¡500 kms! La épica marcha estudiantil de los Uniamazónicos

noviembre 23 de 2018

Un grupo de 45 universitarios de Florencia marcharon hasta Bogotá exigiendo más apoyo a la educación superior en la región Amazónica, donde son pocas las oportunidades para ingresar a una universidad pública.

¡500 kms! La épica marcha estudiantil de los Uniamazónicos

| En su larga marcha, 'Los hijos de la manigua' caminaron hasta Neiva (Huila), pasaron por el Tolima y cruzaron Cundinamarca. | Por: Estudiantes Universidad de la Amazonia


Por: José Puentes Ramos
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No importó el cansancio y que la noche los cogiera en medio de la carretera. Tampoco las dolorosas ampollas que les salieron en los pies. Mucho menos contar con pocas provisiones (algunos enlatados y arroz, básicamente) para un recorrido a pie de dos semanas. A los 45 estudiantes de la Universidad de la Amazonia —Uniamazonia— que viajaron desde Florencia, en Caquetá, hasta Bogotá solo les importaba llegar a la ciudad para unirse a los demás estudiantes del país que le exigen al gobierno mejoras a las universidades públicas.

Se bautizaron como Los hijos de la manigua. “Lo hicimos en honor a nuestra región amazónica, a nuestros ancestros y a nuestros indígenas. Venimos desde la selva verde, porque para nosotros Bogotá es la selva de cemento”, cuenta Miguel Villanueva, estudiante de Licenciatura en Ciencias Sociales de la Uniamazonia y vocero del grupo. En las primeras semanas del actual paro estudiantil, Villanueva y otros compañeros de su universidad pensaron en organizar una actividad para enviarle un mensaje al Ministerio de Educación y levantar el ánimo de los estudiantes que protestaban: las universidades públicas de las regiones también existen. De ahí surgió la idea del viaje.
 


 

En total, los estudiantes recorrieron 540 kilometros.   © CORTESÍA | ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE LA AMAZONIA


 


Los hijos de la manigua se reunieron el 6 de noviembre en la sede de Florencia de la Uniamazonia. Todos listos con sus mochilas y carpas. “Ese día salimos. Enfrentamos la montaña, la cordillera (Oriental), que prácticamente es la salida del Caquetá. Fue la primera prueba del viaje, pues son carreteras difíciles”, rememora. Luego llegaron a Neiva (Huila), pasaron por el Tolima y cruzaron Cundinamarca. Un recorrido de 540 kilómetros que terminó el domingo 18 en la noche, cuando arribaron a Soacha, cerca de Bogotá. Agotados y con los pies maltratados.

A estos caminantes se le juntaron otros estudiantes en el camino. En Neiva, 11 de la Universidad Surcolombiana. En El Espinal, 65 de la Universidad del Tolima. También se sumaron estudiantes de las universidades de Caldas y de Cundinamarca. “Infortunadamente casi la mitad de los compañeros del Tolima no resistieron el ritmo. Se devolvieron para la universidad”.

Fueron 13 días en los que caminaron un promedio de 42 a 48 kilómetros. Empezaban a las 2 o 3 de la mañana y paraban a las 9 de la noche, con una hora para desayunar y otra para almorzar. En la carretera recibieron ayuda de campesinos, camioneros y profesores de escuelas. A veces era comida o dinero. En otras ocasiones los dejaban dormir en sitios cerrados, para que no aguantaran frío. Los hijos de la manigua pasaron de 45 a cerca de 90 integrantes.

El lunes se trasladaron de Soacha hacia la Plaza de Bolívar para protestar frente al Capitolio. Estar allí significó el fin de la travesía y el comienzo de la defensa de la educación superior pública, especialmente en la región de la Amazonia, que reúne el 41,8 por ciento del territorio nacional y tan solo tiene tres instituciones universitarias del Estado. Se instalaron en el campus de la Universidad Nacional y están recuperándose del recorrido, atendiendo las invitaciones a reuniones con otras instituciones educativas, asistiendo al Congreso para hablar de los problemas de las universidades de región y aliviándose las ampollas que les dejó el camino.

 


Los estudiantes de la Universidad de la Amazonia caminaron por 13 días para llegar a Bogotá.  © CORTESÍA | ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE LA AMAZONIA


 

 

¿Qué ocurre en la Uniamazonia?

Edwin Smith Reyes tiene 23 años y nació en Puerto Rico, Caquetá. Pero vive en Florencia desde que logró un cupo en la Uniamazonia para estudiar Contaduría Pública. Se unió a Los hijos de la manigua para caminar hacia Bogotá porque siente que la universidad no está cumpliendo con su misión: dar la oportunidad de acceder a la educación superior pública de calidad a todos los habitantes de la región amazónica. “[La Uniamazonia] tiene un déficit presupuestal que crece cada año y que la obliga a subir el precio de la matrícula para solventarse. Son aumentos del 2, 3 o 4 por ciento. Ahí deja de ser pública porque nosotros terminamos financiándola”.

El déficit financiero de la universidad para el 2018 es de 7.000 millones de pesos, dinero que se necesita para culminar las labores académicas y administrativas de este año. Pero la institución tiene un acumulado de 15.000 millones en la última década (2008 - 2018).

