Una charla con David Hunt, el 'Steve Jobs' de la agrotecnología

diciembre 13 de 2018

Hablamos con el "evangelizador" de la agricultura digital sobre la tecnología de gadgets y aplicaciones que hay para esta industria, las oportunidades para Colombia y el futuro de la digitalización agrícola.

Una charla con David Hunt, el 'Steve Jobs' de la agrotecnología

| David Hunt fue uno de los panelistas invitados al SingularityU Summit Colombia 2018 que se realizó a finales de octubre. | Por: María Fernanda Matera


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Desde siempre, el cine y la literatura nos han anticipado el futuro, a veces de manera casi profética. Hoy, la ciencia ficción parece acercarse cada vez más al hecho científico. Las labores más comunes del campo, como las telecomunicaciones, la movilidad y hasta las tareas más simples ahora cuentan con una app o un gadget. David Hunt es uno de los emprendedores pioneros en tecnología, se dedica a cumplir fantasías futuristas como lo hacen los grandes de Sillicon Valley pero desde la agricultura, la industria menos digitalizada de todas.

Este irlandés impulsa un concepto conocido como Agro 3.0 o Revolución Verde, que consiste justamente en usar tecnología en el campo para mejorar la productividad y ahorrar costos sin afectar el medio ambiente. Esta visión lo llevó a dirigir Cainthius, la empresa que usa sistemas de reconocimiento facial en vacas para que sus dueños puedan monitorearlas y evaluar su salud.

Hunt es un visionario del campo y tiene posiciones que pueden resultar polémicas en temas como seguridad alimentaria y la forma en la que vemos a los campesinos. En SEMANA RURAL hablamos con él sobre cómo el agro 3.0 puede funcionar en Colombia

 

Hunt es cofundador y CEO de la compañía Cainthus, que actualmente se dedica a crear sistemas de recolección de datos en ciraderos de ganado. © CAINTHUS


 

SR: ¿Cómo explica que la industria agrícola es la menos digitalizada?

Una razón es  la infraestructura en los entornos remotos. Es difícil adoptar tecnologías digitales si no se tiene conexión a internet y acceso a la red de energía de manera frecuente, este sería el segundo impedimento más grande.

La principal dificultad es la aversión al riesgo. Algunos granjeros dicen “me quedan 40 cosechas en mi carrera”, entonces, ¿cuántas de esas cosechas están preparados para apostar? porque si pierden su tierra no solo están perdiendo la cosecha, sino la granja familiar que probablemente tuvieron por generaciones, así que hay mucha presión sobre los agricultores para que tomen buenas decisiones. Son muy cautelosos para involucrarse con la nueva tecnología hasta que sea comprobada y sólida.


En general, el campo colombiano está quedado tecnologicamente, ¿cómo puede entrar al Agro 3.0 frente a esa condición?

Es casi una ventaja que esta industria no esté desarrollada en Colombia. Si bien tiene un sistema agrícola más antiguo al que tiene Estados Unidos o Irlanda, en estos países es mucho más difícil cambiarlo. La oportunidad de que Colombia se involucre en un proceso agrícola innovador con nuevas metodologías implica dejar de apoyar una gran cantidad de agricultura anticuada. Un buen ejemplo de esto es África, donde no tenían redes ni cables, entonces pasaron directamente a los celulares y eso fue mucho mejor. En Europa y Estados Unidos esto fue mucho más difícil porque tenían que deshacerse del sistema anterior y reemplazarlo con el nuevo. Cuando se empieza desde cero es mucho más fácil.

Como dije, los campesinos se involucran con la tecnología una vez les compruebas que funciona y es sólida. Es una ventaja que la agricultura aquí está menos digitalizada, porque las consecuencias de esta tecnología se les pueden demostrar aquí y ahora.


En Colombia, los campesinos no están muy acostumbrados al uso de la tecnología, ¿Cómo podría funcionar el Agro 3.0 con ellos?

Es gracioso cómo la gente ve a los campesinos. Me he reunido con agricultores de todo el mundo, de países en diferentes grados de desarrollo, y siempre encuentro que si se les muestra una nueva tecnología que demuestre que los beneficia y con la que se sienten cómodos, realmente la usan. Creo que es una falsa narrativa que a los agricultores no les gusta la tecnología.  Si es intuitiva, fácil de usar y hace sus vidas mejores, la adoptan rápidamente.
 

