Fanny y las mieles de la paz en San Carlos

mayo 14 de 2019

La historia de una antioqueña que a sus 65 años está comenzando a vivir. Las abejas no solo están haciendo renacer sus cafetales, también su corazón..

Fanny y las mieles de la paz en San Carlos

| Pese a los horrores de la guerra, Fanny jamás se fue de San Carlos, en el oriente antioqueño. | Por: David Sánchez / Promedios Audiovisuales


Por: Angélica Guzmán


Fanny Valencia dice que más que la broca, la plaga que casi acaba con sus cultivos fue la tristeza. Lo dice pausada, como recordando los años que soportó agazapada eso de que las balas se le metieran entre los cafetales.

 

Su historia es la misma de la vereda El tabor, un caserío enredado en la Cordillera Central en San Carlos, Antioquia. Una tierra en la que Fanny ha vivido 45 de sus 65 años. Un lugar que ella ama hasta la médula y que no abandonó pese a los horrores de la guerra.

 

De eso no habla mucho. Tampoco de las 33 masacres que enlutan la historia de ese municipio. Ni de las casi dos décadas –desde los 90- en las que el 80 por ciento de la población debió desplazarse empujada por hombres armados y de uniforme.

 


Fanny posa con su esposo y dos de sus nueve nietos. ©Adriana Murillo

 

Ella ahora prefiere hablar de posconflicto y de su pequeña finca de cuatro hectáreas. De lo que le está pasando a sus cultivos, que es lo mismo que le está pasando a su corazón.
 

“Yo tenía la tristeza metida en el alma y por eso mi finca casi no producía. Lloraba mientras recogía el poquito de café que salía. Hoy, sin embargo, estoy renaciendo. Y no solo yo, mi finca también”, dice esta mujer menuda y, como buena antioqueña, dicharachera hasta los huesos.



Se refiere a los días en que su propio esposo debió salir huyendo so pena de ser asesinado. Eran épocas de soledad en los que tampoco veía a sus cuatro hijos. Días de los que no quiere hablar jamás. “Siempre es mejor el posconflicto”, vuelve y asegura.

Y con razón. Desde las desmovilizaciones de los grupos paramilitares, en el 2003, los sancarlitanos empezaron a retornar tímidamente, un proceso que empezó a coger fuerza y que, según cifras oficiales, alcanzó las 14 mil personas que volvieron a ese pueblo del oriente antioqueño con la única misión de reconstruir sus vidas. Y su pueblo. No en vano, San Carlos fue merecedor en el 2011 del Premio Nacional de Paz.

Entonces vinieron las alianzas como la de Medellín - San Carlos, que le inyectaron recursos al otrora fortín del miedo y la zozobra. Gracias a ese acuerdo, ese municipio de 702 kilómetros cuadrados recibió más de 5.000 millones de pesos y mil millones más para el desminado. En 2012 el municipio fue declarado libre de sospecha de minas antipersonal.
 

San Carlos, en Antioquia, fue declarado en el año 2012 municipio libre de sospecha de minas antipersonal. ©David Sánchez Promedios Audiovisuales


Abejas para sanar el corazón

 

El principio del resto de la vida de Fanny fue hace poco más de seis años. Impulsada por la idea de posconflicto y por el retorno de viejos amigos y vecinos, incluido su marido, decidió participar de un proyecto que empezaba a cocinarse en San Carlos. Uno de producción de miel de abejas.

 

“La broca nos tenía acorralados. Sabía que tenía que dedicarme a otra cosa, pero no sabía a qué”, cuenta Fanny emocionada, borrando de tajo el tono triste.

 

Lo primero que hizo fue aceptar una convocatoria junto con unas 34 familias que, como ella, habían cultivado café la mayor parte de sus vidas y ahora no sabían qué hacer. La miel apareció como alternativa al tiempo que un puñado de entidades internacionales y gubernamentales.

 

                                                                         Fanny recibió capacitación en apicultura y es una de las fundadoras de Africolmenas. ©Cortesía Bancamía


“Las capacitaciones que nos dieron los de USAID con Acdi Voca, Prodepaz y la Gobernación nos ayudaron mucho. Además, se incrementó el trabajo en equipo, porque antes cada uno se preocupaba solamente por su finca. Ahora todos velamos por todos”, aseguró Fanny.

 

Y aunque ha escuchado hablar de que las abejas son la clave de la vida en el planeta, ella dice que lo que realmente la revivió fue la ayuda psicológica que recibió alternada con las charlas sobre producción sostenible y manejo de plagas. “Esa bendita tristeza era la peor plaga en mi vida. Las capacitaciones ayudaron a levantar la finca. Los psicólogos, el corazón”.

 

Africolmenas

 

La Asociación de Apicultores de San Carlos (Africolmenas) ya tiene una planta de producción propia que comercializa entre 10 y 12 toneladas de miel al año. Nació en un salón comunal en marzo del 2013 mientras que unas 120 mujeres de la vereda exploraban alternativas de sostenimiento frente al posconflicto.

 

Polen, propóleo, miel y cera son algunos de los productos que hoy produce y comercializa Africolmenas en todo el país.

 


El producto ya circula en varias regiones del país. ©Adriana Murillo


Café con miel, por favor

 

Entonces obró el milagro, como dice Fanny. Al tiempo que aprendía de abejas, de polen, de colmenas, se dio cuenta de que la broca empezaba a espantarse. Los expertos dicen que las colmenas mejoran la producción. Fanny, que aleja a la broca. Con mucha fe, entonces, tramitó un crédito en una entidad financiera de Marinilla, una población vecina, y así siguió apostando por el grano que conoce desde niña.

 

Hoy la finca de Fanny no solo tiene 15 colmenas y 3.500 matas productivas de café, sino también un lago improvisado en el que produce al menos un kilo de pescado cada día. Las sonrisas van y vienen.

 

“Mi hijo tiene 43 años y es el que comercializa el producido de la finca en Medellín. Cada vez que se va, siento una alegría inmensa porque sé que va a volver”, sentencia esta mujer con un gran suspiro, quizá, mientras deja colar uno que otro pensamiento de soledad del pasado.

 

                                                                       La historia de Fanny es la misma de varios productores de café  asociados en Africolmenas. ©David Sánchez Promedios Audiovisuales

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.