Togüí, el pueblo que en 15 días pasó de la calma a la estigmatización

abril 23 de 2020

Tener el mayor número de casos de covid-19 en Boyacá convirtió en un infierno grande a este pequeño pueblo. "De 12 personas contagiadas, cinco ya se recuperaron", dice el alcalde. .

Togüí, el pueblo que en 15 días pasó de la calma a la estigmatización

| | Por: Hugo Pinzón, Alcaldía Municipal Togüí-Boyacá


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Bastó un caso de coronavirus para convertir un municipio de 4.300 habitantes en un pueblo fantasma. El primero se registró el 31 de marzo: una mujer de 70 años que viajó a Santa Marta y Cartagena. Tres días después el número aumentó. A comienzos de abril ya eran siete y hoy son 12, una cifra que convierte a Togüí en el municipio con más contagios en Boyacá. 

 

Todos los casos están relacionados con el primero. Nueve de ellos corresponden a familiares de la mujer e incluso algunos viajaron con ella a la Costa Atlántica. En el paseo compartieron con viajeros internacionales. Los otros tres son personas ajenas que tuvieron contacto con ella.

 

A pesar de las cifras, el alcalde Germán Sánchez resalta la eficiencia de las medidas locales y la recuperación de cinco personas: cuatro miembros de la familia y una mujer que les ayudaba con las labores del hogar. No obstante, el informe del INS solo incluye al joven de 20 años y al bebé dentro de la lista de recuperados. Sobre los otros, indica que permanecen en sus casas. 

 

Hasta el momento, el contagio está controlado. Sin embargo, el incremento repentino de los contagios provocó reacciones en rechazo al municipio y a sus habitantes. En especial, a la familia que viajó. Los tenderos no les vendían comida y los vecinos comentaban que “habían llegado a infectar al pueblo”. La alcaldía inspeccionó y reguló las ventas, y ofreció acompañamiento psicosocial a los miembros de la familia.

 

Los municipios vecinos cerraron sus fronteras para evitar que los togüiseños cruzaran o pasaran por allí. Incluso, llegaron ataques por las redes sociales con publicaciones despectivas y mensajes malintencionados. 

 

Ni el alcalde se libró de la estigmatización. Hace unos días, y en compañía de otros funcionarios, se dirigía a Tunja para comprar alcohol antiséptico en la Nueva Licorera de Boyacá. Debido a la especulación de precios y el desabastecimiento, la empresa empezó a vender garrafas de este producto, cada una a $25 mil pesos. El alcalde quería comprar algunas para el centro de salud del municipio pero al identificarse le negaron la entrada. “Cuando usted sale y dice que es de Togüí, ya le están cerrando las puertas, cuenta Sánchez. Después de varios intentos y de persuadir a las autoridades, logró ingresar a Tunja.

 

Los medicamentos y la comida empiezan a escasear porque las empresas se niegan a volver a Togüí. “Nos piden papeles, nos multan los vehículos. Estamos totalmente aislados”, dice el alcalde. 

 

Desabastecimiento

 

Antes del 4 de abril, las calles del municipio parecían una pasarela de uniformes. Los proveedores de marcas como Zenú, Familia, Algarra, Alquería y otros distribuidores mayoristas desfilaban de tienda en tienda para entregar sus productos. Ahora, basta una mano para contar a los transeúntes y empleados foráneos. 

 

El último proveedor que visitó el municipio no superó ni diez minutos: llegó, dejó la mercancía y abandonó Togüí. El alcalde cuenta que, si son afortunados y llega algún camión, este se detiene solo en un punto del municipio, saca la mercancía y se va. La misma comunidad se encarga de su distribución.

 

Para controlar el problema, representantes de la Alcaldía de Togüí y la Gobernación de Boyacá conversaron para crear un circuito comercial para conseguir los alimentos de los almacenes de cadena, por medio de la Gobernación. Los distribuidores rechazaron la oferta porque les estaban vendiendo al mismo precio de las grandes cadenas o estaban inscritos con ciertas marcas que los almacenes no manejan. No había garantías ni rentabilidad.

