febrero 22 de 2018

Estudio de una violencia silenciosa

Por: Martha Cardona

La Red de Mujeres Chaparralunas por la Paz participó en una investigación sobre la violencia basada en género, en el municipio de Chaparral.


Consideramos que la mujer es una fuerza que impulsa a hijos, esposos y sociedad; que da vida con su vientre, con sus palabras y con su ejemplo. No es gratuito que la palabra ‘tierra’ haga alusión a un ser femenino; nos referimos a ella entendiéndola como nuestra madre. Pueblos antiguos la llamaron ‘la pacha mama’, la proveedora. Chaparral también le hace alusión a una fémina que es la ‘chapa real’, clave para abrir una puerta, y no cualquier puerta, sino la que da cabida al mundo de los elegidos. Como Red de Mujeres Chaparralunas por la Paz sentimos una gran responsabilidad de asumir su defensa y la promoción de sus derechos.

Por eso, quisimos participar de un estudio sobre la violencia basada en género, que apoyó la agencia USAID y la organización Codhes, pues es importante identificar los riesgos de vulnerabilidad que afectan a las mujeres y que no solo están referidos al conflicto armado.  A partir de su identificación, podemos crear consciencia sobre la necesidad de prevenir estos riesgos y enfrentar los delitos contra las mujeres que, no nos cabe duda, también son delitos contra la paz, la justicia y el medio ambiente.

Un hallazgo del estudio que quiero destacar es que, como chaparralunos, tenemos dificultad para reconocer que el género tiene que ver con la forma como construimos el pensamiento, el sentimiento y las creencias. En apariencia, esto no tendría mayor problema, si no fuera porque nuestros estereotipos culturales generan patrones de comportamiento que inciden en la violencia basada en género en la que las mujeres llevan la peor parte, porque son las víctimas silenciosas.


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Si no somos conscientes de esto, es muy difícil que trabajemos en cambiar esos estereotipos culturales con los que asignamos un rol a la persona, dependiendo de si son hombres o mujeres, les damos oportunidades o no, hacemos políticas públicas incluyentes —que vean a la comunidad LGBTI— y de tratamiento a los hombres que ejercen la violencia. Enfrentar estos temas puede darles a muchas mujeres bienestar y calidad de vida, que se hacen extensivas a su entorno familiar, núcleo para una mejor sociedad.

 

                 MARTHA IBETH CARDONA BONILLA |             
Red de Mujeres Chaparralunas

 

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