¿Por qué está tan quedada la investigación de reptiles y anfibios en Colombia?

enero 29 de 2019

El segundo país más biodiverso del mundo no sabe exactamente cuántas especies de reptiles y anfibios tiene. La herpetología en Colombia avanza con pocas manos y no tantos recursos, incluso con poca visibilidad.

¿Por qué está tan quedada la investigación de reptiles y anfibios en Colombia?

| El caimán aguja suele pasar la noche casi siempre en el agua y, por la mañana se trasladan a los márgenes de los cuerpos de agua por lo que su observación es más dificíl y poco común. | Por: Nick Jaussi


Por: Laurasofía Polanco
@SonrisaDeLima

Suena a reclamo odioso, pero una culebra o un sapo no reciben los mismos suspiros y sonrisas que un trigrillo, un colibrí o un oso de anteojos. Bueno, la ciencia que los estudia paga las consecuencias. Colombia, el tercer país con más herpetos (reptiles y anfibios) del mundo, no tiene suficientes profesionales para estudiarlos. “Estados Unidos tiene un gran potencial de investigadores, sobre todo estudiantes. Aquí, dónde la diversidad es altísima, no hay tantos investigadores y estudiantes. Por es que la herpetología en Colombia, yo diría, es un poquito joven”, explica Andrew Crawford, uno de los tres herpetólogos extranjeros radicados en Colombia y profesor asociado de la Universidad de los Andes.

No es solo una cuestión de cantidad de profesionales, también se refleja en las colecciones y registros taxonómicos recientes, en especial si les compara con países como Inglaterra, que son menos biodiversos pero cuyas colecciones en herpetología llevan siglos rotando en museos y academias. La herpetología en Colombia está en un nivel secundario de atención, pues la mayoría de programas, documentales y campañas tienen como protagonistas a las aves y mamíferos. 

Las producciones científicas y académicas, no solo en herpetos, van en aumento, pero cuando se habla de estudiar y hacer muestreo de anfibios y reptiles la academia colombiana se queda corta. De acuerdo con Adolfo Amezquita, director del departamento de biología de la Universidad de los Andes y primer presidente de la Asociación Colombiana de Herpetología, en Colombia aún se necesita hacer muestreos para determinar cuántas especies de herpetos hay en el país. Los números hasta ahora son solo aproximaciones. “Tenemos una idea de que hay más de 600 especies de anfibios pero mientras más gente hace más estudios nos damos cuenta de que hay muchísimas más”, explica el investigador.

 

En centroamérica y suramérica existen dos especies de iguanas: verde y del caribe. Estos animales han pasado de ser vistos como silvestres a potenciales mascotas en algunos países. ©PIXABAY


 

¿Qué frena a la herpetología colombiana? 

Esta falta de registros taxonómicos, fondos e investigadores tiene varias explicaciones. Hay incluso una causa histórica. Según Amezquita, desde la tradición católica los anfibios y reptiles fueron asociados con el mal, con lo rastrero, lo peligroso y con otras connotaciones negativas. Esta noción no solo fue heredada por la cultura occidental sino también retomada por los primeros biólogos europeos. “Linneo, el padre de la taxonomía, también se refería a los anfibios y reptiles como criaturas despreciables, que se arrastran, incluso decía que no debían ser obra de Dios o del creador. Era la tendencia entre los científicos europeos del S. XVIII”

De acuerdo con Liliana Saboyá, herpetóloga y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, que los anfibios y reptiles sean poco “carismáticos” en comparación con las aves o los mamíferos vuelve a la herpetología un campo relegado de la biología. En este estigma influye que en la cultura popular sean asociados con el peligro, el veneno, la traición, la agresividad y que son difíciles de encontrar en sus entornos naturales. 

Investigar reptiles y anfibios plantea retos físicos que no conocen otros campos de la biología. Diego Gómez, estudiante de biología de la Universidad de los Andes y aspirante a herpetólogo, explica cómo ha sido esta experiencia cuando se debe hacer expediciones para investigar poblaciones de herpetos. 

 


«Abarcar dos grupos de especies es muy difícil, hacer expediciones que abarquen ambos es casi imposibles. Por ejemplo, la mayoría de reptiles y anfibios no caen en trampas. Además, no todo herpetólogo maneja todos los grupos. No basta el avistamiento para caracterizar. Y empieza a haber una mala identificación de lo que se ha encontrado en campo. Es un trabajo complicado. En Colombia hay muchas especies y distinguirlas a simple vista no va a ser tan fácil. No todo el mundo tiene entrenamiento para identificar ciertos organismos. Requiere mucho esfuerzo de horas/hombre».


