Basura por energía y paneles solares: alternativas verdes en Urabá

mayo 31 de 2018

La energía alternativa sigue siendo de las más costosas del mercado y a pesar de eso es la que podría suplir las falencias de electricidad en zonas rurales de difícil acceso. .

Basura por energía y paneles solares: alternativas verdes en Urabá

| | Por: Alumbrado Público de Urabá y MCM Tecnologías


Por: Alejandra Machado
alejalthamar

Con el auge de la tecnología verde y la energía limpia se han comenzado a implementar diferentes opciones energéticas a nivel mundial. En Colombia esos esfuerzos no son arduos, ya que el país cuenta con múltiples recursos hídricos que parecieran nunca agotarse y que son, además, la forma más económica de producir energía eléctrica, sin estimar el desgaste ambiental que trae consigo este sistema.

En Urabá se adelantan dos proyectos para producir energía de forma no convencional: paneles solares para el alumbrado público y la transformación de basura en energía eléctrica. Los esfuerzos son cuantiosos y, a pesar de no contar con incentivos por parte del Estado, siguen en marcha, contra todo pronóstico.  

La primera iniciativa es una prueba piloto dirigida por el Alumbrado Público de Urabá y la empresa MCM Tecnologías, la cual podría replicarse en la región dependiendo de los resultados que arroje en esta etapa de experimentación. Al momento, en el sector del Hospital Francisco Luís Jiménez Martínez, se instalaron cuatro lámparas que funcionan como un sistema de generación fotovoltaico que transforma la energía solar en eléctrica.

Consiste en aprovechar la luz del día para realizar una carga con la que se alumbrará de noche. Es un proceso continuo, automático y que no genera costos de facturación.
 


“Además, los beneficios ambientales son incalculables. Todos sufrimos los efectos del cambio climático, por eso deberíamos migrar a estas alternativas lo más pronto posible”

- Tatiana Monsalve, gerente de MCM Tecnologías.


 

 En Carepa hay cerca de 3.500 lámparas de alumbrado público; por cada una de ellas se pagan veinte mil pesos al mes. Es decir que, si todas las lámparas fueran reemplazadas por paneles solares, se ahorrarían unos 840 millones de pesos al año en gastos de energía eléctrica en el municipio.

 

smiley | FOTO: Alumbrado Público de Urabá y MCM Tecnologías


El problema es que mientras la instalación de esos cuatro paneles costó quince millones de pesos, instalar la misma cantidad de luces led, que funcionan con energía corriente, hubiese costado tres millones ochocientos mil pesos; es decir, cuatro veces más.   

Las tecnologías alternativas siguen siendo las más costosas del mercado. Es por esto que Édgar Alfonso Silva González, gerente de operaciones del alumbrado público de Urabá, explica que el valor inicial de estos paneles no puede ser cubierto por el alumbrado público. Lo que pretenden entonces es evaluar si lo que costó la instalación de las lámparas solares se puede recuperar a largo plazo, teniendo en cuenta que por estas no se pagaría una factura, pero sí podrían requerir mantenimiento.  

“Cuando las tecnologías no estaban tan desarrolladas como ahora era impensable que las luces de sodio se pudieran reemplazar con luces led, como está pasando en la actualidad; así que es posible que en el futuro estos paneles solares puedan ser menos costosos y, por lo tanto, más viables”, dice el gerente.

El reto para el país es lograr que la implementación de estas nuevas tecnologías no sea tan costosa y pueda ser replicada.

 

“Los estímulos y las iniciativas por parte del Gobierno son clave para incentivar la implementación de este tipo de sistemas de energía limpia”

 Silva González, gerente de operaciones
del alumbrado público de Urabá.

 


 CONVERTIR LA BASURA EN ENERGÍA 

Precisamente los estímulos son clave para reducir las dificultades que presenta un proyecto de gran envergadura, como el de transformar la basura en energía limpia. Este proyecto, liderado por la empresa Futuraseo, en compañía de Genmas (Generación y Promoción de Energía de Antioquia) y la empresa española Vertical Energy SAS, requiere de una inversión que oscila entre sesenta y setenta millones de dólares.

La idea es aprovechar las 400 toneladas de basura que llegan diariamente al relleno sanitario El Tejar, ubicado en el corregimiento de El Tres (Turbo). A través de un proceso de incineración, utilizando un horno parrilla, esas toneladas de desechos serán transformadas en gas o vapor, que se utilizará para mover una turbina y generar energía eléctrica.  

 


Esta planta podría generar entre 9,5 y 10,5 megavatios por hora; es decir, que en una hora estaría
produciendo la energía necesaria para mantener 200 neveras encendidas durante una semana.


 

“No habrá contaminación ambiental. Se hace un proceso con normas europeas y, adicionalmente, la vida de nuestro relleno sanitario sería infinita. Si logramos que este proceso sea autosostenible, le vamos a dar una transformación a los residuos en Colombia y a toda Sudamérica. Son incalculables los beneficios que le vamos a dejar a los hijos de nuestros hijos”, asegura Dorancé Rodríguez, gerente de Futuraseo.

 

smiley | FOTO: Alumbrado Público de Urabá y MCM Tecnologías


El principal reto del proyecto es ese: lograr que sea autosostenible, que toda la energía se venda y deje un margen de ganancia. Para ello, se adelantan diálogos con los puertos de la región, pues el objetivo es que la energía producida sea suministrada a los puertos automatizados en el Urabá antioqueño.   

A pesar de que la producción alternativa de energía eléctrica es, por ahora, la más costosa, hay algo con lo que la energía corriente no puede competir: su distribución. Es allí donde esperan sacar ventaja, según el gerente.

“En un municipio como Vigía del Fuerte o en una isla con mil o dos mil habitantes, mandar una línea de red eléctrica para generar energía es supremamente costoso. ¿Qué tienen que hacer? Tomar otras opciones como los paneles solares, pero estos no garantizan continuidad en los días que no haya sol. La energía que nosotros ofrecemos sí y la distribución se haría por redes directas, insiste Rodríguez.  

Si todo sale como está planeado, en junio se aprobaría la viabilidad del proyecto y el primer megavatio se estaría produciendo en enero de 2020. Para entonces, Colombia sería el primer país de Sudamérica en tener una planta de esta índole. Esta alternativa limpia podría poner a nuestro país a la vanguardia de las nuevas tecnologías en materia energética, también podría suplir necesidades en territorios descentralizados donde los servicios públicos aún no llegan y mejoraría así la vida de millones de comunidades.

 

 

 

 

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