"Hay que humanizar al otro para evitar la guerra": Federico Ríos

marzo 09 de 2021

Después de años recorriendo el país, el fotógrafo Federico Ríos lanzará Verde, un libro que narra a través de 350 imágenes la historia del conflicto, la paz y el recrudecimiento de la violencia en Colombia. .

| En la foto se ve a Vanessa cargando a su hija, Manuela. Rios retrató esas aparentes incoherencias de la guerra: ser madre y ser guerrillera. | Por: ©Federico Ríos


Por: Mateo Medina Abad
@teomedinabad

Con un morral al hombro y a lomo de mula, Federico Ríos ha recorrido casi toda Colombia. Sus fotos son un documento histórico de la guerra. Por su cámara han pasado militares, guerrilleros, víctimas y excombatientes. Ríos ha dedicado su vida a retratar el conflicto, en búsqueda de una respuesta que hoy todavía es difusa: ¿Quiénes son las Farc? 

 

Esa pregunta ha guiado su trabajo y lo llevó en 2010 a adentrarse en los campamentos de la guerrilla, en un proyecto que duraría 10 años y que dará a conocer con su primer libro: Verde. En esta recopilación de 350 fotografías, Federico muestra el dolor y la miseria de una guerra sin final, así como la esperanza de la paz y de las comunidades más golpeadas por el conflicto.

 

En entrevista con SEMANA RURAL, Ríos explica cómo empezó su interés por el conflicto armado y cómo materializó el proyecto en el que ha trabajado por más de una década. También reflexiona sobre la situación de seguridad y cómo la implementación del Acuerdo de Paz será clave en la lucha contra el recrudecimiento de la violencia en el país. 

 

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Un grupo de guerrilleros cabalgan sus mulas en la selva del Chocó, bajo el mando de 'Pedro Baracutao'.

©Federico Rios

 

SEMANA RURAL (SR): ¿Qué fue lo que lo llevó a preguntarse por las Farc en 2010? 

Federico Ríos (FR): Sentí desde muy joven y desde que empecé a consumir prensa en Colombia, que había algo que no me estaban contando, que no sabíamos quién era ese monstruo que presentaban los medios de comunicación. Entre el año 2000 y el 2010, todos hablaban de las Farc. Se hablaba de la Seguridad Democrática, del narcoterrorismo. Pero a mí no me cuadraba eso, siempre creí que debía haber algo más.  Eso me llevó a preguntarme por quiénes eran las Farc y así empecé a fotografiarlos.

 

SR:¿Cómo fue introducirse en los campamentos a fotografiar a los guerrilleros?

FR: Fue un tema de paciencia y de entendimiento. Era dejar clara mi posición como fotógrafo, como documentalista y a la vez entender que estos personajes estaban envueltos en una lógica de conflicto. Entonces había momentos de mucha tensión, unos de mucho miedo y otros en donde había un poco de tranquilidad. Es importante entender que para cualquier grupo armado, o quien sea, por más de que en ese momento vivían una guerra las 24 horas al día, también hay otros escenarios. 

 

Para mí era muy interesante mostrar esos escenarios: cómo era armar una caleta para dormir, cómo era ir a ducharse al río, cómo se enramoraban, porque eso chocaba mucho con la idea que nos habían vendido. Yo creo que la principal herramienta que se ha usado para dividir al país históricamente es presentar al otro desde la deshumanización y para mí eso es inaceptable. En ningún caso la muerte es justificada. 

 

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Federico Ríos ha publicado su trabajo en medios internacionales como The New York Times, National Geographic, Times Magazine y Leica Magazine

©Santiago Escobar-Jaramillo

 

SR: Al estar tanto tiempo en los campamentos usted logró presenciar la relación entre la guerrilla y las comunidades. ¿Cómo veían los campesinos la presencia de las Farc?

FR: Uno de los puntos más olvidados cuando la gente habla del conflicto armado en el país es que las Farc fue un Estado de facto en parte del territorio colombiano. Claro, las ciudades estuvieron en su mayoría dominadas por la fuerza pública y el Estado. Pero en cientos de pueblos las Farc era la única presencia de fuerza. Muchas de las comunidades resolvían sus problemas con la guerrilla.

