Fotorreportaje | De la selva a la vida civil: la transición del Bloque Sur de las Farc

diciembre 09 de 2018

Durante dos años, el fotógrafo Andrés Cardona siguió de cerca los últimos pasos de la llamada tropa de élite de las Farc y su posterior desarme y transición a la vida civil. Un retrato vivo y de frente al posconflicto en el Caquetá.

Fotorreportaje | De la selva a la vida civil: la transición del Bloque Sur de las Farc

| Judith no quiere soltarse de 'José'. No lo veía hace más de 5 años, cuando la visitó en medio de un recorrido de búsqueda que hacía con su frente. | Por: Andrés Cardona


Por: Andrés Cardona
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Dos años después de la firma del acuerdo de paz, la cotidianidad no se ha roto en los dos espacios territoriales del Caquetá, al sur de Colombia. Allí se albergan excombatientes de los frentes más importantes del antiguo bloque sur de las Farc: el 3, 14, 15  y la Columna Móvil Teófilo Forero. La vida en grupo, la que más conocen, es la misma que usan ahora para seguir: trabajo colaborativo, esparcimiento colectivo, proyectos conjuntos y, como regla general de los exguerrilleros en otras regiones de Colombia, mucha expectativa por medirle la estatura a la paz que les prometieron desde el gobierno, pero también sus propios comandantes.

Este es el retrato vivo de un viaje a la vida civil que emprendieron aproximadamente
300 EXGUERRILLEROS DE LAS FARC que habitan los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, ETCR, en Agua Bonita (La Montañita) y Miravalle (San Vicente del Caguán). Desde esas montañas hicieron suya la guerra y allí mismo intentan darle su significado a la vida sin armas. Así se vio la paz de ellos...
 

 


 

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La Teófilo Forero nació en 1993. Estaba conformada como una unidad élite donde solo podían entrar los mejores combatientes de las Farc. Desde su creación, su principal tarea fue proteger a los miembros del Secretariado. Operó, principalmente, en zonas rurales y urbanas de Huila y Caquetá. En ella había seis compañías y parte de sus integrantes se unía a operaciones especiales en otros frentes. Entre hombres y mujeres, se calcula que la columna tenía unos 600 miembros. Una noche de diciembre del 2016, comenzaron a despedirse de las últimas 16 armas.

 

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La Columna Móvil Teófilo Forero, liderada por  Hernán Darío Velásquez, conocido como alias “el Paisa”, fue acusada del atentado al Club El Nogal en Bogotá, el 7 de febrero del 2003, que dejó 36 muertos y 200 heridos; de los asesinatos de la familia Turbay Cote; del secuestro y asesinato del exgobernador del Caquetá Luis Francisco Cuéllar, en diciembre del 2009. Estas fotos retratan la última noche antes de la dejación de armas.  © ANDRÉS CARDONA  

 

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Mientras desmantelaban sus campamentos, el único hogar que conocieron por varios años, cada uno se preguntaban en silencio cómo sería su vida de ahí en adelante. Dicen que permanecieron informados durante todo el proceso que culminó en el acuerdo de paz, de los cambios que se promovían, de las "jugadas de la clase política" para desvertebrar el espítitu de lo pactado.

 

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El desahogo por las décadas de guerra se debía sentir en una sola voz. Los tres centenares de guerrilleros se reunieron para saludar a la paz con la música que llevaron los estudiantes de Uniamazonía. Los rostros duros se fueron distendiendo. Sin dejar de hondear las banderas que portaron, y sin atarse a las promesas de un acuerdo al que veían con incertidumbre, dejaron claro que el suyo era, en todo caso, un grito de victoria.

