Voces a prueba de balas: Gustavo Merchán, escudero del patrimonio bogotano

enero 10 de 2019

Este líder ha acudido a la tutela, el cabildo abierto, la revocatoria del mandato y demandas internacionales para defender los derechos de los trabajadores sindicales.

Voces a prueba de balas: Gustavo Merchán, escudero del patrimonio bogotano

| Los intentos de Merchán por impedir la venta de ETB y revocar al alcalde Peñalosa lo han puesto en el blanco de amenazas. | Por: Somos Defensores


Por: Voces a prueba de balas


Gustavo Merchán se convirtió en líder sindical cuando empezaron los rumores de que el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, pensaba retomar la venta de la ETB, empresa donde él había trabajado durante 30 años.

Su lucha desde 2015 ha consistido en aferrarse a la Constitución y acudir a todos los mecanismos de participación posibles para defender los derechos de los trabajadores. Hoy, a pesar de que vive amenazado e investigado, sigue creyendo que es posible revocar al alcalde y conservar la empresa que considera “de todos los bogotanos”.

Esta es la cuarta entrega de Voces a prueba de balas, una campaña del programa Somos Defensores para proteger a los líderes sociales a través de la difusión de sus historias.

 


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En un minuto, Gustavo Merchán cuenta en qué consiste la causa por la que a diario arriesga su vida.©SOMOS DEFENSORES.


 

«Mi nombre es Gustavo Merchán Franco, sociólogo de profesión y líder sindical en Sintrateléfonos, el sindicato de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), donde he trabajado durante 30 años. También lidero la revocatoria del Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa.

Me convertí en líder sindical en 2015, cuando me eligieron fiscal de Sintrateléfonos. Como había problemas dentro del sindicato, entré a revisar qué estaba pasando y logré que sancionaran a tres directivos.

A finales de ese año estábamos organizándonos para recibir a Peñalosa como nuevo Alcalde. Queríamos sentarnos a dialogar con él sobre la venta de la ETB, convencerlo de que la empresa es patrimonio de todos los bogotanos. También nos reunimos con otros sindicatos y construimos un paquete de propuestas sobre varios temas de ciudad: espacio público, reserva Van Der Hammen, metro, Transmilenio y muchas otras. La idea era socializarla con él pero nunca se sentó con nosotros.

Desde Sintrateléfonos decidimos entonces hacer un cabildo abierto para que el Alcalde nos escuchara sobre el tema de la ETB. Logramos que el Concejo lo aprobara, nos diera una fecha y conseguimos el lugar, pero cuando llegamos nos encontramos con una sorpresa: el Alcalde había llenado todo el recinto con sus funcionarios y no dejó espacio para los trabajadores ni para los ciudadanos. Lo que hizo fue dar un informe de su gestión en vez de escuchar a la gente.

 

Gustavo Merchán es fiscal del sindicato de ETB, Sintrateléfonos. © TWITTER SOMOS DEFENSORES.

 

En paralelo, empezamos el proyecto de revocatoria del Alcalde. Por no tener ninguna filiación política, me escogieron vocero de los trabajadores en ese proceso y luego me nombraron líder de la revocatoria. En tres meses recogimos más de 700.000 firmas.

Inmediatamente después de eso empezaron las amenazas. Han sido tantas que he perdido la cuenta, pero recuerdo la primera: me acababa de bajar del Transmilenio e iba caminando  cuando dos muchachos con morral y capuchas se me acercaron y me dijeron ‘sindicalista, te vas a morir’. Luego de eso me han seguido hasta mi casa, me han enviado panfletos a la oficina, han amenazado a mi mujer.

Recuerdo el día que pensé que iba a morir. Estaba con mi hijo de cuatro años, se me acercó una moto y no me dejó ni moverme; el hombre me dijo ‘usted ya sabe lo que tiene que hacer’. Mi única reacción fue esconder a mi hijo detrás de mí. Después de eso lo saqué del colegio, prefiero que se quede sin estudiar y no que lo maten.


 

A raíz de eso, la percepción era que habían enterrado la revocatoria. La gente se asustó y el comité de la revocatoria me dejó solo. Finalmente lo que querían los partidos políticos era usar ese proceso como trampolín para las elecciones al Congreso y lo hicieron; querían que yo los apoyara pero nunca lo hice porque la revocatoria es de los ciudadanos.

Las amenazas contra mí, mi familia y mi abogado continuaron. Después de mucho pedir protección, en diciembre pasado me dieron un chaleco antibalas y un escolta que no tiene carro, ni moto ni nada.

Interpuse una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos porque en Colombia nos cerraron todas las oportunidades de ejercer control político. La revocatoria no está muerta. Estamos en un limbo pero todavía hay cosas por hacer.

Soy un defensor de la Constitución y de que no siga siendo letra muerta. ¿Ustedes creen que a alguien se le va a ocurrir acudir a algún mecanismo de participación ciudadana después de todo lo que me pasó a mí? Ese es el daño irreparable que le hicieron a la democracia».


Una iniciativa del programa Somos Defensores


 

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