Estudiar carreras profesionales: una odisea para los bachilleres de Rioblanco

abril 19 de 2018

Las opciones que tienen los jóvenes de este municipio del sur del Tolima para acceder a una formación profesional son limitadas. Radiografía de un panorama que reclama soluciones..

Estudiar carreras profesionales: una odisea para los bachilleres de Rioblanco

| | Por: Leidy Arévalo


Por: Leidy Arévalo


“Yo quería estudiar Comunicación Social, pero como en Rioblanco no se oferta, me tocó salir a seis horas del municipio”, dice Edwin Moreno, un joven de 18 años de este pueblo tolimense. Como él, la mayoría de los adolescentes del sector —con cerca de 25 mil habitantes— no tiene acceso a carreras profesionales de su interés una vez terminan el bachillerato.

Según cálculos de Carmen Valencia, coordinadora de Educación, Cultura y Deporte, solo la mitad de los bachilleres de Rioblanco continúan estudios técnicos y tecnológicos, y de estos, apenas un cinco por ciento accede a una carrera profesional al finalizar el colegio.


Hoy en día, Edwin cursa el primer semestre de Comunicación Social en la Universidad del Tolima, la única universidad pública de la región, gracias a una beca que ganó por haber obtenido el puntaje más alto del Icfes en su promoción. Su familia corre con sus gastos de vivienda, alimentación y transporte en Ibagué. Pero no todos los jóvenes cuentan con el dinero suficiente para cubrir su mantenimiento por fuera del municipio.


“Es por eso que muchos estudiantes se quedan encasillados en el territorio”

- Edwin Moreno


 

smiley | FOTO: Leidy Arévalo
 

En Rioblanco hay siete instituciones educativas que ofrecen bachillerato, dos de ellas en el área urbana: la Institución Educativa Técnica General Santander y la Institución Educativa Técnica Francisco Julián Olaya. Cada año se gradúan alrededor de 250 bachilleres en todo el municipio.

Hoy las principales opciones que tienen para continuar estudiando provienen de los programas técnicos del Sena y la modalidad a distancia de la Universidad del Tolima, en Licenciatura en Pedagogía Infantil, Ciencias Naturales y Educación Ambiental, Técnico Forestal y Técnico en Administración Financiera.

Pero la mayoría de los recién egresados quieren estudiar programas profesionales como Medicina, Veterinaria, Biología, Comunicación o alguna Ingeniería; carreras que solo se ofertan de manera presencial y que además requieren de altos puntajes en el Icfes; en la mayoría de los casos, puntajes que no alcanzan los estudiantes del sector rural.

 

smiley | FOTO: César García

 

Carmen Valencia explica que la Gobernación del Tolima ha entregado 300 becas en el municipio para los programas que ofrece la Universidad del Tolima en la sede de Rioblanco. Esta iniciativa busca ser un estímulo para que los muchachos continúen estudiando al terminar el bachillerato, pero las becas únicamente cubren el costo de la matrícula de los cuatro programas ofrecidos a distancia en el municipio, los cuales se dictan durante los fines de semana.

Es así como padres de familia, docentes y estudiantes coinciden en el mismo punto de vista frente a la limitada oferta de educación superior a la que tienen acceso los rioblancunos. Por eso, son muchos los muchachos que se dedican a seguir con los oficios de sus padres o familiares, como conductores, coteros, jornaleros o se van al Ejército. Otros terminan por irse a las ciudades para conseguir un empleo”, comenta María Naudis Guerrero, madre de un adolescente de 15 años.

 

“Ha faltado articulación con las universidades para que estos jóvenes cumplan sus expectativas frente a los programas que se ofertan”.

Danilo Robayo, rector del colegio Francisco Julián Olaya. 

“Los jóvenes del campo deberían evaluarse de forma diferencial, teniendo en cuenta las condiciones y la calidad académica recibida”.

Nury Yanguma, coordinadora del colegio General Santander

                

 

Es decir, hace falta que las universidades sean más flexibles a la hora de aceptar a los estudiantes que provienen de zonas alejadas.

Pero esa es tan solo una de las salidas para mejorar las oportunidades de los jóvenes de Rioblanco. Todavía hay tarea pendiente, como la construcción una sede de la Universidad del Tolima en Chaparral. Se ha hablado acerca de este proyecto desde hace unos años, y si se logra beneficiaría a los municipios de esta subregión. Jhon Méndez, director de la Oficina de Investigaciones, asegura que la institución está adelantando un estudio de campo para determinar la oferta académica que se brindará y que los resultados se conocerán a mitad de año. Sin embargo, aclara que el proyecto apenas va en su primera fase, por lo que prevén que esté lista en 2020 o 2021. “Vamos con calma porque la idea es tener unos estudios claros de sostenibilidad y de pertinencia de los programas en la región”.

 

 

 

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