“La situación es producto de los incumplimientos en los giros del Ministerio de Hacienda con la Uniamazonia desde la expedición de la reforma tributaria, la ley 1819 del 2016, que eliminó el CREE (impuesto sobre la renta para la equidad) y lo sustituyó por el impuesto de renta. Lo mismo pasa con el IVA social, donde tampoco nos han girado recursos (la reforma tributaria estableció que se destina el 40 por ciento de medio punto del impuesto para la educación superior pública)”, señala Gerardo Castrillón Artunduaga, rector de la institución, quien agrega: “Sometieron a un problema económico a la universidad pública que hizo que recurriera a sus propios recursos”. Esto explica el incremento en las matrículas.

La falta de recursos frena el crecimiento de la universidad en tres aspectos: ampliar la planta de docentes, los programas académicos y los cupos para estudiantes; mejorar e impulsar la investigación y tener más sedes en la región, pues la institución solo hace presencia en Florencia (aquí se concentra la mayoría de la operación de la Uniamazonia) y Leticia, en el Amazonas. En ambas sedes se benefician cerca de 10.000 estudiantes. 

Para Jorge Pulecio, director de la Oficina de Paz de la Uniamazonia, es complicado dedicarse a la investigación básica o aplicada cuando de 650 profesores hay 128 de planta.
 

Estudiantes de Uniamazonia acampanado en la Universidad Nacional.  © JOSÉ PUENTES

 


«Solo los docentes de planta podrían dedicarse a investigar. Los demás trabajan unos meses como catedráticos y se rebuscan en otras actividades. Así es difícil extendernos por la Amazonia, una zona que hoy se abre luego de la guerra».

JORGE PULECIO, director de la Oficina de Paz de la Uniamazonia


 


La región está compuesta por los departamentos de Caquetá, Amazonas, Putumayo, Vaupés, Guainía y Guaviare. De estos seis, los tres primeros cuentan con instituciones de educación superior públicas. Además de la Uniamazonia, la Universidad Nacional tiene sede en el Amazonas, aunque más dedicada a la investigación que a la oferta de programas de pregrado. Por su parte, el Putumayo tiene el Instituto Tecnológico del Putumayo, que quiere pasar de institución a universidad.

La cobertura de educación superior en la región es del 30,5 por ciento, por debajo de la media nacional (49,4 por ciento) según una ponencia presentada por la Uniamazonia en el foro regional La Amazonia en el plan de desarrollo 2018-2022. Todo el panorama presentado en este artículo deja ver que las oportunidades de ingresar a una universidad pública para los habitantes del sur de Colombia se cuentan con una mano. Y son más escasas para la población de zonas rural, pues sin recursos las universidades no pueden llegar a los municipios y muchos jóvenes rurales no cuentan con dinero que les permita instalarse en una ciudad y pagar una carrera.

“En mi caso, yo soy desplazado por el conflicto armado. Por eso recibo una beca y unos subsidios, pero no son suficientes. Las víctimas y los que venimos de pueblos no tenemos recursos. Entonces me toca trabajar y luchar para asegurar la vivienda y la alimentación. Todo sea por estudiar”, cuenta Edwin Smith sentado a pocos metros de las carpas que levantaron sus compañeros en una cancha cubierta de la Universidad Nacional. Allí pasarán las noches hasta el 30 de noviembre, fecha en la que planean regresar después de participar en una nueva marcha nacional de estudiantes programada para el 28.

 

Estudiantes de Medicina y Enfermería de la Universidad Nacional les curaron las ampollas. Se ofrecieron como voluntarios para atenderlos luego de la travesía de 13 días. © JOSÉ PUENTES | ESTUDIANTES UNIVERSIDAD DE LA AMAZONIA


 

El paro continúa

La ministra de Educación María Victoria Angulo y los estudiantes representados por la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior (UNEES) levantaron una mesa de diálogo desde el lunes de esta semana para encontrar medidas que resuelvan los problemas de recursos de las universidades públicas. Sin embargo, aún no hay un acuerdo y el paro estudiantil continúa. Karina Valderrama, quien representa a la Uniamazonia en la mesa, señala que la respuesta del gobierno no aporta a la solución.  
 


«No hay una propuesta clara sobre el presupuesto que falta para que las universidades terminen el año. Las propuestas que ponen sobre la mesa no satisfacen nuestras exigencias. Por eso nos radicalizamos en el paro nacional, que es indefinido, y continuamos en las movilizaciones».

KARINA VALDERRAMA , representante de Uniamazonia en la mesa de la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior


 

Además, Valderrama resalta que desde las universidades de las regiones se le pide al ministerio que apoye la extensión con más financiamiento, pues es la manera de descentralizar el acceso a la educación superior. “En 2008, el 70 por ciento del presupuesto de las públicas lo aportó el Estado. Este año recibió el 43 por ciento”.

Mientras se dan las reuniones entre el gobierno y la UNEES, estudiantes de universidades como la de Antioquia, la Industrial de Santander y la del Cauca siguen los pasos de Los hijos de la manigua: viajan a pie por las carreteras del país hacia Bogotá. La meta es estar en la ciudad antes del 28 para la movilización nacional.


POR: José Puentes Ramos | Editor regional
 @josedapuentes

 

CON APOYO DE: Óscar Neira | Colaborador desde Florencia

@OsNeiraQ

 


 

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