 

Un error del Estado colombiano es que se negó a reconocer la figura de las Farc como Estado en cientos de regiones. Entonces cuando a finales del 2016 la guerrilla sale de esas regiones quedan abandonadas. La promesa del Estado era llenar ese vacío institucional, pero en este momento muchas poblaciones siguen olvidadas y eso genera una tormenta perfecta para que sean dominadas por otros actores armados.

 

SR: Habrá personas que por su trabajo dirán que usted está defendiendo a la guerrilla. ¿Qué decirles a esa personas?

 

FR: Es importante aclarar que yo no estoy blanqueando la reputación de la guerrilla, ni mucho menos abogando en favor de ellos, porque parte de lo que documenté es que fueron un grupo armado cuya principal función era hacer la guerra.

 

El problema es que, en medio de esa disputa, el Estado colombiano abandonó sistemáticamente y casi de manera deliberada a estas poblaciones. Ahí fue que empecé a encontrar algunas respuestas de por qué esos municipios apoyaban a las Farc y cómo sigue sucediendo. Hoy, mientras tenemos esta conversación, sé que hay poblaciones en Colombia en medio del fuego cruzado, que extrañan la presencia de las Farc pues cuando estaban allí tenían el monopolio del control local.

 


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SR: ¿Usted cree que hay pueblos de Colombia que extrañan a las Farc como una guerrilla?

FR: Ahora los combates entre los paramilitares, ELN, Nueva Marquetalia, Gaitanistas, o como quieras llamarlo, lo que genera es una zozobra en las regiones mientras uno de los actores se erige como dueño y señor de la región. Si hay un actor que domina todo, las personas saben cómo comportarse e incluso se sienten más tranquilas. Pero en Colombia, el problema es que las personas tienen varios actores a quienes responderle y por eso seguirán sufriendo la guerra.

 

Cuando tú tienes una campesina y llega un grupo de 50 tipos armados a pedirle agua en su casa, ella no tiene más opción. El problema empieza cuando luego de que les da agua, llega el siguiente grupo armado a juzgarla por haber apoyado al grupo anterior. Ahí viene la zozobra, vienen los problemas. En esa situación han muerto miles de campesinos, en manos de las Farc, en manos del Estado, de los paramilitares. Ese problema se reduce a que Colombia no es un Estado que haga presencia en su territorio. Tenemos mucho territorio y poco Estado. 


 

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Un guerrillero de las Farc cabalga por un río para llegar a una trocha secreta, oculta entre la selva.

©Federico Rios

 

SR:¿Cómo ha sido retratar la historia de la violencia en el país a través de sus fotografías?

FR: Es doloroso porque la sistematicidad de la violencia en Colombia duele. Yo no apoyo ninguna lucha armada. Ni siquiera la del Ejército. Para mí es un absurdo tener que usar las armas y atentar contra la vida del otro. Claro, si me preguntas por la solución, yo te diría que es salud, educación, oportunidades y cientos de cosas más que en Colombia no existen. 

 

La guerra es un absurdo y bajo ninguna perspectiva se puede alabar. A mí lo que me interesa con Verde no es hacer una apología a ninguno de los actores armados. El libro incluso empieza con la violencia de la guerra, con el dolor de las víctimas, de los sobrevivientes, de los familiares, de los municipios. Esto no es un tema de banderas políticas, de izquierda o de derecha, es un tema de periodismo. Duele lo mismo un soldado herido a un campesino herido, un indígena herido o un guerrillero herido; son seres humanos que no deberían estar en medio de este conflicto. 

 


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SR: ¿Qué lo sorprendió de documentar a la guerrilla?

FR: Lo que yo vi y retraté por 10 años fue gente armada tratando de defender unos ideales y mi rol no era juzgarlo, era documentarlo. Mi trabajo y mi proyecto nace con la necesidad de aportar un poco a la historia que se vive en ese instante y que no se ha contado. Cuando uno mira el conflicto, esto se ha convertido en una guerra de cuarteles y a mí eso me parece detestable. 

 

Los medios han aportado a ese proceso y si hay algo que me moleste a mí es la mentira. Son los periodistas que desde las trincheras de un computador están alimentando la guerra los que más han aportado en ese proceso de deshumanización de los combatientes. Ese es uno de los principales errores que tenemos que asumir los periodistas en nuestro papel como actores del conflicto. Por eso creo que es fundamental entender el conflicto armado desde un espectro amplio, que no deshumanice a los excombatientes y que no revictimice a las víctimas. Eso es lo que me motivó a hacer el libro. 