 

DIEGO GÓMEZ, estudiante de biología


 

¿Qué necesita la herpetología para competir?

Estas vetas que hay sobre los reptiles y anfibios la sufren quienes quieren saber más de ellos, y a largo plazo, el conocimiento en taxonomía y riqueza en especies del país. Un primer paso podría ser la medición sobre las mismas investigaciones.

Hoy, el aumento de producción científica y el acuerdo de paz hacen más segura la investigación en campo y cada vez más hay menos tabúes sobre algunos reptiles y anfibios como las ranas y los caimanes, pero todavía no están dadas todas las condiciones para que la herpetología deje ser una especialidad a medio construir en Colombia. 

En primer lugar, al igual que otras disciplinas científicas, la herpetología necesita más financiación. “En anfibios y reptiles no suele haber tantas becas como en otros grupos, de pronto porque los otros son más carismáticos. Y cuando son propuestas primeros proyectos es más difícil”, recuerda Gómez. Además, según el estudiante y algunos de sus profesores, los fondos para investigación suelen asignarse en una competencia dónde las especies amenazadas, y las que simpatizan más al público, tienen cierta ventaja.

Los reptiles y anfibios esperan su oportunidad de "ponerse de moda”. Hace unos días, un caimán aguja de 160 kilos salió a caminar a una de las playas del Parque Tayrona y llamó la atención de los colombianos, en buena parte por las razones equivocadas, pues el evento se enfocó en el supuesto peligro al que se exponían los turistas, cuando en realidad el reptil solo quería refrescarse en el mar. 

 

Las ranas son uno de los animales más populares perteneciente a este grupo. ©NATURE COLOMBIA 


 

 Según Amezquita, la investigación de esta especialidad no solo necesita más atención del estado, también del sector privado. Algunas compañías privadas han apoyado investigaciones en la Orinoquia, por ejemplo, según el herpetólogo, los anfibios y reptiles deberían entrar a esa lista.

Para que más entidades les apuesten a las expediciones herpetológicas, según Amezquita, lo que hace falta es divulgación mediática.  "Esto le crea a la gente una curiosidad muy bonita, muy positiva. Digamos que cuando uno los anima a tocar una serpiente por primera vez, cambia la percepción sobre lo que es una serpiente, muchos le pierden el miedo, la repulsión y el asco”, concluye.

Para Diego Gómez, estudiante de Biología de la Universidad de los Andes, el campo de especialización al que aspira carece de integración con otras disciplinas. “Los mejores equipos científicos que he conocido tienen gente de todo lado. Incluso gente que no solo ha trabajado con anfibios y reptiles. Se necesita de todo: artistas, economistas, biólogos, matemáticos, físicos, periodistas…y así se escarba más a fondo y el trabajo no queda en la misma burbuja, que salga la información”, explica Gómez. Esto contribuiría a que las discusiones y la información no se quede en el mismo círculo académico.
 

Las tortugas y salamadras aún no cuentan con los suficientes estudios de campo para determinar aspectos de comportamiento o ecología del animal. ©PIXABAY


 

¿De qué nos perdemos? 

De acuerdo con Crawford, si este campo no avanza y se pone al día con otros países, se retrasa la posibilidad de hacer hallazgos más profundos que el mero registro de especies. Esto, a su vez, podría afectar la participación de Colombia en el mapa de expediciones científicas extranjeras. “ Cuando allá (en Estados Unidos) alguien quiere conocer biología tropical se inscribe en un curso y va con un profe a Puerto Rico, Panamá, Costa Rica o México. No he escuchado la primera de esta clase de expediciones que venga a Colombia. También hacen falta estaciones de campo para estas investigaciones”. 

Según Saboyá, todavía existen grupos de anfibios y reptiles que son muy poco conocidos por los mismos estudiantes e investigadores.“Las ranas son muy conocidas, las serpientes también, pero aún tenemos fauna de la que muy poco se sabe y hay muy pocas personas investigando, por ejemplo se sabe muy poco de salamandras y cecílidos (anfibios sin patas que viven bajo tierra)”, insiste la investigadora. 
 


POR: Laurasofía Polanco Bogotá
@SonrisaDeLima


 

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