadoras, aspectos como la vestimenta también deberían tenerse en cuenta a la hora de entrar al valle, porque el riesgo no anunciado debido a las bajas temperaturas puede poner en peligro la salud de los visitantes, la experiencia que se llevan e incluso poner a prueba la atención de emergencia. Además, consideran que es necesario revisar la capacidad de carga de los senderos y las carreteras, que hoy no tienen ningún tipo de control. Aunque el turista no encuentre un caballo disponible para recorrer el parque, porque las caballerizas ya no dan abasto, de todas maneras lo hace a pie.

También se ha insistido en la capacitación. Aunque gran parte de los guías se están formalizando, hay algunos que ofrecen mapas hechos a mano alzada para que el turista vaya por sí solo al Cocora, porque según ellos “no hay pierde”. Otros prometen caminatas con avistamiento de osos incluido, pero en realidad estos ejemplares aparecen con poca frecuencia. “En este plan de ordenamiento turístico se propuso que no se deje ingresar al turista sin guía y que se organicen operadores turísticos que se encarguen de llevar a los viajeros hasta el parque, para regular así, cuántos van y evitar la saturación del destino”, explica Nadachowski.

Se trata de llegar a un acuerdo entre las autoridades ambientales y la comunidad para que el turismo siga avanzando, pero esta vez de manera adecuada. La propuesta del SIRAP Eje Cafetero necesita socializarse de nuevo con los actores sociales e instituciones para que pase a ser política pública. La institución está convencida de que convertir estas propuestas en una obligación, es la única manera de dejar intereses particulares de lado, tener recursos para la ejecución, organizar a los operadores turísticos y lograr cambios.
 


POR: Ángela Palacios Periodista de viajes
@AngelaPalaciosG


 

ENCUENTRA OTRAS INICIATIVAS TURÍSTICAS EN NUESTRA APP MOVIL ARRANCA!
 - ENTRA EN ARRANCA.CO O HAZ CLIC EN TU TIENDA PARA DESCARGAR. -

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos
Acepto los Términos y condiciones




¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario


Te puede interesar






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.