 

Luego de una salida de búsqueda, Esteban descansa en la entrada de la casa de un campesino, en una vereda del departamento del Caquetá, al sur de Colombia. © ANDRÉS CARDONA 

 


« Nosotros vamos buscando la tranquilidad, no vamos a estar nunca mejor a como estábamos dentro de las Farc »

'ALEX'


 

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En una tarde soleada de junio del 2017, el que fuera el grupo más blindado de la guerrilla más antigua del mundo emprendía un viaje hacia la dejación de armas. Naciones Unidas recibió fusiles AR-15 y AK-47, otros de asalto como el SG 550 y armas cortas. Cada combatiente debía portar mínimo un arma larga y una corta, y munición suficiente como para hacerles frente a 10 soldados. 

 

Más de 300 guerrilleros, hombres y mujeres de entre 25 y 35 años, considerados los más aplicados y obedientes, llegaron de las selvas de la amazonía colombiana a lugares donde realizarán el proceso de armas. ©ANDRÉS CARDONA 
 

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Esteban es un guía del proyecto piloto de turismo que se desarrolla en el Espacio de Reincorporación. Busca conservar y guardar el territorio amazónico y mostrar un nuevo modelo de sociedad desde el socialismo. En la foto, justo después de bajar de un helicóptero y de entregar las coordenadas de una "caleta" de armas en medio de la selva. La operación se hizo en conjunto con la ONU y el Ejértico Nacional de Colombia. © ANDRÉS CARDONA

 

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Euclides fue un comandante del Frente 14. En el 2017 dejó su lucha armada y se dedicó a la política. © ANDRÉS CARDONA 
 

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Esperanza es la antigua delegada de la terminación de cultivos para uso ilícito en Caquetá por el partido político de las FARC. © ANDRÉS CARDONA 

 

 

Rodrigo Londoño Echeverri, conocido como Timoleón Jiménez o Timochenko, antiguo comandante en jefe de las Farc y actual presidente de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido político resultante del proceso de paz. Una de sus intervenciones más elocuentes sobre el proceso de paz la dio en la X Conferencia, en el 2016: «Si nuestros adversarios quieren pregonar que ganaron la guerra, allá ellos. Para las FARC-EP y nuestro pueblo, la mayor satisfacción será siempre haber ganado la paz»  © ANDRÉS CARDONA

 


Luciano Marín Arango, antes Iván Márquez. Ha sido uno de los más vehementes a la hora de exigir garantías a la comunidad internacional para que se cumpla el acuerdo. © ANDRÉS CARDONA

José Lisandro Lascarro, antes Pastor Alape, es miembro de la Dirección Nacional del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común  © ANDRÉS CARDONA


 

Los 24 Espacios Territoriales de Reincorporación y Capacitación se instalaron en 14 departamentos. Se diseñaron para la reincorporación a la vida civil, preparar proyectos productivos y brindar formación técnica. En el espacio de Miravalle vivió Óscar Montero, alias el Paisa, hasta abril del 2018, cuando decidió volver a la clandestinidad y denunciar el incumplimiento al Acuerdo de paz por parte del Estado colombiano, tras la captura Zeuxis Pausias Hernández Solarte, conocido con el alias de Jesús Santrich.

Rodolfo Rodríguez, quien asumió la coordinación del ETCR en Miravalle luego de la salía de el Paisa, dice que a pesar de todo sus esperanzas se mantienen.“El que no nos ha dado esperanzas es el gobierno. Miren cómo tienen la Justicia Especial para la Paz (JEP), de cómo todos los días se cambia el Acuerdo de paz”, expresó.
 

En la actualidad, en Miravalle solo quedan 84 excombatientes de los 179 que llegaron en enero de 2017. Dos fueron capturados y dos fueron asesinados. Los que quedan en el espacio lograron poner a andar proyectos como el de Acuaponia, un sistema de producción sostenible de plantas y peces que combina la acuicultura tradicional con desechos de los animales.

Otros construyeron un sendero turístico que aprovecha la biodiversidad de la zona y donde se puede hacer rafting en las aguas del río Pato. Recientemente, se inauguró en el espacio el primer sistema generador de energía a través de la tecnología hidrotornillo de Latinoamérica. Con esta estructura, los excombatientes que permanecen en el lugar pueden abastecerse de electricidad todo el día.

