"Tuvimos que saltar para salvar nuestras vidas"

octubre 29 de 2019

Sobre las seis de la tarde de este lunes, la lluvia hizo crecer el río Apartadó hasta convertirlo en un incontrolable caudal que anegó el municipio y dejó cerca de 7 mil damnificados. La comunidad, sin amilanarse, se recupera con redes de atención y donaciones..

| Una mujer camina por el lodo mientras ayuda a sacar las cosas que se salvaron por la inundación | Por: Juan Gómez


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Lorena Solis Higuita camina por las calles secas que aún quedan en Apartadó y llama a las puertas en busca de personas que se hayan salvado de la furia del río. Lorena tiene doce años, estudia en el Colegio José Celestino Mutis y, sin importar el sol y obviando el cansancio, lleva varias cuadras reuniendo aportes caritativos.

Horas antes, cuando caía la noche del lunes, Juan Gómez había presentido que una emergencia podría desatarse. No eran solamente presagios. Era la arremetida de imagenes en redes sociales de calles convertidas en ríos y videos aficionados de personas grabando desde algún balcón o ventana lo rápido que corría el agua tras un aguacero que duró cerca de 5 horas.


 

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Una mujer saca agua de su casa. El lodo acabó con varias pertenencias. © Karen Arias


 

Tras la alerta, 12 barrios fueron evacuados. La gente se subió a los techos por el miedo y el Ejército, jóvenes en su mayoría, empezó como pudo a enfrentar la situación. Eran cerca de las 8:30 de la noche. 

En las casas, la gente pone la mano contra la pared para explicar hasta donde llegó el agua. En algunas, casi alcanza los dos metros de altura. “El río se metió de un momento a otro, saltamos para salvar nuestras vidas y no hubo tiempo de sacar nada”, le contó Aidé Giraldo a SEMANA RURAL.

A medianoche, la corriente se calmó y las personas pudieron regresar a sus viviendas para, valiéndose de baldes, escobas o como fuera, sacar el agua que se había filtrado.


 

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En algunos puntos del municipio ya hay instaladas mesas con ayuda para las familias damnificadas © Karen Arias y Juan Gómez


 

Desde temprano comenzaron a llegar las ayudas. Las universidades que hacen presencia en el municipio, entre las que se encuentra la Universidad de Antioquia, crearon comités de recolección y suministro. Ropa, implementos de aseo y grupos que se organizaron para llevar desayunos han sido los auxilios.

“Vi bajar un carro, neveras, pipetas… hasta camas”, narra Giovanny Cano. Varios habitantes que fueron perjudicados afirman que hace 3 meses autoridades fueron a hacer un censo para analizar la posibilidad de una reubicación, pues días antes también había ocurrido una inundación de proporciones menores. Las familias alegan que les entregaron un mercado y no volvieron a saber de su situación.

En la Alcaldía también hay un punto de recolección, el Ejército sigue ayudando a sacar agua y lodo de las casas. En el parque Los Artistas también se están recibiendo donaciones el sábado hasta medianoche y por ahora hay 9 albergues temporales.


 

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Algunas personas intentan reconstruir con lo que quedaron © Karen Arias


 

En las calles ya han sacado mesas para suministrar agua y otros implementos, mientras algunas personas siguen ocupadas en salvar lo poco que quedó en sus casas. “La Diócesis de Apartadó y la Alcaldía han recibido ayudas. Los líderes comunitarios nos hemos unido para atender la emergencia. Hay varios albergues: uno en el colegio Alfonso López, en el San Francisco de Asís, en la Ciudadela Educativa Puerta del Sol, los CIC deportivos. El resto es una red comunitaria organizada desde anoche”, contó Cristian Granado, líder social del municipio.

“Creo que fue la naturaleza”, dice Lorena Solís, mientras hace una pausa en su recorrido para responder a la pregunta sobre qué pudo causar la inundación más allá de las denuncias de varios damnisficados, que acusan a las basuras en el alcantarillado y, sobre todo, a la improvisación y negligencia de algunos constructores, que pavimentan las calles sin desagües de aguas lluvias y cubren caños para urbanizar.


 

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Así quedaron algunas paredes luego de que las familias lograron sacar el agua © Karen Arias


 

La región vivió a mediados del Siglo XX el desvío del río Turbó para así tener terrenos bananeros y en Apartadó, específicamente, el urbanismo mal planeado ha hecho que sus calles no tengan desagües adecuados y se hayan taponado cañones madre de los ríos. Por eso las inundaciones, creen sus habitantes, podrían tener un origen en la forma en que se ha concebido el municipio y la región.

Por ahora, algunas entidades del Gobierno han llegado a adelantar un censo que dé cuenta del número exacto de afectados que, según los cálculos a partir de los barrios, se estiman entre 6.000 y 8.000 personas.


 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.