La crisis humanitaria detrás de la minga indígena que llegó a Bogotá

noviembre 16 de 2018

Las comunidades indígenas de Riosucio y Carmen del Darién, en el Chocó, marcharon en la capital para exigir la seguridad en sus territorios, que aún se disputan los grupos armados.

La crisis humanitaria detrás de la minga indígena que llegó a Bogotá

| Cientos de indígenas embera, wounnan y zenú que llegaron a Bogotá se unieron a la marcha por la educación pública. | Por: Valerie Amor


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

“Para nosotros nunca se firmó nada”, dice Dayana Domicó, líder embera, mientras les reparte medicinas para combatir el resfriado o el dolor de cabeza a cientos de indígenas que habían pasado su primera noche en las calles de Bogotá.

Dayana se refiere a los acuerdos de paz con las Farc, y con sus palabras refleja el sentir de 462 emberas, wounnan y zenúes del Urabá chocoano que llegaron a Bogotá el domingo pasado en una minga para exigirle al Gobierno Nacional que cese la violencia contra estas comunidades étnicas.

Además de sus bastones de mando y pequeños maletines, llegaron con demandas incumplidas desde hace un año: desminado humanitario, reparación colectiva, restitución de tierras, protección a líderes, fortalecimiento de la guardia indígena, entre otras.

Detrás de todo esto había una petición simple: la libertad. Libertad para salir a pescar, a cazar o a estudiar sin el temor de terminar atrapados en medio de un combate, mutilados por una mina o reclutados por los grupos armados.

 

<<Nuestra existencia en el territorio es cada vez más difícil. Para visibilizar ese problema teníamos que movilizarnos>>.

ROBERTO CARPIO, líder embera de Riosucio

 

 

Las cifras de las organizaciones humanitarias evidencian la gravedad de la situación de esta población. En agosto, más de 3.600 indígenas de Bojayá, Carmen del Darién y Riosucio resultaron confinados por los enfrentamientos entre el ELN y la fuerza pública, según una alerta emitida por la Oficina de las Naciones Unidas para los Asuntos Humanitarios.

Roberto Carpio, líder embera de Riosucio, explica que las comunidades indígenas y afro de estos municipios viven en medio de la violencia desde hace más de 20 años, cuando llegaron los primeros grupos paramilitares: “Nos restringieron la movilidad, no podíamos llevar mercados ni tener tiendas comunitarias”. Hoy, asegura, son los paramilitares de las Autodefensas Gaitanistas quienes los acusan de abastecer de alimentos a la guerrilla.

 


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Además del tradicional himno "¡Guardia, guardia, fuerza, fuerza!", los mingueros marcharon con sus bastones de mando bajo el lema: "El problema no es de uno, el problema es de todos".  © VALERIE AMOR.

 

Diálogos atropellados

El objetivo de los mingueros en Bogotá era sentarse con el Presidente Iván Duque y sus ministros para lograr compromisos concretos. Pero desde la llegada a la ciudad empezaron los tropiezos. Según denunciaron, la Policía les impidió la entrada a la Plaza de Bolívar.

Más de 100 personas tuvieron que dormir en la calle, a las afueras de la sede de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), mientras que las mujeres y los niños se acomodaron en las oficinas.

Que a la minga se le dieran condiciones para permanecer en Bogotá hasta el final de los diálogos fue el punto de partida de las negociaciones. Pero ni el presidente ni los ministors se presentaron. “De qué nos sirve estar ahí sentados si la gente está aquí durmiendo en la calle. Lo único que nos ofrecen es transporte para que se regresen a Chocó y se queden los líderes acá hablando”, dice Dayana a las puertas de la ONIC.

Pero siempre tuvieron claro que a Chocó regresarían los mismos 462 mingueros cuando hubiese un acuerdo. Por eso, mientras sus 14 líderes conversaban en la Personería de Bogotá con representantes de los ministerios del Interior, Defensa y Salud, del Intituto Colombiano de Bienestar Familiar y de la Unidad de Víctimas, los demás indígenas se reunían afuera para danzar o marchaban con los estudiantes bajo el lema “El problema no es de uno, es problema de todos”.

 

Durante tres noches, más de 400 indígenas durmieron en la calle. Algunas mujeres y niños se acomodaron en la sede de la ONIC.  © MARCELA MADRID.

 

El acuerdo

En el tercer día de diálogos por fin se lograron avances. El pasado jueves por la noche, cuando los marchantes todavía estaban recargados con la energía de los estudiantes, se firmó un acuerdo con 27 compromisos en tres temas centrales: paz, seguridad y derechos humanos; territorio y gobierno propio; y asuntos sociales.

Estos son algunos de los principales compromisos:

 

Luego de socializar el acuerdo —en español y en lenguas indígenas— con los mingueros y de ayudar a organizar el regreso a Chocó en vehículos gestionados por Ministerio del Interior, Oscar Montero, delegado de derechos humanos de la ONIC, manifestó que“hay una voluntad del gobierno de cumplir lo acordado, pero tiene que haber seguimiento y garantías”.

También se mostró a la expectativa de las próximas reuniones con entidades nacionales, que tendrán lugar entre noviembre y diciembre, la mayoría de ellas en Riosucio. De cumplirse, estas comunidades finalmente podrán ver la presencia estatal en su territorio más allá de la fuerza pública.


POR: Marcela Madrid V. | Editora 'Desde el territorio'
@marcemv91


 

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