 

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Un guerrillero fuma en en medio de la reunión del bloque Magdalena Medio.

©Federico Rios

 

SR: ¿Cómo fue el proceso después del Acuerdo de Paz en La Habana?


FR: Hay un capítulo del libro muy corto que se llama Uniforme de Civil, en el que fotografié a 80 guerrilleros con su uniforme y su fusil, y luego vestidos de civil. Esa es una de las formas más sencillas y más humanas para mostrar esa transición. Quería dar a entender que dejar un uniforme y un fusil significa abrir una ventana para el país, pero también para ese individuo. Le da una ventana a soñar, a tener una vida diferente y dejar de pensarse cómo guerrillero.

 

SR: La fotografía es un ejercicio notarial y de memoria ¿Cómo aporta Verde a esa memoria?

FR: En el libro se ven cosas que no se habían visto antes. Verde no es un libro que le haga un favor a ninguno de los actores, es un libro que quiere contar lo que se vivió en el país. Vas a encontrar, por ejemplo, guerrilleros que fueron reclutados cuando tenían 11 años. Eso es claro, es contundente y da cuenta de lo que fue la guerra en el país. 

 

Es algo doloroso que nos debe llegar a todos. ¿Qué hace un niño de 11 años en las filas de las Farc?  Yo no quiero lavarle la cara a nadie porque para mí es muy importante contar lo que viví esos 10 años, la crudeza de una guerra que no debió suceder. Estamos a tiempo para darnos cuenta que no podemos alimentar más el conflicto. No podemos seguir en el ojo por ojo porque de otra manera todos quedamos ciegos.

 

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Un guerrillero lee el texto completo de los acuerdos de La Habana dentro de su caleta en la selva.

©Federico Rios

 

SR: ¿Cómo ve el recrudecimiento de la violencia que ha vivido el país en los últimos meses? 

FR: Es muy dramático. Otra vez hay solo bala y miedo, y de eso nos tenemos que concientizar. La violencia se da por muchos factores pero creo que la ausencia del Estado ha sido un factor clave. Hoy los lugares más golpeados por las Farc jamás recibieron esa institucionalidad. También el narcotráfico y la corrupción que nunca se fue y sigue siendo una parte clave en esa violencia. 

 

SR: ¿Cree que la esperanza que se sintió en varios municipios tras el Acuerdo de Paz se está desvaneciendo?

FR: Creo que esa esperanza sí se ha perdido, pues se debió haber visto soportada por acciones claras del Gobierno colombiano que dieran muestras de esa voluntad de implementar lo acordado. Hoy el Gobierno está incumpliendo con lo acordado: el tema de tierras, campesinos, con los mismos excombatientes. Es triste porque se pierde la esperanza que sintieron cientos de comunidades cuando se firmó la paz.


 

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El frente 34 de las antiguas Farc ve en las noticias cómo el 51% de los votantes había dicho 'No' al plebiscito por la paz.

©Federico Rios

 

SR: ¿Qué fotografías del libro lo marcaron?

FR: Todas las fotos fueron importantísimas para mí. Cada foto tiene una anécdota detrás, tan compleja y tan grande que podría escribir un libro de texto para cada una. Hay una foto muy fuerte, que es cuando los guerrilleros del Frente 34 reciben la noticia de que los colombianos votaron por el No en el plebiscito para refrendar el Acuerdo de Paz y quedan devastados. Son como las 6:30 de la tarde y los ves destruidos, devastados, preguntándose por el futuro. 

 

Cada imagen para mí es fundamental. El libro incluso termina con las fotografías de las disidencias. Termina como una pregunta ¿Vamos a darle continuidad al espiral de violencia en el que nos vimos envueltos? Yo creo que como ciudadanos tenemos la capacidad de detener la guerra y ese es mi llamado con Verde.


 

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Manuela se reencontró con Jesica en la Zona Veredal Transitoria de Normalización de Tierra Grata, en el César. Después de años separadas, cada una pensaba que la otra había muerto en combate.

©Federico Rios

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