 

Así como hay quienes no quieren entrar, otros que fueron obligados a quedarse. Un joven de Arcabuco (Boyacá) salió a trabajar en Togüí pero le impidieron regresar. Era uno de los encargados de llevar el líchigo (verduras y frutas que se compraban en el mercado) al municipio. Fue, entregó la mercancía y antes de regresar a casa, recibió una maleta con su ropa para que se quedara allá.

 

Otro problema son los medicamentos de primera necesidad que escasean en el pueblo, ya sea por la negativa de las empresas de salud o las entidades de envíos a nivel nacional.  Por ejemplo, hay un habitante que necesita insulina y solo ha recibido un cartucho, gracias al esfuerzo del Hospital de Tunja. “Nos toca ‘bregar’ para saber cómo ayudamos a estas personas”, comenta el alcalde.

 

En cuanto al apoyo gubernamental, Sánchez le envió cartas al gobierno nacional y departamental para atender la situación y hacer que las empresas vuelvan a Togüí. Mientras tanto, ha aprovechado la riqueza gastronómica y los productos orgánicos que cultivan los campesinos del municipio. En cuanto al circuito comercial, el alcalde no descarta esta opción. Espera que esta semana pueda hablar con los comerciantes y validen un plan de acción contra el desabastecimiento. 

 

Solidaridad de compadres

 

Togüí es un municipio agropecuario. Sus habitantes, ubicados en mayoría dentro de las zonas rurales, se dedican a la ganadería y a los productos de pancoger. Cultivan café, maíz y caña de azúcar que termina en bloquecitos de panela.

 

El trabajo y esfuerzo continuo de los campesinos ha impedido la escasez de alimentos dentro del municipio. Si bien el desabastecimiento ha mermado la cantidad de comida y ha aumentado sus precios, los togüiseños se las han ingeniado para ayudar a los suyos.Afortunadamente esto es zona rural. La gente del campo sigue trabajando y haciendo sus quehaceres diarios”, comenta el alcalde. Claro está que, mientras realizan sus labores, respetan las medidas de prevención declaradas por el gobierno nacional y local.

 

Por otro lado, el cierre de fronteras no ha significado un impedimento para aquellos que viven fuera del municipio y quieren ser solidarios. El alcalde Sánchez menciona a una “colonia togüiseña” que vive en Bogotá. Ellos se dividieron en tres o cuatro grupos, el alcalde no recuerda con exactitud, y distribuyeron mercados para las personas más necesitadas del municipio. Como agradecimiento y trueque, los habitantes que residen en Togüí les entregaron panelas, bananos, naranjas y carne. “Todo ha sido apoyo de la comunidad. La gente es muy dada a colaborar”, cuenta el mandatario. Una familia dona un racimo de plátanos; otra, bultos de naranja, y otra dispone el punto de donación.

 

La Gobernación, en cabeza de Ramiro Barragán Adame, ha entregado ayudas para los togüiseños en condición de vulnerabilidad o con escasos recursos. La Alcaldía también se ha sumado a los esfuerzos y, en compañía de algunos habitantes, ha reunido algunos alimentos. A esto se suman las jornadas de tamizaje para identificar a las familias que no han recibido ayudas ni son beneficiarias de algún programa estatal.

 

Aparte de continuar con las medidas ya decretadas, el alcalde asegura que el ingreso al municipio está limitado para las empresas de alimentos o implementos de primera necesidad. No dejarán ingresar viajeros. Quieren evitar los problemas que ocurrieron en días pasados: mientras los habitantes de Togüí cumplían el toque de queda, algunos turistas aprovecharon el tiempo para jugar tejo, departir con cerveza o armar ‘parrandas’. En caso de que entre alguno violara esta norma, ingresaría a cuarentena obligatoria. “Ya tuvimos el brote y, gracias a Dios, lo logramos controlar. No queremos que aparezcan otros”, comenta el alcalde.

 

Sin embargo, hay una invitación latente. El alcalde Sánchez habla por su municipio y pide que no los estigmaticen más. Gracias a la prevención y al compromiso de la gente, en Togüí se habla más de “recuperados” que de “contagios”. Ahora, el problema es asegurar la comida y los medicamentos de sus habitantes. El alcalde alude a la fraternidad y la colaboración. Espera que los togüiseños, en vez de ser señalados, sean beneficiarios de la solidaridad de los boyacenses y del país. 


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