 


«Si hay algo en lo que estoy en desacuerdo sobre cómo la gente ve a los agricultores y la agricultura es eso. Según mi experiencia, en cualquier parte del mundo, el problema ha sido el producto, no los campesinos. No les gusta la tecnología que es complicada de usar».


 

 

¿Tecnificar y automatizar los procesos de este sector no reemplazaría a los trabajadores?

Sí, puede que lo haga en algunos aspectos, pero en otros puede crear más oportunidades de trabajo.  Uno de los ejemplos es Perú, un país sudamericano. La cantidad de trabajos que el cultivo de quinua ha creado es astronómica. Hay menos agricultores por hectárea de lo que solía haber, pero han surgido más vacantes en otras áreas de la cadena productiva. No es que haya habido una disminución general en los empleos asociados con la agricultura, sino que se movieron.

La automatización reemplaza a los empleados, pero crea nuevos puestos de trabajo en otros lugares, y la manera de hacerlo más aceptable para una comunidad local es educarlos antes de que la transición comience. Deben saber cómo funcionará la industria una vez se tecnifique. Hay que recordar que las regiones menos digitalizadas y automatizadas de Europa tienen los niveles más altos de desempleo, mientras más digitalización y automatización tengan, más empleo crean. Vengo de un país (Irlanda) que este año reporta 4 por ciento de desempleo y estamos altamente digitalizados y automatizados, y hace 30-40 años éramos el país más pobre de Europa. Mi país es un ejemplo de que todo esto es posible.

 


 

David Hunt está entre los mentores de la Singularity University en Sillicon Valley. Aquí su conferencia en el SingularityU Summit 2018 en Tailandia.

En Colombia, los jóvenes se están yendo del campo para trabajar en las ciudades ¿Cómo la tecnología podría ayudar a traerlos de vuelta?

Gracias a la tecnología la agricultura creció y comenzó a ser emocionante de nuevo. He visto niños criados en granjas que dejaron su tierra y regresaron por esta razón.   Para mi empresa me gusta contratar universitarios que hayan crecido en el campo porque tienen una comprensión intuitiva de los ciclos agrícolas, dominan el conocimiento técnico y tienden a ser muy trabajadores. Suelen ser personas maravillosas para emplear.

Los campesinos tienden a ser muy empleables incluso fuera de esta industria porque, para mí,  la agricultura es fundamentalmente resolución de problemas a diario. El cerebro termina entrenando para solucionar lo que sea que esté pasando.  Por lo tanto, ¿aumentar la tecnología podría traer de regreso a gente curiosa que abandonó la granja? Me gustaría pensar que sí. Veo que sucede en los Estados Unidos y Europa, algunas personas criadas en el campo sentían que no se podía aplicar su carrera a la agricultura, pero están regresando. Yo soy una de ellas. Cuando obtuve mi título universitario me convertí en banquero corporativo, porque no creía que la agricultura fuera interesante, hasta que supe lo que realmente era y lo que estaba pasando, entonces dije:  “wow, esto es asombroso, emocionante y quiero trabajar en esta industria”. La agricultura está pasando por muchos cambios, es un momento histórico. Me gusta pensar que traerá a muchos más como yo.

 

 © DANIEL REINA, REVISTA SEMANA | ANDRES GONZALEZ, MINAGRICULTURA

 

¿Cómo los gobiernos pueden involucrarse en esta transición hacia la agricultura altamente digitalizada?

Deben ser proactivos al respecto y tomar la decisión de hacerlo. Si el Gobierno colombiano decide que la agricultura es una industria importante por los próximos 30 años, lo que debe hacer es obtener la infraestructura rural necesaria para que las cadenas de suministro conecten las granjas con las áreas donde está la demanda y las áreas de exportación. Luego debe capacitar y educar a los agricultores para que hagan un buen uso de los recursos tecnológicos.

Por ejemplo, Brasil y Argentina son potencias agrícolas porque decidieron que en esta industria estaba su futuro. La convirtieron en una prioridad del gobierno nacional, y crearon la infraestructura que se necesitaba. En la década de los ochenta nadie exportaba algo desde Brasil y Argentina. Creo que hoy ocupan el tercer y quinto lugar como los mayores exportadores mundiales de alimentos. Eso es increíble y no hay ninguna razón por la que Colombia no pueda hacer algo así,  es una elección sobre lo que es importante y cuáles son sus prioridades como Gobierno.


¿Qué les diría a quienes creen que es más saludable consumir carne producida con métodos tradicionales?  