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Espacio Territorial  de Reincorporación y Capacitación. Caquetá, sur de Colombia. © ANDRÉS CARDONA 

 

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Harold Gómez, exguerrillero que duró 15 años en la cárcel por rebelión. Dice que sus enemigos nunca fueron la Policía o el Ejército colombiano, sino la oligarquía. Hoy forma parte del grupo que lidera el turismo en el Espacio de Reincorporación. © ANDRÉS CARDONA 


 

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Abelardo descansa en su cama. En tiempos de guerra, lo más cercano a esto era una "caleta", que era una tienda de campaña en medio de la jungla. © ANDRÉS CARDONA

 


 

Desde el 19 de febrero de 2017, cuando llegaron a la vereda Agua Bonita los más de 300 excombatientes de los frentes Tercero, 14 y 15 de las FARC, comenzó a forjarse uno de los espacios territoriales de reincorporación más exitosos del país. Empezaron con 500 gallinas ponedoras y sembraron yuca. En la actualidad, hay por lo menos 200 mil plántulas de piñas, cultivos de plátano, yuca, peces, entre otros productos. Además, se han podido diseñar propuestas de microempresa alrededor de la talabartería, ebanistería, panadería, comida, entre otros negocios comunitarios que les permitan una autosuficiencia económica. Para lograrlo, los exguerrilleros conformaron una cooperativa mediante un aporte de dos millones de pesos cada uno, el dinero que recibieron después de dejar las armas. 

Dos años después, la autogestión y la autofinanciación ha sido la regla. De los casi 14 mil exintegrantes de las Farc que depusieron las armas, solo 87 han recibido dineros del Estado para proyectos productivos colectivos, así lo consigna el informe que miembros del partido político Farc enviaron en septiembre del 2018 a la Comisión de Paz del Senado de la República.
 

Una de los excombatientes se encuentra en el día de trabajo comunitario. Todos salen a las 5:30 a.m. para trabajar en diferentes cultivos agrícolas, en la piscicultura, la cría de cerdos y la avicultura. En la foto, el trabajo se centra en limpiar el cultivo de la piña que se sembró durante 7 meses. Faltan otros 8 meses para cosechar. © ANDRÉS CARDONA

 

'Julián' lleva toda la mañana construyendo la cerca para limitar el terreno que les corresponde, en medio del monte de las sábanas del Yarí. © ANDRÉS CARDONA


 

Durante la visita de delegados de la Unión Europea, Federico Montes, coordinador del ETCR, expresó que el apoyo de la comunidad internacional ha sido fundamental para el logro de resultados en la reincorporación. Para Montes aún quedan muchas tareas pendientes en educación, salud e infraestructura. Aunque se sienten prácticamente solos, los exguerrilleros rasos del otrora Bloque Sur de las Farc han expresado su voluntad seguir construyendo espacios para transitar a la vida civil. Más de la mitad de excombatientes se ha ido del ETRC a buscarse su suerte a manera individual. Aunque no desconocen el apoyo del Estado, sienten que implica mucho más trabajo. Se trata de darles esperanzas y oportunidades a 14 mil hombres y mujeres que dejaron las armas y que añoran volver a la sociedad. Aún les sabe a poco.

 


Carlos es el facilitador del proceso de turismo social que tiene lugar en la 'zona veredal' Héctor Ramírez, en el barrio de Agua Bonita, del municipio de La Montañita, en Caquetá. En la imagen está divisando desde El Mirador, un espacio para ver los últimos eslabones de cadenas montañosas y que dan paso al plan de la selva amazónica. © ANDRÉS CARDONA
 

'Gabino' posa durante un bello atardecer en uno de los corrales de ganado ubicados en Solano, municipio de Caquetá. © ANDRÉS CARDONA

 

 

 

 


 

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