La agricultura pecuaria sí se preocupa por el bienestar animal. La industria de lácteos, por ejemplo, carga un gran prejuicio y tiene que responder a un consumidor que todo el tiempo se cuestiona sobre el estado de esos animales. Mi compañía tiene millones de horas de filmaciones de lecheras en todo el mundo y lo que vemos son vacas felices. Así que mucho de eso se deriva de la ignorancia del consumidor.

 


«Las industrias, a menudo, terminan adaptándose a visiones incorrectas como esa en vez de luchar contra los estigmas.De ahí se deriva otro problema global del campo: las personas que controlan la narrativa acerca de lo que es verdad en agricultura generalmente son personas que no tienen ni idea acerca de las realidades de la industria».


 

Por ejemplo, las personas se quejan cuando se separan a los terneros de sus madres, pero un agricultor sabe que un becerro tiene un riesgo de mortalidad del 30 por ciento si se deja con la madre porque se expone a enfermedades, mientras que si se separa de la madre durante 30 o 60 días el riesgo mortalidad reduce a un 5 por ciento, Teniendo en cuenta eso, ¿qué opción se prefiere? Lograr que el consumidor tenga una mejor comprensión de la realidad debería ser la regla, en lugar de aceptarlo o darle credibilidad a algo de lo que no tiene pruebas.
 

En intervenciones que ha hecho, usted menciona varios mitos alrededor de la agricultura ¿por qué la seguridad alimentaria es uno de ellos?

La seguridad alimentaria es un gran problema para mí principalmente porque eso significa que no hay confianza para comerciar ‘entre vecinos’.

Aparte, el concepto también nos muestra otros problemas que requieren solución. Los países están cultivando alimentos básicos pero sin  tener en cuenta si sus tierras están naturalmente dispuestas para producir algunos de esos alimentos. Forzar a que algo crezca en ambientes en los que no debería hacerlo aumenta el costo de carbono y energía para producir los alimentos.


En Colombia producimos mucho, pero de lo mismo, ¿el problema de los monocultivos también se puede solucionar educando sobre sus consecuencias?

Sí. Hay que entender que se necesitan rotar los cultivos. Por supuesto, eso implica mucho más trabajo y aumenta el costo efectivo de su producción. Los monocultivos hacen que la vida sea más sencilla, pero su costo es el daño a los suelos. La razón por la que los monocultivos son tan populares ahora es porque el granjero que trabaja esas tierras hoy, no tiene que lidiar con los suelos agotados
mañana. Es fácil tomar decisiones a corto plazo.

Realmente no vamos a poder más producir policultivos ecológicamente hasta que tengamos la tecnología que nos permita hacer eso. Y de hecho me molesta que  puedo ver todos los recursos tecnológicos necesarios para hacerlo, pero todavía falta agruparlos y colocarlos en un solo sistema.
 

¿Esto es el mismo principio de la “Revolución verde” que menciona en su conferencia?

Sobre la última Revolución Verde, la que creó Norman Borlaug
era un modelo único de crecimiento de cultivos replicable en distintos sembrados. Ese fue el genio de Norman Borlaug. Él no inventó la tecnología, el diseñó el sistema agrícola al que responden las nuevas tecnologías.  

 


«En la actual revolución digital el mayor héroe no será la persona que haga el mejor robot de desherbar, será la persona que cree un modelo replicable globalmente, que combine los recursos tecnológicos en una plataforma y metodología única».



Entonces, ¿cree que la segunda “Revolución verde” llegará cuando ese modelo y la tecnología sea accesible?

Sí, y va a ser incluso más importante que la anterior. No es una cuestión de resolver cómo podemos alimentar al mundo en 2050, ya tenemos suficiente comida para eso, la cuestión es en qué estado dejamos nuestro planeta en el proceso de hacerlo. Podríamos no cambiar lo que hay hoy y todavía alimentar a 20 billones de  personas muchos años más, pero destruiremos nuestro planeta. Sobreviviríamos, pero sería un lugar terrible para vivir.

El reto hoy es lograr una superabundancia de alimentos sin dañar nuestros entornos naturales. Ese es el verdadero truco. La preocupación de la revolución digital agrícola no es la comida, eso lo solucionamos. Se trata de proporcionar comida sin destruir el planeta.

 


POR: María Fernanda Matera | Periodista 
@MafeM_

Laurasofía Polanco | Periodista
@SonrisaDeLima


 

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